Preocupación porque el gobierno no "apuesta" a la formación laboral

PIT-CNT avalaría un préstamo del BID para la recapacitación

Carlos Trinidad, representante en ejercicio del PIT-CNT en la Junae, le afirmó ayer a LA REPUBLICA que es «lamentable que los cursos que se reinstalarán en marzo contemplen a tan pocas personas. Lo cierto es que el órgano tripartito que dirige la Junae (gobierno, empresarios y trabajadores) llegó a la conclusión que para cumplir con la demanda de pedidos de cursos tenía que recibir 400 mil dólares por mes del gobierno. Esta cifra se sumaría a los 650 mil dólares que por mes aportan los trabajadores y los empresarios».

Recordó Trinidad que el ministro de Trabajo y Seguridad Social propuso que se le solicitara al Poder Ejecutivo, que él integra, unos 200 mil dólares; la mitad de lo que se necesitaba. Ello fue porque «la situación del país no le permitía al gobierno una erogación mayor». Pero la «sorpresa fue mayor cuando la coalición de gobierno, a través del Presupuesto nacional, aprueba solo 100 mil dólares por mes; la cuarta parte de la cifra necesaria para funcionar. Y, a esto hay que agregarle que en el primer año, el que está vigente, tan sólo se recibirán 50 mil dólares por mes».

Esta situación determinó que en el 2000 no se realizaran cursos, sólo culminaron algunas personas que ya venían realizándolos. Lo que llevó a que más de 10 mil trabajadores quedaran en una lista de espera; muchos de los cuales no podrán realizarlos en el corto y mediano plazo.

La escasez de recursos determinó que a partir de ahora se contemplen determinados hechos para que alguien pueda acceder a los cursos de capacitación. Tantas condiciones se han puesto que hoy tan solo podrán acceder a los mismos unas 2500 personas.

Préstamo del BID

Trinidad confía en que se puedan conseguir más recursos para llegar a brindarle capacitación a muchos más personas que estén en el Seguro de Paro. Todo dependerá de los criterios que se adopten en la tripartita que comenzará la discusión en el correr del próximo mes.

El dirigente, además, señaló que para el movimiento sindical es prioritario llegar a brindarle cursos a la mayor cantidad de ciudadanos. Y por ello es que, teniendo en cuenta que tanta veces se ha apelado a préstamos internacionales, se estaría de acuerdo con aceptar para estos fines una ayuda financiera no reembolsable del Fondo Monetario Internacional (FMI) o el BID. Lo importante es «buscar caminos que permitan llegar a capacitar a la mayor cantidad de personas», subrayó Trinidad.

Desocupación desigual

La delegación de los trabajadores en la Junae manifestó recientemente: «Estamos convencidos de que la formación profesional es la mejor manera de elevar la competitividad de las empresas y a la vez mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Es sabido que la desocupación no afecta a todos por igual. Hoy los jóvenes tienen más del doble de la tasa general; las mujeres no tienen tasa de desocupación más alta, sino que en la misma tarea ganan sustancialmente menos que los hombres; los pobres duplican la tasa promedio y según la Cepal el 10% más pobre en nuestro país tiene más del doble de desocupación que el país en general».

Afirman que una forma de contrarrestar la marginalidad y la exclusión es a través de los programas de la Junae. «Estos programas son la única política activa de empleo que desarrolla el MTSS, integrando la Junae. Organismo tripartito financiado, hasta ahora, solo por los trabajadores y los empresarios».

Agregan los representantes obreros: «No dudamos de las buenas intenciones de los gobernantes, pero con ‘buenas intenciones’ los 200 mil desocupados y los 380 mil uruguayos que tienen empleo con limitaciones no pueden pagar en el supermercado, la farmacia, la energía eléctrica, el alquiler, etcétera. Por lo que creemos que las ‘preocupaciones’ deberían traducirse en acciones concretas para abordar seriamente y en profundidad la problemática del trabajo».

Con claros signos de preocupación sostuvieron los trabajadores que «no es sensato pedirle más contracción a la gente, porque la situación no se aguanta más. La urgencia (hoy) no es construir más cárceles y aumentar las penas. La urgencia es generar condiciones para que el trabajo nacional se desarrolle. Nuestros trabajadores se merecen algo más que peregrinar en las colas del seguro de paro. Nuestros pobladores rurales se merecen algo más que desarraigarse del campo y engrosar los ‘cinturones de miseria’ de la ciudad».

Y, a modo de reflexión, denunciaron que «día a día se hace más evidente la necesidad de cambios en la política económica y la implementación de otras políticas activas de empleo; porque sin trabajo no hay soluciones».

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