Cumple hoy 89 años de edad Luis Grene, decano del Multimedio Plural
Nacido el 21 de setiembre de 1916 en el emblemático barrio de Bella Vista, su llegada al mundo estuvo desde el principio signada por el dolor. Su madre falleció cuando le cortaron su cordón umbilical, y ya desde ese primer llanto amaneció a un destino que luego lo marcaría largamente, una especie de trashumancia de barrio en barrio, de hogar en hogar de tíos y abuelos, aprendiendo a los porrazos a enfrentarse con el destino.
Eran aquellos años todavía, los años del Montevideo aldeano, de tranvías tirados por caballos, estremeciendo el empedrado de las callecitas angostas con el repiqueteo de los cascos de los caballos frisones y el estridente sonido de la corneta del mayoral al llegar a las esquinas.
Luis Greene pasó sus primeros años en los alrededores de la calle Federico Larrobla, y fue alumno del Colegio Maturana y allí tuvo como compañeros de clase a José Nasazzi, Dorado, Canavezzi, los Melogno, Gallo y el golero Dimartino entre otros que fueron glorias de la auriblanca papal.
«A Dimartino dice Grene lo llamábamos El Tranquilo, porque cuando tenía que atajar un penal, se quedaba inmóvil hasta que la pelota estaba ya en el aire y allí saltaba casi mágicamente y la atajaba».
Las memorias de don Luis, van y vienen por distintos barrios montevideanos, piringundines, boliches esquineros, de aquellos de mostrador de estaño y gato gordo durmiendo en una punta, tablados carnavaleros y corchos quemados para pintarse la cara en una comparsa lubola, como aquella de Luis Pereira «Gardelito», «Pobres Negros Orientales», con la que ganó tres primeros premios, bailongos «de rompe y raja» en antiguos salones y academias y toda esa mistonga realidad de una ciudad que seguramente ya no volverá a ser.
Sobreviviente estoico de viejos y desgastados almanaques, don Luis Grene tiene una memoria prodigiosa, y es por ello que todos los sábados a través de 1410 AM LIBRE y en una columna de LA REPUBLICA, desgrana su «Prohibido para nostálgicos» resucitando historias cotidianas, simples y humanas, en las que seguramente muchos veteranos encontramos una especie de Biblia sensiblera.
Don Luis y la radio
La primera vez que llegó a una emisora de radio fue allá por el año 1955 y fue a CX42, entonces Radio del Pueblo, que tenía sus estudios en un piso intermedio en el viejo teatro Stella D’Italia. Lo hizo colaborando con Walter Ballas en el programa «Una voz en la noche. Canta Carlos Gardel».
De allí en más, ambos, don Luis y la radio se enamoraron y comenzó un romance entre ellos que justamente en estos días cumple sus bodas de oro.
Luego, en 1957 estuvo en CX 50 Radio Independencia con el programa «Orquestas de mi ciudad» y tres años después tuvo por fin el primer espacio radial bajo su dirección, al que llamó «Voces del Mundo». En esa misma década, produce y dirige un programa en CX 14 «El Espectador», que se trasmitía en vivo desde la vieja fonoplatea de la emisora en Soriano y Yaguarón. Lo llamó » Caverna 1″ en homenaje a los cuatro muchachos de Liverpool, Inglaterra que en aquellos años conmocionaban al mundo musical. Fue allí, en los estudios de aquella emisora que conoció a un locutor de particularísimo tono de voz. Se llamaba Alfredo Zitarroza. Y fueron otras emisoras después, CX 40 Fénix, otra vez CX 42, pero ya en manos de otra empresa y llamándose Emisora Ciudad de Montevideo, CX 46 Radio América que le permitió conocer en los pasillos del Palacio Salvo a Germán Araújo y colaborar con él en la entonces CX 30 emblemática de la resistencia, CX36 Radio Centenario y CX 44 en su etapa de Emisora del Siglo. Desde que esta frecuencia se incorporó al Multimedio Plural, don Luis y su «Prohibido para Nostálgicos» ocupa un lugar de preferencia en la audiencia sabatina.
Un canto a la vida
Don Luis Grene cumple hoy 89 años. Ayer mismo estuvimos hablando con él, nos contó de su vida, de las pequeñas grandes cosas a las que ha sobrevivido. Y entre otras cosas, nos contó de los viejos radioteatros, de los bailes que animaba en la «Granja Dominga», en el «Ambassador Club» del Bar Vaccaro y de cuando don Roque Santucci desde su cantina lo llevó al Palacio Sud América como Maestro de Ceremonias. Lógicamente, un Palacio Sud América, en el que las corbatas y los zapatos de charol hacían juego con las cabezas engominadas de los galanes y el «fru-fru» de algunas enaguas almidonadas de «las mozas».
Ayer decíamos don Luis Grene, nos hablaba de su felicidad por sus 89 primaveras y nos contaba de todas las cosas que tenía pensado hacer el año que viene y cómo iba a festejar los 90. Por eso justamente, lo de «canto a la vida». *
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