mascarillas

Implementos de protección personal salvan vidas humanas pero son mortales para la vida silvestre

Desde que se inició la pandemia ya no hay vereda en ciudad alguna en la que no se vean mascarillas y guantes tirados por doquier. Es una nueva modalidad de la costumbre humana desechar la basura sin las previsiones necesarias.

Un ornitólogo sostiene un pájaro atrapado en una mascarilla en Chilliwak, Columbia Británica, Canadá. Foto de Sandra Denisuk.
Un ornitólogo sostiene un pájaro atrapado en una mascarilla en Chilliwak, Columbia Británica, Canadá. Foto de Sandra Denisuk.

Una de las facetas más identificables de la era del COVID-19 es el uso público y cotidiano de equipos de protección personal (EPP), principalmente en forma de mascarillas desechables y guantes de látex, o de protectores de cuerpo entero en el caso del personal de salud y sanitario.

Y aunque estas capas delgadas nos protegen a nosotros y a otros seres humanos de transmitir y contraer el SARS-CoV-2, los científicos ahora están comenzando a comprender cuán dañinos pueden ser estos objetos para los ecosistemas y la vida silvestre.

Son armas efectivas que luchan contra la pandemia y han demostrado salvar la vida de los humanos; sin embargo, un número cada vez mayor de animales no humanos descubren que son una amenaza nueva, y a menudo mortal, que de repente se ha extendido por su hábitat natural.

Un problema principal es que las mascarillas y los guantes de látex son desechables y casi nunca las personas los desechan correctamente. ¿Cuántas veces se ha visto una máscara o un guante usados ​​tirado en la calle o atrapado en un arbusto o flotando en un canal?

Bienvenidos al nuevo problema de contaminación del mundo… como si el flagelo de los desechos plásticos no fuera un problema suficiente para el ecosistema global.

Cientos de años en el medio ambiente

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que las mascarillas más efectivas están hechas de tres capas: una interna de materia absorbente, generalmente de algodón, una capa intermedia de material no tejido no absorbente, como el polipropileno, que es una especie de plástico y una capa exterior de material no absorbente, como el poliéster. Esto significa que al desecharlas de forma incorrecta se convierten en basura que tardará décadas o cientos de años en degradarse.

El polipropileno tarda de 20 a 30 años en descomponerse en un vertedero. El poliéster puede tardar hasta 200 años.

En agosto de 2020, durante una limpieza en un canal de la ciudad holandesa de Leiden, científicos encontraron a un pez atrapado en un guante de látex, y empezaron a preguntarse si esta sería una realidad que se estaría extendiendo. Sus temores se confirmaron al encontrar miles de mascarillas y tapabocas tiradas por todos los canales históricos de la ciudad. Sus hallazgos fueron publicados en un informe de marzo pasado y alertan del impacto que esto tiene en la fauna.

En el estudio confirmaron que las mascarillas y guantes están provocando la muerte de pájaros, peces y otros animales salvajes.

“Como siempre ocurre con estos artículos de un solo uso, realmente no los cuidas y terminan en el medio ambiente muy pronto. Comienzan a convertirse en un problema real”, dijo a CNN Auke Florian Hiemstra, biólogo del Centro de Biodiversidad Naturalis en Leiden, quien es coautor del informe. “Creo que es irónico que los materiales que nos protegen sean tan dañinos para los animales que nos rodean”, añadió.

 

 

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