Datos del gremio indican que los consumidores no pagan sobreprecio

Fancap: "Sanguinetti cometió graves errores metodológicos"

«Los cálculos fueron realizados con graves errores motodológicos, existió un mal manejo de las fuentes informativas y se realizaron comparaciones inconsistentes entre objetos o materias incomparables entre sí», le dijo ayer a LA REPUBLICA Germán Riet, secretario general de la Fancap.

Consultado Riet sobre qué opinión le merecían las recientes declaraciones del presidente Jorge Batlle, en torno a la integración de los directorios de las empresas públicas, sostuvo que el nombramiento de los directores forma parte de la «politiquería que se debe desterrar del país. Tan es así que en Ancap, sin llegar a cuestionar la idoneidad de cada uno, tenemos hoy a tres frustrados intendentes: Sanguinetti fue candidato en Colonia; Adauto Puñales (Rocha); y Emilio Martino (Soriano). A las gerencias, en tanto, «le reclamamos una mayor eficiencia y un trabajo de modernización de la gestión de la empresa. Etapa esta que la tendremos que llevar adelante entre todos los que quieren a Ancap capacitada para enfrentar los próximos desafíos que se nos vienen»; destacó el dirigente.

 

Documento

En el documento de Fancap se señala, volviendo a las declaraciones del presidente del organismo, que de acuerdo a lo difundido públicamente Ancap factura 510 millones de dólares anuales por concepto de venta de combustibles. Se dice que si el país se aprovisionara en Argentina los combustibles costarían 320 millones de dólares. La diferencia de 190 millones de dólares es el sobreprecio que pagaríamos los uruguayos, o un 36,7% más de precio a nivel de refinería. Esta diferencia de competitividad no se debería, en esencia, a la presión fiscal sino a «la evidente ineficiencia de la refinería de La Teja».

La dirección del sindicato indica que no se entiende cómo se llega a esa cifra diferencial si los costos de refinación de La Teja están alineados a la región y si se sostiene que la responsable del sobrecosto es la actividad de refinación. Uno de los principales errores metodológicos es que esa cifra se obtiene manejando solamente algunos de los combustibles producidos en la refinería y consumidos en el país (gasolina y gasoil). Y se ignoran otros combustibles que constituyen por lo menos el 40% de la producción y el consumo.

Casualmente no se tienen en cuenta fuel-oil (30% del consumo nacional y un energético clave para la industria) donde tenemos precios más bajos que algunos países de la región y el gas licuado de petróleo (supergás) donde tenemos precios más competitivos a nivel regional que por ejemplo en la gasolina; se señala en el material de la Fancap.

Más adelante se indica que «extrañamente ni el señor Sanguinetti ni Ernesto Talvi (integrante de Ceres) tampoco destacan otros aspectos en que Uruguay es más barato. Así, por ejemplo, de los propios datos proporcionados por el presidente de Ancap surge que hay un sobrecosto en la distribución en Argentina, Brasil y Paraguay con respecto a Uruguay.

A los consumidores de combustibles –sean empresas del agro, la industria o el transporte– es lo que efectivamente hay que comparar entre países si se quiere medir la incidencia de los combustibles sobre la competitividad de las empresas.

Finalmente la Fancap sostiene que «se puede y hay que bajar los combustibles. Hemos reclamado elaborar un plan y poner plazo para que los precios de Ancap sean competitivos internacionalmente. La manera segura y sustentable de bajar tarifas, pero al mismo tiempo mantener las ganancias para el país es la ampliación y la modernización de la refinería, eliminado el plomo de las naftas. Se deben reanudar las obras en La Teja cuanto antes».

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