Relación gobierno-sindicalismo es una de las mejores de Sudamérica

Dentro del contexto sudamericano, la relación del movimiento sindical con el gobierno de nuestro país es similar a las registradas en Argentina y Brasil, no sólo por tener coincidencias ideológicas, sino por registrarlas también entre sus principales prioridades.

Mientras tanto, países como Venezuela, Perú, Bolivia y Paraguay, viven situaciones muy conflictivas, con paros, huelgas, marchas y cortes de rutas, marcando graves enfrentamientos entre trabajadores y gobiernos.

En Uruguay, la convocatoria de la negociación colectiva y la instalación de los Consejos de Salarios; el decreto gubernamental que prohíbe el uso de la fuerza policial para desalojar las ocupaciones de los lugares de trabajo, y el anuncio del Poder Ejecutivo de impulsar una ley de libertad sindical, son algunos de los elementos que han contribuido a mantener una buena relación entre ambas partes.

Sin embargo, uno de los puntos de mayor controversia está relacionado con la reforma constitucional sobre los servicios de agua y saneamiento, y más específicamente, con el decreto del gobierno aprobado el 20 de mayo, que habilita a la multinacional Aguas de la Costa a seguir prestando servicios en Maldonado. Ello ha provocado una serie de movilizaciones, e incluso la presentación de un recurso de nulidad ante el propio Poder Ejecutivo que, actualmente, lo tiene a estudio.

Las organizaciones promotoras del recurso -Comisión Nacional en Defensa del Agua y de la Vida, y Federación de Funcionarios de OSE- ya anunciaron que, en caso de ser desestimado por el gobierno, lo estarán presentando ante la Suprema Corte de Justicia.

En Brasil y Argentina, los presidentes Luiz Inácio «Lula» Da Silva y Néstor Kirchner, vienen manteniendo un apoyo relativo de las estructuras sindicales más importantes, pese a haber tenido que sortear diversas situaciones conflictivas.

 

Panorama más complejo

Una de las situaciones más críticas en América del Sur la está viviendo Bolivia, donde los sindicatos liderados por la Central Obrera Boliviana (COB), mediante sus marchas y protestas en forma conjunta con campesinos e indígenas, contra la Ley de Hidrocarburos, provocaron la caída del gobierno de Carlos Mesa.

En Venezuela, existe un fuerte enfrentamiento entre el presidente Hugo Chávez y la estructura sindical tradicional, que forma parte de la coalición opositora al gobierno.

El conflicto mayor está instalado en la empresa petrolera estatal Pdvsa, donde los dirigentes sindicales sostienen que algunas cláusulas del convenio colectivo fueron negociadas «a espaldas» de los trabajadores, mientras que desde el gobierno los acusan de estar conspirando con la CIA en su plan para derrocar a Chávez.

Mientras que en Paraguay las centrales sindicales se están movilizando en reclamo de cambios en la política socio-económica del gobierno, en Perú se multiplican las protestas sindicales y sociales. Surgen los paros agrarios, la huelga nacional de enfermeras y empleados de la seguridad social, y los cortes de ruta por parte de los productores en contra de la negociación del Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA). Dichas protestas se realizaron en forma paralela a la gira que realizó el presidente Alejandro Toledo por paises de Asia y Medio Oriente. *

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