EN BUENOS AIRES: ENTREVISTA A LA DRAMATURGA, DIRECTORA Y ACTRIZ MARIANA ANGHILERI

El teatro como hijo de la vida

JORGE ARIAS

 

Escribió y dirigió en teatro «3ex» (estrenada en 1999), «Hija» (abril de 2001), donde encarnó a la protagonista y «Puentes» (estrenada en agosto de 2001), actuó en «El señor Bergman y Dios», de Marcelo Bertucci, con dirección de Roberto Castro, luego con dirección de José María Muscari «Pornografía emocional» y «Mujeres de carne podrida», que recibió el premio «Estrella de Mar» a la mejor comedia en 1999; en cine protagonizó, con nuestro compatriota Daniel Hendler, «Sábado», de Juan Villegas. En el Tercer Festival de Teatro de Buenos Aires su obra, puesta en escena por ella y escrita en colaboración con Daniel Tarrío, «3ex«, estrenada en 1999 y en cartel desde el 2000, fue muy elogiada por la crítica; el día que la vimos, en IMPA La Fábrica, recibió una cálida adhesión de los espectadores.

Mariana Anghileri es alta, morocha y delgada. Sus maneras, que denotan madurez, son deliberadas; es reservada y muy sobria de expresión y de movimientos; aún sus obras tienen títulos breves y concisos. Se interesó particularmente en la exacta comprensión de sus palabras y su correspondencia con las notas que tomamos; desde el comienzo de la entrevista y por razones que pronto nos fueron manifiestas, se mostró mucho más inclinada a hablar de su vida como artista que de su persona privada. En la tarde del domingo 30 de setiembre, en la amplia y confortable recepción del Hotel Salles de Buenos Aires (Cerrito esquina Juan D. Perón), tuvimos la conversación que sigue.

–¿Qué puedes decirnos de tu familia?

–Soy hija de un «hippie», fotógrafo artesanal, detenido por la dictadura militar y hoy desaparecido. Su nombre era Ricardo Palazzo y contaba 24 años; la familia era de Luján, pero mis padres vivían en la Capital. Primero detuvieron a mi madre, embarazada de mí, cosa que felizmente pudo ocultar, y la soltaron cuando detuvieron a mi padre. Mi madre tenía 23 años, era estudiante de Medicina y hoy es médico; al parecer estuvo recluida en Campo de Mayo. Durante varios años no pudo volver a esa parte de su vida ni con la palabra ni con su memoria. Mi abuela paterna es una de las Madres de Plaza de Mayo, estuvo siempre en busca de información sobre el fin de mi padre, pero nunca supo nada.

–¿Cómo nació tu obra «Hija»?

«Hija» es una reconstrucción armada a partir de piezas sueltas. Cuando me convocaron para colaborar con el ciclo de «Teatro por la identidad» pensé que había llegado el momento para dar un giro a mi historia. El «Teatro por la identidad» trató de hacer aparecer gente, en particular los hijos de los desaparecidos, algunos de ellos vieron los espectáculos y se presentaron, fueron unos 70. En principio «Hija» era pura ficción, luego me pareció importante tomar un punto de vista personal y la armé a partir de mi propia historia. Es un diálogo entre la hija y el padre que la espera para encontrarse y contarle lo que nunca podrá contarle, su vida. «Hija» tuvo una gestación difícil, fue muy doloroso enfrentar los recuerdos, luego leerme y escucharme para dar al todo una nueva significación; los hechos tomaron una forma que no es la misma en que ocurrieron. Creo que «Hija«, que se estrenó el año pasado, es un espectáculo bello; fue importante extraer belleza del dolor, esculpir una obra de arte en un material penoso pero que, así modificado, me permitió ir al encuentro de los demás.

–¿Por eso hacés teatro?

–El arte me interesa como comunicación.

Con mi maestra Raquel Soclowitz aprendí un teatro muy personal, ella enseña clown, máscara neutra y otras técnicas que implican una mirada sobre uno mismo y aún consideran el futuro contacto con el público, todo ello previo a la creación del personaje. Haciendo teatro con ella, en 1993, en una obra sobre Beckett, se dio un momento en que sentí una comunicación entre el público y mi personaje, no conmigo. Fue algo que nunca me había pasado, una experiencia muy mágica, algo que yo quería que siguiera sucediendo; fue como una revelación, y supe que ahí me quería quedar.

–¿Qué puedes decirme de » 3ex»?

–«3ex», que es anterior a «Hija», se estrenó en el living de mi casa en 1999, luego pasamos a «IMPA La Fábrica», hicimos la obra todo el 2000. En esta obra quise hablar del amor y de cómo se enfrenta a las relaciones y a los vínculos, también quise decir el lado patético del amor, todos sus encuentros, desencuentros y frustraciones.

Durante el Festival muchos programadores de festivales vieron » 3ex» y sé que a todos les gustó, también fueron la coreógrafa alemana Sasha Waltz («Körper» y»Zweiland»), su padre y sus bailarines, y les gustó mucho. Hay muchos interesados en llevar » 3ex» al exterior, en particular de España y Puerto Rico, pero hay pocas propuestas concretas. Me gustaría viajar con «3ex» y sobre todo pensar y escribir.

–¿De qué trata tu última obra, «Puentes»?

–«Puentes» es una obra que empecé a escribir el año pasado con Mariana Chahud, presentamos el proyecto al Complejo Teatral de Buenos Aires que lo aprobó, en marzo comenzamos los ensayos y se estrenó en agosto de este año en «IMPA La Fábrica». En «Puentes» actúan siete hombres: es un policial de la década del 50 que sucede en una fábrica en decadencia.

–¿Cuál es tu medio de vida, aparte del teatro y el cine?

–Hice también televisión. Mi consigna es ser austera y elegante: cuando cobro, cobro bien y prefiero vivir tranquila el resto del tiempo; prefiero no hacer cosas para sobrevivir.

Nos despedimos, y Mariana Anghileri, efectivamente elegante, austera y sencilla en su vestimenta y porte, se volvió, pero más sobre su interior que hacia la calle. Cuando más tarde vi su dirección en el correo electrónico, observé que alude a su nacimiento. *

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