HIPERCONECTADO

¿Cómo es vivir metido en la realidad virtual durante una semana sin ver el mundo real?

"Esta es posiblemente la cosa más tonta que he hecho, pero bienvenido a una semana en el futuro", dijo un hombre que participó de un experimento que consistía en vivir 24 horas durante una semana con un casco de realidad virtual sin ver el mundo real.

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Jak Wilmot, cofundador del estudio de contenido de realidad virtual Disrupt VR, con sede en Atlanta, EE.UU., pasó 168 horas consecutivas con un casco de realidad virtual (VR); una semana completa, hiperconectado a la tecnología y totalmente desconectado del mundo real.

“Esto es posiblemente la cosa más tonta que he hecho, pero bienvenido a una semana en el futuro”, dijo en un video sobre el experimento.

Para hacer que la experiencia sea aún más futurista, Wilmot transmitió en vivo toda la semana en Twitch a fines del mes pasado, luego subió un video de recapitulación de toda su semana en YouTube.

Las reglas eran simples: podía cambiar de un casco Oculus basado conectado a una computadora a un casto diferente que fuera inalámbrico durante treinta segundos mientras sus ojos estaban cerrados. Sus ventanas estaban oscurecidas, dijo, para que su cuerpo no tuviera que depender del ritmo circadiano que reacciona de la luz del día y la oscuridad de la noche.

Sus auriculares VR inalámbricos tenían una cámara incorporada en la parte frontal, de modo que pudo “ver” su entorno físico, pero no directamente con sus propios ojos.

Más allá del mundo real

Wilmot trabajó, comió y se ejercitó absolutamente dentro de la realidad virtual. Dormir en el auricular resultó ser “más cómodo” de lo que esperaba, aunque sus ojos ardían un poco cada tanto.

“Si uno se siente estresado, puede cargar un entorno natural durante diez minutos y relajarse”, dijo en el video. “Si uno se siente con energía, puede disiparla en un juego de acondicionamiento físico: son como las nuevas reglas de la realidad en la que me he lanzado. Todo está en el casco”, afirmó.

Después de siete días de vivir dentro de la VR, Wilmot se quitó las gafas y volvió a aprender cómo es vivir en el mundo real. Sus ojos se reacostumbraron a la “calidad” de ver el mundo real. “Oh por Dios, los gráficos son muy buenos”, bromeó en un tuit.

Aparte de un ligero mareo momentáneo y algo de desorientación, todo volvió a la normalidad rápidamente.

 

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