Las 11 preguntas que hace la calle
Mientras esto sucede, la calle, la gente común, sin embargo, sigue haciéndose preguntas, tratando de aclarar algunas cosas que a pesar del despliegue periodístico no quedaron suficientemente en claro por ahora.
Fueron veinte días de especulaciones y de versiones, muchas de ellas contradictorias. Veinte días de un cerrado hermetismo por parte de los familiares y los investigadores policiales. Y cuando finalmente todo parece resolverse con la felicidad de que Valentina apareció sana y salva, muchas de aquellas dudas, de aquellas preguntas sin respuesta permanecen y se unen a otras recientes.
Valentina en el balcón
1) ¿Tiene Valentina las trazas de haber pasado 20 días encadenada a una cama y en un sótano sin ventilación y luz?
Quizás la interrogante mayor que la calle se hace y para la que no encuentra respuesta, surge a consecuencia de las fotos de Valentina en el balcón de su casa, saludando sonriente y diciendo que estaba mejor que nunca a quien quisiera escucharla.
Aunque por supuesto tiene toda la vitalidad y la frescura de una adolescente quinceañera, la gente no se explica que después de estar veinte días en un sótano inhóspito e insalubre, haciendo sus necesidades fisiológicas en un tacho e higienizándose con un balde y de pasar Nochebuena, Navidad, fin de año, año nuevo y Reyes sola, sumergida en ese horrible lugar, encadenada a una pata de la cama y esposada, pudiera aparecer poco rato después sonriente y sin ninguna señal aparente reveladora del drama vivido y sufrido.
2) ¿No quedaron marcas de la cadena en sus muñecas?
Se pregunta la calle también por qué no quedaron marcas de las esposas en sus muñecas después de haber estado veinte días sometida a ellas, ni de la cadena en su tobillo.
3) ¿Nunca se le ocurrió gritar?
Y en cuanto a su presidio, mucha gente no se explica por qué no intentó la muchacha gritar con todas sus fuerzas para ver si alguien la escuchaba.
4) ¿Nadie del barrio escuchó o vio nada extraño?
5) Una mujer denunció a la Policía que vio a otra persona que no era Marizcurrena ingresando en la casa donde estuvo Valentina. ¿Por qué no se habla de ese hecho?
Y justamente respecto a esto, no aparece como muy claro que los vecinos no hubiesen escuchado algún ruido, aunque fuese el tono del aparato de televisión, alguna señal que rompiera la rutina de siempre, de lo que para todos era una vivienda abandonada.
6) ¿Se pagó o no un rescate?
7) ¿Cómo pudo preparar todo el operativo una persona sola, sin ayuda?
8) ¿El móvil del secuestro fue sólo el dinero o se perseguían otros fines?
Se pregunta la gente también si hubo o no efectivamente algún pago por el rescate de Valentina, si el secuestrador procesado es el único realmente, o es en verdad parte de una organización, como se afirma que quiso hacer creer desde el principio, si no hubo un mentor intelectual argentino, y otras tantas dudas.
9) ¿Marizcurrena era o no conocido de la familia de Valentina Simon?
Hay quienes creen que en realidad la verdad absoluta sobre este caso nunca va a saberse y se preguntan si los verdaderos culpables pagarán su deuda o, simplemente, como en otros casos, habrá un «chivo expiatorio» que cargará con lo más pesado del fardo.
10) ¿El manejo de la información sobre el secuestrador fue el adecuado para este tipo de hechos?
¿Y los demás?
Y entre todas estas interrogantes, hay otras que desvelan a la gente simple como, por ejemplo, saber por qué en otros casos, en otras desapariciones, como la del niño de la familia Percusatti y de la joven Leticia, del Monte de la Francesa, en Colón entre otros tantos ni la Policía ni el propio periodismo parecen preocuparse tanto como en el caso de Valentina. Y surge allí la otra pregunta:
11) ¿Hay una Justicia para pobres y otra para ricos? *
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