El Poder Ejecutivo hace "florecer los sentimientos más bajos"

AEBU cuestionó al gobierno por su "afán manipulador"

Pablo Andrade, secretario de prensa del gremio bancario, señaló que «se pretende hacer sentir ‘culpables’ a los que obtuvieron con sus luchas salarios decorosos». Y, además, se procura desviar la atención de la discusión que en torno al Presupuesto quinquenal se viene llevando adelante en el Parlamento. Se quiere que «nadie reflexione (sobre) que el Presupuesto significa una profunda traslación de recursos del sector asalariado, jubilado y dependiente del mercado interno hacia los sectores financieros y vinculados al comercio exterior».

Recordó el dirigente que en la revista de AEBU de setiembre se alertó sobre el riesgo de las comparaciones «cuando éstas se realizan movidas por un afán manipulador de la opinión pública. (…) Se apuesta a que el desempleado vea como un privilegiado al ocupado, el obrero al profesional, el que gana menos al que gana más, el trabajador informal al que cuenta con cobertura social y así la escalera hasta el infinito.

Lo interesante de esta apuesta es que intenta evitar que los verdaderos privilegiados del sistema queden excluidos –por secreto o por justificación superior– de la escalera de comparaciones. (…) Se analizan los sueldos que ganan los distintos funcionarios públicos pero no se habla de lo que gana y lo que acumula el sector económico más poderoso de nuestra sociedad». Se agrega que es necesario poner en el centro de las comparaciones salariales un hecho por demás impactante: el 20% de los uruguayos monopoliza el 70% del producto bruto interno. «Si a ello le agregamos que en nuestro país no existe impuesto a la renta, la principal porción de la torta productiva uruguaya está a buen resguardo y fuera del reparto. Ya no se trata de enfrentar a los trabajadores que ganan más con los que ganan menos, sino de reclamar que todos –de manera igualitaria y de acuerdo a sus posibilidades– colaboren en el financiamiento del Estado».

Paraíso fiscal

La publicación del gremio bancario sostiene que la acumulación del capital tiene en todas partes del mundo un socio que es el Estado. Llenos están los informativos y los diarios de ejemplos de cómo tributan por sus ganancias los deportistas y artistas en la meca del capitalismo: llegan a pagar más de la mitad de sus ganancias y, cuánto más ganan más tributan.

En Uruguay, en cambio, solamente existe el Impuesto a la Renta de Industria y Comercio (IRIC) que tributan las empresas. Las personas físicas están libres de todo impuesto… salvo que sean asalariados. Las rentas del capital –que mayoritariamente nutren este 70% del PBI– viven en un maravilloso paraíso fiscal, se indica.

Y se agrega que no es casual que el Impuesto a la Renta no se implante en Uruguay, sino que estamos sometidos a un esquema de dominio de clase que protege como bien principal los ingresos de los más poderosos. Con este sistema los recursos solamente pueden ser aportados por «los negritos» asalariados. Son ellos los que pagan el impuesto a los sueldos, el que llegó provisoriamente y luego se transformó en huésped permanente e indeseado de todos los hogares uruguayos.

«Rebaja salarial»

Se agrega más adelante que dentro de un sistema donde actúa esta lógica clasista ha quedado bien claro que está dispuesta sobre la mesa una limitada torta salarial a repartir entre los trabajadores públicos. Una masa cuyo incremento podrá alcanzarse solamente con el crecimiento de nuestra economía, pero no con un cambio del reparto que afecte a nuestras clases privilegiadas.

En otro pasaje de la nota se sostiene que lo alevoso de la propuesta de rebaja salarial queda al descubierto cuando se comprueba que los números presentados en Internet en muchos casos no abarcan a la totalidad de una empresa –como es el caso de Antel y Ancap– sino que representan apenas a la quinta parte de los trabajadores de esos entes.

La intención es obvia: se intenta aparentar que son muchos más quienes ganan salarios decorosos e insinuar por esa vía que hay mucho más dinero para repartir en una torta salarial que, por culpa de algunos sindicatos «inescrupulosos», está tan despareja.

De esta forma se procura crear una corriente hacia la reducción salarial tan fuerte que neutralice toda retención de recuperación y que –a la vez– salve cualquier responsabilidad de arte del gobierno, arrojando las culpas sobre los propios trabajadores. «Una verdadera joyita maquiavélica». La pretendida rebaja salarial y el intento de enfrentar a los trabajadores entre sí debe merecer una respuesta contundente que coloque la discusión en sus auténticos ejes. Hay que sacrificarse en momentos de crisis, es cierto, pero todos deben hacerlo y esta es la hora de meterle mano a la renta de los privilegiados, que el pueblo está cansado de sostener un sistema de reparto tan injusto.

Secreto bancario

En las próximas horas, además, un grupo de funcionarios de la banca oficial pintará los muros de la ciudad pidiendo que se le levante el secreto bancario a un dirigente político allegado al gobierno de Batlle.

Los voceros gremiales que se comunicaron en la víspera con LA REPUBLICA no quisieron adelantar más detalles para que «la pintada sea efectiva», dijeron.

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