Ingeniosos empresarios logran ganancias con los desocupados
Para los economistas del siglo XIX y XX, los desocupados eran un elemento de presión para mantener los salarios bajos. Ahora, en la era de la globalización, con los adelantos tecnológicos, algunos «empresarios» han logrado obtener rentabilidad directa de los desocupados. Algunas empresas ya habían avanzado en cobrar una comisión cuando el trabajador obtenía un ingreso, pero ahora se han superado, y ya cobran cuando el interesado responde a un anuncio.
La «rentabilidad» parece tan buena que el número de nuevos empresarios aumenta en proporción directa con la desocupación, y hasta se ingenian para establecer políticas sectorizadas de negocios.
Para los más de 150 mil desocupados del país que aún están buscando trabajo, los avisos que prometen un ingreso rápido y una buena remuneración es casi como encontrar el paraíso. En los últimos tiempos han aumentados los anuncios que prometen trabajo en el exterior, ingreso inmediato en empresas, ganar mil dólares por mes desde su casa si tiene una computadora, etc.
Si su expectativa es salir del país, y con un trabajo, usted puede encontrar en los clasificados del diario El País, un anuncio que le promete trabajo en Europa o Estados Unidos, y que además legaliza títulos universitarios. Claro que para acceder a esta maravilla, el potencial emigrante debe pagar 350 pesos antes de que le realicen una entrevista y así evaluar sus posibilidades. Algunas de estas empresas poseen un sitio en Internet, pero allí no se proporciona ninguna información. Nadie le garantiza que usted obtenga después el trabajo. Con estas características de trabajo en el exterior, y con distintos precios por entrevistas, aparecen por lo menos tres «empresas».
Pero, si su intención no es emigrar, tiene otras ofertas. Cada tanto aparece un aviso en que una empresa no registrada sostiene que le solicitan determinados oficios o profesiones. Casi siempre coinciden con noticias previas que señalan que esa rama de la actividad ha sido afectada por la desocupación. El aviso presenta un teléfono de un apartamento o un domicilio particular. Cuando el interesado llama, después de solicitarle sus datos, lo citan para una entrevista personal y le advierten que en ese momento debe abonar una cantidad que varía y nunca inferior a los 10 dólares. Quienes han pasado por esta experiencia, en la mayoría de los casos, nunca han recibido una oferta de trabajo concreta.
Otra variedad de ganar dinero con los desocupados, es establecer un 0900. Regularmente aparecen estos teléfonos con el anuncio de que les solicitan determinados oficios. El costo de la llamada es superior al dólar por minuto. La ganancia está en la cantidad de llamadas, aunque quizás alguien obtenga un trabajo en este intento.
Pero el desarrollo de las comunicaciones también ofrece ganancias en Internet. Semanalmente aparecen unos 6 anuncios que le prometen grandes ingresos trabajando desde su casa, y por medio tiempo. «El/ella, gane U$ 1.000/mes en las horas libres en su hogar. Por detalles…» y un correo electrónico para consultas. Otros ofrecen más.
Las promesas van de ingresos de mil dólares por mes al triple. En la teoría, usted debe ordenar información que se le suministrará, y después enviarla por correo electrónico a gente muy ocupada que la solicita. Un trabajo sencillo y que ni siquiera necesita pensar.
Claro que para acceder a esta maravillosa ocupación, usted debe rellenar un formulario, enviarlo a una casilla de correo, y pagar unos 10 dólares como demostración de que está realmente interesado en el trabajo. Después espere tranquilo. Nadie le dirá cómo va a trabajar ni cómo va a cobrar si es que lo hace.
Ninguna de estas empresas está registrada como agencia de empleos o consultora, y aunque el número de afectados por esta forma de explotación aumenta, no aparecen los controles del Estado que lo impida. Siempre está la duda sobre la legalidad de estos emprendimientos, pero en un sistema de economía abierta y libre competencia, no parece extraño que se pretenda cobrar a quienes se interesen por conseguir un trabajo.
Después de todo, no están tan mal si pueden pagarlo.
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