Caso Romina y 30 notas sobre el “feminicidio por honor”

Romina Ashrafi
Romina Ashrafi

Hacía unos meses, Romina de 13 años había pedido a su «amor» Bahman de, 32, que fuera a pedir su mano a su padre. Este lo rechazó, prohibiéndole a su hija volver a ver al hombre. La semana pasada, ella, harta de los malos tratos de su progenitor, que se había vuelto violento después de perder su trabajo y caer en las drogas, huye a casa de la hermana de Bahman. El padre pone una denuncia y la policía los lleva ante el juez, quien a pesar de los ruegos de la niña de que le matarían, le manda a casa y a él le pone en libertad. Horas después ella había sido degollada por su progenitor cuando dormía. La noticia conmocionó a Irán, obligando al presidente Hasan Rohani a condenar el asesinato y prometer endurecer las penas. No hubo manifestaciones feministas de rechazo, por estar prohibidas por la ley, y unas pocas mujeres se atrevieron a mostrar carteles que ponían «la mujer no es el honor de nadie». Y ya está. Pronto será olvidada hasta que otro periódico sensacionalista saque el siguiente «caso».

La verdad de cerca

  1. El concepto de honor, que en Europa hace referencia a la integridad, dignidad y honestidad, en Oriente Próximo significa virilidad, coraje y heroísmo para los hombres y modestia, fidelidad al esposo y tener hijos para la mujer. En su sentido más íntimo, los hombres colocan su honor no en su propio cuerpo, sino en el de la mujer: un grave error, ya que cuando una mujer sin derechos decide rebelarse ejerciendo su poder y utiliza su cuerpo-honor, estará apuntado al propio sistema social, destruyendo de paso el estatus de su opresor íntimo.

    En este caso, el crimen sucede en el marco de una teocracia totalitaria, lo cual significa que:

  2. No existe ninguna ley de protección de menores, ni un teléfono de emergencia para los niños maltratados, todo lo contrario: ella no es una niña ante las leyes vigentes desde 1979, sino una MUJER ADULTA a partir de 8-9 años: podrá ser casada y se le exigirá cumplir con las obligaciones maritales y maternales, pero no podrá ejercer su derecho al voto hasta los 16 años. De hecho, los 7-8 años son las edades de ponerle el velo, que en el islam marca el fin de la infancia y la etapa de fertilidad de su cuerpo: «Las mujeres que han llegado a la menopausia, que no esperan un nuevo matrimonio, no cometen falta al deponer sus velos de adultas.» (Corán 24: 59). La primera medida de la República islámica (RI) no fue el reparto justo de la renta del petróleo, paliando la pobreza, sino derogar la Ley de Familia que, gracias a la centenaria lucha feminista iraní, había fijado la edad nupcial en los 18 años, entre otras conquistas. Es imposible alguna mejora en los derechos de la mujer mientras esté prohibida la celebración del 8 de marzo, estén perseguidas sus propias organizaciones y estén sometidas a un apartheid sexual sin precedente en la historia moderna del país.
  3. Que los adolescentes no pueden tener «amigos» del sexo opuesto, -y no por una cuestión cultural, sino por las leyes religiosas que lo castigan con decenas de latigazos, cárcel y multa. Por lo que la única forma de estar con un «amor» es casarse, sobre todo si es una muchacha. Aunque en realidad sucede lo que ocurrió con la «Ley Seca» en EEUU: miles de jóvenes viven «en pecado» en los llamados «matrimonios blancos» sin pasar por el juzgado, exhibiendo la esquizofrenia que generan las normas antinaturales.
  4. El artículo 130 de la ley de los Castigos islámicos recuerda que si un padre (no la madre) mata a sus hijos o sus nietos no se le aplicará la ley de Talión, vigente desde 1979. El padre de Romina conocía muy bien esta ley, por eso no se enfrentó personalmente al hombre de 32 años, sino a su niña indefensa y frágil.
  5. Obviamente, en tal sistema no existe la materia de «educación sexual» en las escuelas ni en ninguna parte para que los ciudadanos aprenden a manejar correctamente sus emociones y sentimientos y un capricho juvenil no se confunda con el amor.
  6. Ninguna entidad asesoró al padre para dar una salida correcta a la crisis familiar. Él simplemente ha repetido el patrón tradicional del «macho asustado» que ve su autoridad amenazada por una niña revolucionaria a la que no solo quiere, sino rompe el marco de un sistema atrofiado y desfasado.
  7. Su nombre «occidental» «Romina» muestra que su padre y su madre no son religiosos. Se trata de un feminicidio motivado por un conjunto de males político-sociales, a pesar de que el poder ya tiene su chivo expiatorio en el padre, como si el sistema político, las leyes, los jueces y la policía no tuvieran ninguna responsabilidad. Según los datos oficiales, alrededor de 1000 chicas adolescentes deambulaban por las calles de Teherán, de las que unas 160 tienen entre 11 y 16 años; en su mayoría han huido de sus hogares para convertirse en el cebo perfecto de la industria de prostitución y droga.
  8. En el obituario aparece el nombre de toda la familia, incluso el padre asesino, pero no de la madre. ¿Sabían que en el carné de identidad de los ciudadanos de Oriente Próximo sólo se pone el nombre del padre pero no el de la madre? En aquel lado del mundo, por arte de magia, los niños nacen solo de los hombres.
  9. Llama la atención la falta absoluta de empatía por parte del juez. Estos jueces suelen expedir sentencias violentas (latigazos, penas de muerte) para obtener la obediencia de los ciudadanos y prevenir la  rebeldía, ¿cómo quieren que la familia, -la célula base de la sociedad- no repita el misma patrón?.

Lo que «motiva» esta clase de feminicidio

  1. Castigar a quienes pretenden transgredir el orden natural; pues el Todopoderoso ha indicado que ha creado a la mujer para servir al hombre (Corán, 30:21, y Biblia-Génesis II: 18 y 22).  De allí, no solo la exclusividad sexual unidireccional, la de él sobre ella, sino también la violencia contra ella al no cumplir con el objetivo de la Creación: hacer feliz al hombre.
  2. Perder el dominio sobre el cuerpo y sobre todo la sexualidad de la mujer y un intento absurdo de recuperarlo ¿sobre un cadáver?
  3. La creencia de que el control sobre la persona pasa por el control sobre sus genitales. Los sistemas fascistas también presentan esta misma obsesión de reglamentar la sexualidad de las masas.
  4. Haber perdido la virginidad antes del matrimonio, debido a que la mujer es propiedad de los hombres del grupo. Un musulmán practicante, por ejemplo, no tiene problemas en casarse con una viuda o divorciada de 57 años y con hijos, pero nunca lo haría con una bella muchacha de 18 años que haya perdido su virginidad infringiendo las normas y los «valores» de obediencia y sumisión a los varones.
  5. Contraer matrimonio sin el consentimiento de los hombres de la familia. En mayo de 2014, una mujer embarazada pakistaní fue apedreada hasta la muerte por su propia familia, y en presencia de la policía, en frente del alto tribunal de Pakistán por casarse con el hombre que amaba. En este país, hay mujeres que piden ser encarceladas para así estar a salvo. Algunas pueden llevar 10-12 años y no pocas al salir han sido asesinadas.
  6. Mantener una relación homosexualser lesbianas, o gay -siendo este el único motivo de aplicar este tipo de crimen a los hombres-. En 2012, un joven de 17 años fue asesinado por su padre en Turquía por amar a otro.
  7. Ser violadas por otros hombres. Durante las interminables guerras en Oriente Próximo, miles de mujeres y niñas han sido asesinadas por sus familiares antes de la llegada del enemigo para que el honor de sus hombres no fuera mancillado por otros hombres en esta lucha sobre el cuerpo de la mujer; en otras ocasiones ella es asesinada por haber sido agredida sexualmente por un hermano, el padre o un tío. Las privaciones sexuales son el principal motivo del amplio y profundo problema de incesto en esta región del planeta. ¿sabían qué ocurriría si persiguiesen a todos los violadores?
  8. Vestirse de forma inapropiada o haberse convertido en una «occidentalizada» sinónimos de ser prostituta cuando se trata de las muchachas de las familias inmigrantes; amar libremente y tener pareja son otros «motivos».
  9. Negarse a contraer un matrimonio forzado, tener o ser acusada de relaciones sexuales fuera del matrimonio.
  10. Solicitar el divorcio en un matrimonio arreglado es considerado una ofensa al prestigio de los hombres que negociaron el acuerdo; además, mostrar que una ya no quiere a su esposo y exponer los problemas «privados» de la familia, será una deshonra pública para él.
  11. El miedo del hombre de ser apartado del grupo y convertirse en su hazmerreír si no lava su manchado honor. Se trata de algo que podemos llamar el «complejo de César», cuya esposa «no solo debía de ser honesta, también tenía que parecerlo», reza el dicho, haciendo referencia a una autoridad necesitada de contar con la legitimidad popular. Pero, ¿qué sucede cuando desde el rey hasta el plebeyo vigilan tanto su reputación?

Las características de los Crímenes de honor

  1. Se cometen por razones sexuales. Si usted es asesinada por quemar la comida entra en la categoría de las víctimas de la violencia convencional contra la mujer, que no en los Crímenes de honor (CH), relacionados con la prostitución, la fornicación, o la rebeldía ante la autoridad del hombre.
  2. Se trata de un acto de purificación para la familia, que limpia la suciedad traída por una mujer representante física y espiritualmente del Mal. Su falta solo será lavada con la sangre, impidiendo la propagación del pecado, restaurando el honor de la familia.
  3. Es una forma ritualizada de la violencia, por lo que es sagrada, y por ende, justificada, como cuando el profeta Abraham se puso a matar a sus dos hijos, como un acto de expiación, y nadie le acusa de filicida.
  4. A diferencia de los llamados «Crímenes pasionales», los CH son planificados, premeditados y con alevosía.
  5. Los CH se cometen en defensa de la familia tradicional, basada en la ley del más fuerte, en los roles sexuales de dominación y sumisión que también rigen la estructura de una sociedad de clases.
  6. Es brutal, por su función de pedagogía del terror: las demás mujeres y niñas nunca olvidarán el castigo a la desobediencia, como aquel del padre egipcio que paseaba por las calles con la cabeza cortada de su hija. Aunque los CH no siempre son asesinatos, incluyen también los secuestros, ataques con ácido para desfigurar a la mujer, mutilar la nariz y las orejas, etc. Esta brutalidad está en proporción al daño a la reputación del hombre. increíble: los seres humanos hacen leyes en las que se quedan atrapados, pero en vez de cambiarlas eliminan a sus seres queridos.
  7. Es un acto público y el asesino en vez de huir y esconderse presume de su crimen, para así anunciar la recuperación de su honor y recibir el aplauso de otros hombres.
  8. Se suele encargar el crimen a un varón menor de edad de la familia, para reducir el castigo. No importe el impacto psicológico de matar a una hermana en un niño-asesino. También se utiliza el llamado «suicidio forzado» obligando a la víctima a ingerir matarratas, ácido, o a prenderse fuego.
  9. Cada año mueren al menos 5.000 mujeres en todo el mundo bajo el concepto de los CH, una de las maneras más antiguas del feminicidio. Afganistán, uno de los infiernos de guerra, fanatismo y subdesarrollo para la mujer, registra unos 240 CH anuales, en Pakistán son unos 1000, y en ambos la cifra real es mucho más mayor en los delitos sexuales que cuestionan el orden moral establecido, siempre hipócrita. Los kurdos, palestinos, jordanos, indios, son otros pueblos marcados por los CH. En 2017, en Negev, Israel, un hombre incendió la casa de su hermana con ella dentro por «honor», mientras las palestinas han empezado a organizar protestas contra estos asesinatos impunes. Ya no temen ser acusadas de «debilitar la lucha ant-israelí», pues lo que perjudica a la liberación de este pueblo también es la falta de autocrítica, el motor del progreso. En Occidente, cada año, decenas de mujeres, principalmente de las comunidades musulmanas y sij, son asesinadas por los CH. EEUU y Canadá no reconocen los CH como forma de asesinar distintas que la convencional «doméstica», a pesar de la magnitud de este tipo de violencia. Pela Atroshi, una kurda iraquí de 19 años, fue sentenciada a muerte en 2009 por su abuelo, residente en Australia, por mancillar el honor familiar. Ordenó a su hijo, que vivía en Suecia, a secuestrarla y llevarla al Kurdistán para matarla. Heshu Yones, una kurda de Turquía, fue apuñalada hasta la muerte por su padre en Londres en 2002, cuando escuchó por la radio que un chico le dedicaba una canción de amor. en Europa existe una errónea interpretación de la «multiculturalidad» que ha hecho que parte de las fuerzas progresistas cierren los ojos ante el ataque a la integridad física de las niñas inmigrantes, nuevas ciudadanas, por el temor a caer en la «islamofobia», cuando son justamente este tipo de creencias las que ofrecen argumentos a la ultraderecha para atacar a los inmigrante pobres, mientras tienen magníficas relaciones con los más fanáticos pero millonarios «musulmanes».
  10. La separación entre la religión y el poder, establecer leyes especiales para proteger a las mujeres y niñas, tener posibilidades de trabajar y recibir ayudas económicas, construir pisos de protección, promover la conciencia pública a través de los medios de comunicación y la educación, organizar cursos de formación feminista para las autoridades, son parte de las medidas que pueden salvar muchas vidas de mujeres y también de sus potenciales asesinos.

El laboratorio religioso en el que se ha convertido Irán en los últimos cuatro décadas dio una excepcional oportunidad a diferentes interpretaciones de los dogmas de fe (desde el fundamentalismo hasta el liberalismo islámico y el «reformismo», incluso su versión «feminista«), para que muestren por primera vez su capacidad de cumplir sus promesas de justicia e igualdad para todos. Hoy, la sociedad iraní es la más laica de todo Oriente Próximo: un estado religioso siempre es totalitario, injusto y desigual, antimoderno y misógino.

 

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