De censura, guerra y yanquis
Ayer sentí bronca y vergüenza. No son sentimientos raros, lamentablemente, en el Uruguay de hoy. Me da bronca diariamente ver la hipocresía y la impunidad con que se miente y se desinforma a la población desde los medios del poder y de la derecha con el viejo y ya intragable cuento de la objetividad.
«Objetivamente» ignoran las movilizaciones sindicales, ocultan las reivindicaciones estudiantiles y siempre, siempre, dan, «seriamente», eso sí, faltaba más, la versión que al poder le conviene.
Ayer, el director de LA REPUBLICA, Federico Fasano, fue burdamente censurado nada menos que en el Canal oficial, es decir el de todos los uruguayos. La medida tomada intempestivamente por el director del Canal 5, Juan Carlos Doyenart, se explicó en que el discurso que estaba haciendo Fasano atacaba a «un país amigo con el que mantenemos relaciones comerciales».
Fasano en su discurso había criticado a los «patanes» que mataron miles de inocentes por el solo hecho de vivir en EEUU y también a los «patanes» que redujeron a cenizas un país para defender sus negocios de venta de armas.
Entonces ante esta barbaridad, dos cosas.
La primera, es intolerable que en nuestro país y en el canal oficial se censure el pensamiento. Es inaceptable que un funcionario público justifique y reivindique la censura.
Debería actuarse con celeridad y decisión para que esta payasada y este enanismo intelectual no se vuelvan a repetir.
Sinceramente aspiro además a que este triste y vergonzoso episodio sirva para que se debata a fondo sobre el control y la censura vergonzosa que aplica el poder y en particular el puñado de familias que usufructúan los canales de televisión.
Que este incidente sirva para recordar que en la campaña electoral, un candidato, el actual Presidente de la República recibió siete veces más cobertura que el otro. Nadie hizo nada.
Canal 12 decidió levantar un programa de Mirtha Legrand para impedir que los uruguayos se enteraran de las denuncias de la diputada argentina Elisa Carrió que involucraban a conocidos personajes de nuestro país en lavado de dinero. Nadie hizo nada.
Hace pocos meses la FEUU convocó a miles de estudiantes a una movilización pacífica por presupuesto universitario, para los diarios de la derecha la marcha sencillamente no existió y punto. Nadie hizo nada.
El diario El País, vocero obsecuente de la dictadura, solamente pone a desaparecidos en tapa cuando son gringos y mueren en las Torres Gemelas, de los nuestros, de los que secuestró y asesinó la dictadura que ellos apoyaron y defendieron, nunca dice nada. Nadie hace nada.
Que esta barbaridad que hizo Doyenart, que borró de un plumazo toda su prédica de enfrentar al monopolio y lograr una apertura informativa, sirva para poner sobre la mesa todo y que nadie se haga el distraído. La segunda, el lío parece haberse armado porque Fasano criticó a los yanquis.
¡Vade retro!, que el ALCA bendito te proteja y el Pentágono te dé abrigo.
Parece que muchos en el mundo se han puesto de rodillas y aceptado la falsa disyuntiva del cowboy nuclear global, George W. Bush, cuando al mejor estilo de un César romano y con infinita prepotencia imperial le dijo a los gobernantes del mundo: «O están con nosotros o están con los terroristas».
Esa disyuntiva es falsa y es cuestión de dignidad intelectual decirlo.
Hay que condenar sin dudarlo los atentados terroristas y la muerte de miles de inocentes, porque además el terrorismo siempre termina sirviendo al poder y justificándolo, siempre.
Pero también hay que condenar la pretensión de un imperio de extender sin límite su dominio sobre el mundo y hacer lo que se le antoje, donde se le antoje y cuando se le antoje.
Hay que frenar una campaña de locos, que habilitó una masacre en Afganistán, que ahora parece querer extenderse a Irak y por las dudas a Somalia.
La única respuesta es la paz, el compromiso con una salida acorde con las leyes internacionales, que dé garantías y que además frene el negocio multimillonario de las armas que tiene a la familia Bush como una de las principales beneficiadas. *
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