Advierten sobre plan para neutralizar el crecimiento del multimedio plural
La reflexión no surgió precisamente de las filas de las fuerzas políticas que dentro de tres años disputarán con grandes posibilidades la administración del Estado uruguayo. Surgió de boca de un analista de los partidos tradicionales que aconsejaba detener o postergar los proyectos en ascenso del multimedio de la izquierda democrática nacional.
Los intentos de crear un multimedio para romper el cerco del monopolio informativo fracasaron hace pocos años cuando el presidente Lacalle impidió que la dupla diario LA REPUBLICA y CX 30 Radio Nacional, ambos dirigidos por el doctor Federico Fasano, pudieran incorporar al proyecto plural al Canal Cable Comunidad.
Tuvieron que pasar 7 años para que piloteado por el diario LA REPUBLICA, el proyecto plural se ampliara con la compra de CX 44 que de inmediato se denominó 1410 AM LIBRE y ocupó rápidamente el segundo lugar de la audiencia periodística del dial. El sistema se conmovió pero decidió seguir respetando las reglas del juego.
Pero fue ingresar en el sensible terreno de la televisión, prohibido desde siempre para las fuerzas del cambio, para que la decisión de patear el tablero se ubicara en el primer lugar del orden del día.
Al día siguiente de la firma de la promesa de compraventa del canal de televisión SEÃAL 1 por parte del grupo multimediático que dirige el diario LA REPUBLICA y que integra AM LIBRE, conjuntamente con la red digital plural y los tres proyectos de diarios regionales, los directivos del grupo fueron informados de una reunión reservada con las más altas autoridades gubernamentales para analizar lo que se calificó de «crecimiento desmesurado de los medios de Fasano lanzados a toda costa a servir de soporte mediático a la izquierda en sus objetivos comiciales de 2004″.
Durante la semana siguiente las versiones preocupantes que arribaban a la sede central de la calle Garibaldi fueron rigurosamente chequeadas, comprobándose que provenían de un sector de los halcones gubernamentales que no toleraban tamaño peligro.
Los más alarmistas anunciaban que el Estado no iba a tolerar esa situación en estos momentos de crisis generalizada donde sus aliados se debilitaban mientras se fortalecían los medios de la oposición crítica.
Y a título de ejemplo recordaban el poder omnímodo que un Estado inteligente puede utilizar contra sus opositores disfrazándolo de legalidad.
Se recordaba en la sede plural las estratagemas legales que el pachequismo utilizaba para clausurar las voces opositoras, hostigándolas con todo el peso del aparato estatal con inspecciones de todo tipo que hacían la vida imposible al disenso escrito de aquella época. Las autoridades del grupo plural alertaron a distintos dirigentes políticos sobre la posibilidad de una ofensiva general contra el multimedio con la finalidad de minar sus ingresos, impedir la escrituración del canal SEÃAL 1 prevista para el mes de febrero próximo y finalmente restarle a la oposición los medios masivos necesarios para su crecimiento y consolidación.
Los primeros síntomas comenzaron a perfilarse pero aún no han tomado un sesgo claro como para ser denunciado públicamente. Pero si a esos síntomas y a otros extraños movimientos inusuales e inexplicables sobre los que ya están trabajando analistas de la oposición, se suma el incomprensible golpe de estado al derecho de opinión protagonizado por una de las manos derechas del presidente Batlle en el sector comunicacional, la sospecha de un plan orquestado desde la cima del poder contra el multimedio progresista parece crecer. Sobre todo porque llamó la atención de los observadores presentes en el acto, cómo pudo el ingeniero Doyenart, que no estaba escuchando el discurso de Fasano, sino hablando con otras personas mientras el periodista disertaba, levantarse de repente como un resorte y tomar de inmediato una decisión trascendente sin siquiera meditar unos segundos y verificar lo que Fasano estaba diciendo.
Casi todos los que observaron la escena dedujeron que la decisión estaba tomada previamente.
Y que el resto fue un show cuidadosamente preparado para la satanización del multimedio.
Los lectores podrán apreciar este aserto si miran con detenimiento la foto publicada por LA REPUBLICA en su edición de ayer, página 2, donde se observa a Fasano disertando y a Doyenart dándole la espalda hablando con otras personas. Téngase en cuenta que Fasano fue censurado a los dos minutos del inicio de su intervención, por lo que no hubo tiempo para que Doyenart dejara de hablar con sus interlocutores, tornara su espalda al frente y se decidiera a escuchar al periodista.
El ataque de la noche de los Tabaré contra el grupo plural pudo haber sido una mera coincidencia con los alertas recibidos o un hecho aislado que quedará en el olvido.
O quizás, fue el santo y seña para que la noche de San Bartolomé comience a despuntar su ferocidad dormida.
El disenso está avisado.
Desprevenidos no seremos tomados. *
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