SIN PROTECCIÓN

Haití ya está casi totalmente deforestado por falta de políticas ambientales

La falta de políticas ambientales dejan en evidencia que la humanidad no sabe cuidar la naturaleza por voluntad. Haití, que compartir la isla La Española con República Dominicana, está casi totalmente devastada por la deforestación.

Frontera entre Haití (izq.) y República Dominicana (der.) muestra la triste realidad. Foto: NASA
Frontera entre Haití (izq.) y República Dominicana (der.) muestra la triste realidad. Foto: NASA

Si quieres ver qué sucede en un país que carezca de políticas ambientales, basta con echar un vistazo a la realidad de Haití. La nación caribeña estuvo alguna vez cubierta de árboles: hasta 60% de su superficie eran bosques. Hoy en día, las áreas boscosas primarias originales del país son casi áridas. Es una catástrofe ambiental de inmensas proporciones, informa Phys.org .

Un nuevo análisis sobre esta violenta deforestación analizó las posibilidades de subsistencia de las especies animales y vegetales en esta isla que alguna vez decenas de animales llamaron hogar, y los investigadores aseguran que ya se trata de una «extinción masiva».

«La extinción de especies generalmente se retrasa hasta que los últimos hábitats desaparecen, pero la extinción masiva parece inminente en un pequeño número de países tropicales con baja cobertura forestal», dijo S. Blair Hedges, uno de los colaboradores del proyecto. «Y la extinción masiva ya está ocurriendo en Haití debido a la deforestación», añadió.

El bosque primario de Haití ha desaparecido en un 90% debido a la tala de árboles que ha estado fuera de control por años y por la creación de hogueras para producir carbón.

Un páramo árido

Quizás la visión más alarmante del problema proviene de imágenes satelitales a lo largo de la frontera de Haití con la República Dominicana, una nación con prácticas forestales más sostenibles que su vecina. En el lado dominicano, la imagen es exuberante y verde. En Haití, un páramo marrón sin árboles. El contraste sigue la frontera con precisión debido a la diferencia regulatoria de los dos territorios.

Haití se convierte así en la nación más deforestada de la Tierra; la primera gran tala de uno de sus montes se dio en 1986, y desde entonces sus 42 montes o montañas están totalmente secas y sin vida. Esto ha provocado la erosión del suelo y, por consiguiente, inundaciones devastadoras, como la generada por la tormenta tropical Jeanne en 2004, que mató a más de 3.000 personas.

Las especies endémicas, por supuesto, tampoco tienen dónde ir. La pérdida de hábitat ha diezmado la biodiversidad que alguna vez se encontró en Haití, y los investigadores temen que decenas de reptiles, anfibios y otros vertebrados estén -o estén a punto de estar- extintos.

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