A mediados de setiembre se normalizaría la distribución de la correspondencia

Con fuertes críticas a la clase política, postales aprobaron levantar el conflicto

Como «una victoria del gremio y de todo el movimiento sindical» fue catalogado, en la asamblea nacional realizada ayer en el Palacio Sudamérica, el acuerdo que permitió arribar a una solución del conflicto postal. Ayer, al promediar la tarde, los funcionarios encargados de clasificar la correspondencia retornaron a sus puestos de trabajo.

Tras varias reuniones, en las que participaron el Ministerio de Educación y Cultura –a través de su subdirector Daniel Berbejillo, el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT y la Asociación de Funcionarios Postales del Uruguay (AFPU)–, se logró destrabar la huelga que se extendió durante un mes y medio.

La fórmula presentada por la central obrera, con el beneplácito del gremio postal, fue aprobada por unanimidad por la asamblea general de funcionarios.

Durante la misma también se resolvió «repudiar los dichos del senador socialista José Korzeniak» ya que, según el gremio, el representante nacional catalogó como «lumpen» a los trabajadores. «Pese a que él nos dijo que iba a votar la distribución de facturas. La bancada del Frente Amplio no sólo no la votó, sino que tampoco presentó una propuesta alternativa, al igual que el Partido Colorado», sostuvo el secretario general del sindicato postal, José Matto.

 

Reducción de gastos

En una primera instancia, la plataforma reivindicativa de AFPU contenía como puntos medulares el alejamiento del gerente general del organismo, Alejandro Seré; el cese de trabajadores considerados excedentarios por el Directorio; el pago de las retenciones salariales realizadas a los trabajadores que no fueron volcadas a cooperativas de consumo y al BROU, y el descuento de 12 jornales del conflicto.

Los tres primeros puntos fueron aceptados. Una investigación administrativa del Ministerio de Educación y Cultura concluyó que la denuncia de los trabajadores tenía asidero. La cartera de Estado entendió que el concurso por el que Seré obtuvo el referido cargo gerencia estuvo «plagado de irregularidades». El ahora ex jerarca fue separado de su cargo. El segundo punto –la lista de funcionarios excedentes que se estimaba en trescientos trabajadores– quedó sin efectivizarse

«Lo que quiere la Oficina de Planeamiento y Presupuesto es la reducción de gastos en el Correo. Estamos de acuerdo. El presupuesto está inflado por todo los acomodos políticos de gerentes y secretarios, durante el anterior y actual Directorio. Hay 52 gerentes, de los cuales sólo 18 son presupuestados. Un secretario gana entre veinte y veinticinco mil pesos. El miércoles pasado fueron dados de baja cuatro gerentes ñoquis», afirmó el sindicalista.

El tercer punto, que el organismo vuelque efectivamente lo ya descontado a los trabajadores, fue aceptado por el actual Directorio.

Matto dijo ayer a LA REPUBLICA que «seguiremos de cerca este punto a ver si lo cumplen. Solamente a nuestra cooperativa la Administración Nacional de Correos le adeuda cuatrocientos mil dólares, dinero que ya fue retenido de nuestros salarios».

En cuanto a los días a descontar, finalmente se acordó que el total de jornales a descontar fueran 21 en seis meses.

«En setiembre el Ministerio de Economía se comprometió a pagar la Contaduría de Nación y las mutualistas. El octubre tiene prioridad absoluta nuestra cooperativa», concluyó Matto. *

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