terrorismo de estado

50 años del fallecimiento de “Nucho” Batalla, la primera muerte por tortura en un predio militar

Recién en 2015 la memoria de Batalla fue honrada. Su muerte marcó el inicio de un periodo de terrorismo de Estado que terminó años después con Vladimir Roslik. Nucho tenía 32 años cuando fue asesinado y el hecho sigue impune, según Sitios de Memoria.

Portada del diario Ahora, del 27 de mayo de 1972, en la que se habla del asesinato de Nucho Batalla.
Portada del diario Ahora, del 27 de mayo de 1972, en la que se habla del asesinato de Nucho Batalla.

Luis “Nucho” Batalla Piedrabuena era un obrero de la construcción y militante del Partido Demócrata Cristiano (PDC), uno de los fundadores de lo que hoy es el Frente Amplio en 1971.

Ni siquiera había comenzado la dictadura (que se fecha el 27 de julio de 1973) cuando ya se cometían delitos de lesa humanidad en el entorno estatal. La captura, tortura y muerte de Nucho fue el primer acto de este tipo, convirtiéndose esta práctica en algo usual de los dictadores.

El día 15 de Abril de 1972, y como consecuencia de los trágicos
acontecimientos del día anterior, la Asamblea General decretó el estado de guerra interno, respaldado por el entonces presidente de la República, Juan María Bordaberry.

En mayo, en el Batallón de Infantería Nº10 (con sede en la ciudad de Treinta y Tres) se concentraron distintos oficiales pertenecientes a organismos represivos extraños a la Unidad para brindar su apoyo, encontrándose presentes, entre otros, el capitán Pedro Antonio Matto y el mayor Washington Perdomo, del Servicio de Información de Defensa (SID), y el mayor Arquímedes Maciel en nombre de la Región Militar 4.

Se realizaron reuniones permanentes entre el jefe de la unidad, teniente coronel Juan José Molina (ahora fallecido) y el encargado de Inteligencia para detenidos e interrogatorios, capitán Hector Sergio Rombys Kulikov.

En acciones coordinadas por esta cúpula se detuvo al joven Luis Carlos Batalla Piedra Buena, Nucho, el 20 de mayo. Tenía 32 años, era albañil con residencia en la ciudad de Treinta y Tres y militaba en el PDC.

Fue llevado por efectivos del Batallón de Infantería N°10 en dicha ciudad para ser interrogado por sus actividades políticas. Fue sometido a intensos interrogatorios intercalados con sesiones de torturas que violaron de formas sumamente crueles sus derechos humanos.

Las vejaciones y tormentos se realizaron en lugares abiertos de la unidad militar, como la Plaza de Armas, o bien en dependencias cerradas como el Casino de Oficiales o Casino de Tropa, según cuentan documentos de la Fiscalía General de la Nación.

Se le torturó para extraer a punta de violencia declaraciones que lo vincularan con el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros.

Las fortísimas golpizas y violaciones se prologaron por cuatro días, hasta que terminó falleciendo.

El día 24 de mayo, hacia la tarde-noche, cuando se suscitó la muerte, el equipo de interrogadores torturadores estaba liderado por el capitán Matto y el mayor Maciel. Pudieron conseguir antes de que falleciera y bajo tortura, confesiones de un supuesto complot para atender contra un oficial militar.

La coartada

En esa noche, militares se apersonaron en la casa de Batalla para pedir a la familia medicamentos para los problemas del corazón del entonces fallecido, pero la familia negó que él tuviese problemas de salud coronarios o que hubiese tomado fármacos para tal fin.

A la mañana siguiente, se hizo llegar a la familia la noticia de que Nucho había muerto: la versión oficial era que tuvo un paro cardíaco y que se entregaría el cuerpo con un féretro que iba a estar totalmente cerrado.

Francisco Laxalte, militante del PDC, vecino y amigo de Nucho, manifestó a la familia fuertes dudas sobre los motivos de la muerte. Empezó una serie de gestiones por su parte, con el respaldo de la familia de la víctima, y llegó a conversar con el senador Juan Pablo Terra, electo por el Frente Amplio y también adscrito al PDC, y se apersonó en Treinta y Tres el diputado del PDC, Daniel Sosa Díaz.

La autopsia

Con la presencia de Laxalte, Sosa y de la familia de Nucho, se pudo abrir el féretro y dos médicos dictaminaron que la muerte había sido por anemia aguda y severa provocada por ruptura traumática del hígado.

Pudieron detallar pormenorizadamente las lesiones provocadas. En efecto en el protocolo de autopsia se consignó que:

“A) examen externo cadáver de un adulto de entre 30 y 40 años sexo masculino cuya inspección revela. Equimosis, hematomas y erosiones múltiples diseminadas por todo el cuerpo pero particularmente inmersas en la cara anterior del abdomen. Equimosis del escroto que invade hasta la raíz del pene. Incindidas dos de estas equimosis revelan una infiltración hemática del tejido celular subcutáneo. B) Examen interno Incindida la piel del abdomen y tronco revelan a) vientre- enorme hemoperitoneo que ocupa todo el abdomen. Hígado. Ruptura de hígado a nivel del lecho vesicular con desprendimiento de un trozo de hígado acompañado de la vesícula. La vesícula no contiene sangre. En el colon transverso hay un desgarro peritoneal pequeño sin llegar a perforar las capas intestinales. Bazo s/p. Riñones no se constatan traumatismos. Vejiga sin lesiones. b) Pulmones y cavidades pleurales s/p. Mediastino s/p. En resumen se puede diagnosticar la causa de la muerte como por anemia aguda causada por ruptura traumática del hígado.”

El documento fue fechado el 25 de mayo de 1972, firmado por el Dr. Walter Buscasso.


 

Fuentes consultadas: 
//www.fhuce.edu.uy/images/comunicacion/pasado%20reciente/asesinados%2068-73/BATALLA_PIEDRA_BUENA_Luis_Carlos.pdf
//sitiosdememoria.uy/batalla-piedra-buena-luis-carlos

 

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