A pesar del "estancamiento del salario real medio" la conflictividad descendió
En el estudio se señala que en los primeros nueve meses del año en curso el Producto Bruto Interno (PBI) cayó un 2% respecto a igual período del año anterior. La recesión se reflejó en un estancamiento del salario real medio, en una reducción de la tasa de empleo, por menos puestos de trabajo. Lo que determinó un importante aumento del desempleo cuya tasa promedio anual se ubicará entre el 15 y el 16%.
De todos modos, la conflictividad laboral descendió en forma notoria con respecto al año anterior. Tanto si se consideran solamente los conflictos sectoriales (-70%) como si se incluyen los paros generales (-60%), registrándose este año la conflictividad más baja desde 1995.
Este descenso, se agrega, tiene múltiples causas. La reducción respecto al año 2000 no es un indicador relevante pues cada primer año de un gobierno hay una conflictividad relativamente mayor por la discusión de presupuesto quinquenal, que determinó ese año una larga huelga en la Universidad de la República y en Salud Pública.
Pero la tendencia descendente se explica también por el desgaste de la huelga como herramienta de lucha, la falta de logros gremiales concretos, la reducción en las tasas de sindicalización, la reducción de la negociación colectiva, eje de cohesión sindical antes de 1992, etcétera. Se registraron en el año 110 conflictos por los que se perdieron 674.000 jornadas laborales y en los cuales se involucraron a 834.000 trabajadores (los conflictos en el mes en curso se estimaron para este trabajo).
Principales causas
La principal causa de la conflictividad durante el presente año pasó por las reivindicaciones salariales, el 39%. Sin embargo la mayoría de estos conflictos no fueron por negociaciones sino en reclamo del pago en fecha de los haberes.
En tanto, los principales conflictos por negociación de convenios colectivos fueron en la IMM, el transporte, Antel y la enseñanza privada. La segunda causa de conflictos fue el empleo (22%), donde la salud privada representó más de la mitad del total. También por empleo hubo movilizaciones en la banca –cierre de Eurobanco y despidos en Surinvest– en empresas de construcción, en varios laboratorios, en empresas industriales por reestructuras (Conaprole, Coca Cola y Pepsi).
La negociación colectiva, además y al igual que en años anteriores, continúa estancada, habiéndose incluso registrado ante el MTSS sólo 65 convenios –registrados entre el 1º de enero y el 15 de diciembre– dos menos que el año anterior.
Los salarios fueron el contenido principal de los convenios, aunque con una particularidad. Si bien el 75% de los convenios registrados trataron el tema salarial, sólo el 23% acordaron mecanismos de ajuste salarial en forma exclusiva o acompañada con normas de relacionamiento de los actores entre sí, el resto fueron convenios de reducción salarial tendientes a bajar costos. Esta es la principal preocupación empresarial en estos momentos de crisis. Tampoco se firmaron acuerdos para prevenir conflictos que contengan formas de colaboración para mejorar la competitividad y el mantenimiento de los puestos de trabajo.
Las menciones de flexibilidad incluidas en los convenios se duplicaron con respecto al año anterior. Como se sabe hay múltiples formas de flexibilidad: salarial, numérica, funcional, contractual.
En este año casi la mitad del total (48%) establecen reducciones de salarios y beneficios. En algunos casos la reducción es por franjas y los porcentajes son superiores en los salarios mayores. El sector donde hubo más reducciones fue la salud privada. *
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