
Una multitud de fotógrafos, cámaras y cronistas de todos los medios aguardaron estoicamente la salida de los Tribunales del fiscal, doctor Bajac Messone, para conocer qué y cuánto se habÃa resuelto con respecto al procesamiento de Juan Carlos Marizcurrena en la causa del secuestro de Valentina Simon Ferrari.
Manifestó que el juez Balcaldi habÃa pedido 10 años de prisión y explicó que este tipo de figuras delictivas es penado con un mÃnimo de seis años y un máximo de 12, determinándose entre uno y otro extremo, de acuerdo con los atenuantes o agravantes que la Justicia tome en consideración.
Explicó que el secuestrador quiso hacer creer a los familiares y a quienes pudiesen estar tras sus pasos que se trataba de una organización. Con una misma tarjeta llamaba a la casa de Valentina y llamaba a la Argentina.
Agregó el fiscal Bajac Messone que el procesado “metió la pata”, cuando llamó a su familia con la misma tarjeta para decirle “ya salà de trabajar, voy para ahÔ.
Posteriormente, el mismo fiscal se preocupó de aclarar que el secuestrador no tenÃa afinidad alguna con la familia, y expresó que solamente actuó como escribano para un familiar no muy cercano, por el que se enteró de que la familia Ferrari tenÃa mucho dinero y se le ocurrió la idea del secuestro.
Dijo el fiscal Bajac también que cuando chocó a la joven con la camioneta, Valentina se resistió pero el secuestrador le aplicó una picana en el cuello y la cintura, por lo que la adolescente no se resistió más porque vio que el hombre no estaba jugando.
Dijo también el fiscal Bajac Messone que según las declaraciones de Valentina el hombre la visitaba cada dos dÃas y le cambiaba los dos baldes que utilizaba para la higiene y para hacer sus necesidades.
Indicó además que el hombre confesó que lo hizo solo y que actuó solamente por plata. Dijo que nunca habló de ello con nadie, ni siquiera con un amigo.
Lo planeó durante ocho meses y dijo estar arrepentido, lloró y pidió perdón, y dijo que espera que alguna vez Valentina sepa perdonarlo.
El fiscal Bajac Messone fue terminante al expresar que “son lágrimas de cocodrilo”, y agregó que durante ocho meses preparó la finca con cadenas y compró la camioneta sin papeles porque dijo que pensaba venderla enseguida.
Referente al dinero solicitado explicó que comenzó pidiendo dos millones de dólares, pero la familia le indicó que no era posible, que podÃa darle 400.000.
Fue una puja que quedó en 1.400.000 por parte del secuestrador y en 550.000 por parte de la familia. Agregó el fiscal textualmente: “El tipo no sabÃa lo que pedÃa, se ve que creyó que estaba en Arabia; por el suegro de Susana Giménez, el padre de “Corcho” se pidió 900.000, cómo pretendÃa que le dieran 2.000.000.”
Aclaró luego que las pistas que llevaron a la PolicÃa a dar con el secuestrador fueron principalmente la llamada realizada con la misma tarjeta a la casa del secuestrador y a la familia de Valentina y un recibo roto encontrado por la PolicÃa dentro de la camioneta, en el que se podÃa ver la mitad del apellido de Marizcurrena, ya que los investigadores se dieron cuenta que el llamado efectuado por el secuestrador era a una familia con ese apellido.
Finalmente LA REPUBLICA intentó comunicarse telefónicamente con la familia de Juan Carlos Marizcurrena y su señora, amablemente, respondió disculpándose diciendo que entendÃa que estuviésemos trabajando, pero que ellos todavÃa estaban en shock, “aquà hay cuatro niños pendientes del teléfono”. *
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