Sindicatos de la región apoyan la creación de ministerios de Justicia y comités de frontera
El jueves 5 y viernes 6 del corriente se reunió en Brasilia (Brasil) la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (Ccscs); la cual está integrada por ocho centrales de la región que representan a veinte millones de trabajadores. Este encuentro sirvió para culminar de elaborar el documento que en parte damos a conocer hoy y que le fue entregado a los presidentes de la región.
En el material se comienza recordando que el Mercosur completó mas de once años de existencia y, a pesar de la fuerte crisis y parálisis que se han vivido los últimos cuatro años, aún demuestra toda su potencialidad y continúa siendo un proyecto viable y necesario para la gran mayoría de la sociedad y de los sectores políticos de los países que lo integran. «A pesar de la significativa disminución de las transacciones comerciales intra y extra bloque y de las sucesivas presiones de la administración estadounidense para la fragmentación del Mercosur, el mismo permanece como un proyecto estratégico para la región».
Luego de reseñar los hechos destacados de los últimos años, se indica que las consecuencias de la actual situación se hacen sentir en el plano social y en el mercado de trabajo. «La Población Económicamente Activa (PEA) del Mercosur es de 94,5 millones de trabajadores y trabajadoras. De ese total, 66,6 millones están ocupados, pero apenas 28,8 millones tienen una relación formal de trabajo; 37 millones trabajan por cuenta propia, están subempleados, están en la economía informal o tienen que someterse a empleos de mala calidad. Si sumamos esos números y los más de 18 millones de desocupados, tenemos un cuadro que asusta: apenas 36% de la población activa del Mercosur dispone de una situación regulada de trabajo».
«Apostamos al Mercosur»
Bajo este subtítulo la Ccscs sostiene que mantiene la «convicción» de que el Mercosur es un instrumento valioso para perfilar la forma de inserción de los países de la región en el mercado global y la construcción de un nuevo modelo de desarrollo.
«Sabemos que la opción por un mercado común generaría pérdidas de soberanía nacional y disminuiría el control social sobre las decisiones del Estado nacional, pero esta pérdida puede ser compensada con la creación de organismos de representación política y social comunitarios que garanticen un proceso más democrático bajo control social», señala el documento de las centrales sindicales.
Sugerencias
El material apunta a la creación de una Carta Social. Se indica que ante el crecimiento de la migración espontánea y dirigida (promovida por las empresas) «consideramos necesario instaurar la libre circulación de personas en el Mercosur y apoyamos la propuesta de los ministerios de Justicia, teniendo claro también que la implementación de la misma tiene que ser precedida de una serie de medidas».
También se propone la «integración fronteriza». Dos de los grandes problemas en las regiones de frontera son el crecimiento del desempleo y el alto grado de informalidad de las relaciones de trabajo. Entre las medidas a estructurar está elaborar un estatuto laboral y crear los comités de frontera. Este organismo estará integrado por las autoridades ejecutivas, legislativas y organizaciones sociales locales».
Se apunta a impulsar el trabajo de la Comisión para la Erradicación del Trabajo infantil a partir de realizar acciones que sensibilicen a la sociedad para que los gobiernos prioricen la eliminación de este problema. Y se propone institucionalizar la práctica, que ya viene desarrollándose, de inspecciones conjuntas realizadas por fiscales de trabajo y representantes sindicales y patronales de los cuatro países. La evaluación del intercambio de experiencias realizada demuestra que su institucionalización sería un instrumento de gran ayuda para mejorar los padrones laborales del Mercosur. *
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