BOLSONARO

El nuevo presidente de Brasil tiene a los científicos preocupados. He aquí el porqué

Durante años Brasíl ha sido un líder en temas relacionados con la conservación del medio ambiente y el cambio climático así como en la ciencia en general. Ahora, es legado podría estar en peligro en manos del gobierno de Jair Bolsonaro.

En mayo de 2016, Bolsonaro fue a Israel para bautizarse como "el mesías" de los evangélicos brasileños
En mayo de 2016, Bolsonaro fue a Israel para bautizarse como “el mesías” de los evangélicos brasileños

Brasil ha sido durante mucho tiempo un líder en la política de cambio climático y la diplomacia ambiental. Las convenciones internacionales sobre cambio climático y diversidad biológica, por ejemplo, nacieron durante la histórica Cumbre de la Tierra de las Naciones Unidas en Río de Janeiro en 1992, y Brasil desempeñó un papel clave en la elaboración y la implementación de ambos acuerdos.

Ese legado está ahora en riesgo ya que, desde que Jair Bolsonaro asumió la presidencia, ha desmantelado varias divisiones gubernamentales dedicadas al cambio climático. El ex capitán del ejército y congresista de extrema derecha también nombró miembros del Gabinete que son abiertamente hostiles a la lucha contra el calentamiento global y poco asiduos a la ciencia.

Los funcionarios del gobierno dicen que el cambio climático seguirá siendo una prioridad. Pero los científicos y los ecologistas están alarmados. “Tenemos que esperar y ver qué va a pasar, pero hasta ahora no tiene mucho sentido”, dice Emilio La Rovere, investigador de cambio climático y desarrollo sostenible en la Universidad Federal de Río de Janeiro.

A los científicos también les preocupa que la religión pueda infringir la ciencia en las políticas del nuevo gobierno. Incluso antes de asumir el cargo, Bolsonaro decidió retirarse de la oferta de Brasil de ser sede de la 25ª Conferencia de las Partes, la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático de 2019, que ahora se celebrará en Chile en noviembre.

Su gabinete ha recurrido al uso de datos falsos y teorías científicas conspirativas distorsionadas para sembrar dudas sobre la realidad del calentamiento global, la estrategia habitual de los “negacionistas” del clima, pero está enmarcando el cambio climático como parte de una guerra ideológica entre la izquierda y La derecha, dicen los críticos, o entre una agenda globalista y la soberanía brasileña.

Foto: Wikimedia Commons
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Menos ciencia en Brasil

El nuevo ministro de relaciones exteriores, Ernesto Araújo, afirmó recientemente que el calentamiento global es un “dogma” de izquierdas, usado para “sofocar el crecimiento económico de los países capitalistas y democráticos”.

El ministerio de Araújo ha eliminado su División de Cambio Climático, que encabezó los esfuerzos de Brasil dentro de las Naciones Unidas y otros foros internacionales. Todas las políticas ambientales ahora se encuentran en un solo departamento y la palabra “clima” ha desaparecido de la estructura administrativa del ministerio.

 

Para alivio de muchos científicos, la oficina responsable de monitorear el cambio climático e informar sobre las emisiones de gases de efecto invernadero de Brasil, parte del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovación y Comunicación, ha sobrevivido la inclemente guadaña ultra derechista. “Todavía está allí, al menos en el papel, por lo que esperamos que la ciencia se mantenga”, dice Carlos Nobre, un climatólogo retirado del Instituto Nacional de Investigación Espacial en São José dos Campos.

El ministerio de ciencia ahora está encabezado por el único astronauta de Brasil, el ex piloto de la fuerza aérea e ingeniero aeronáutico Marcos Pontes. Pontes ha estado en buenos términos con la comunidad científica hasta el momento, a pesar de ser miembro del partido de Bolsonaro.

Durante su campaña, Bolsonaro amenazó varias veces con sacar a Brasil del acuerdo de París, el importante acuerdo climático de las Naciones Unidas para 2015. Pero Ricardo Salles, el nuevo ministro de medio ambiente, dijo en entrevistas recientes que Brasil se mantendrá en el acuerdo pero rechazará cualquier “interferencia internacional” en su territorio, prácticas agrícolas o uso de recursos naturales.

Otros percances con la ciencia se han dado a lo largo de las semanas. Por ejemplo, la ministra de educación, la pastora evangélica Damares Alves (quien dijo que vio a Jesucristo subirse a un árbol) aseguró en el pasado que la iglesia evangélica neopentecostal había perdido “influencia” y que dejó entrar la “ideología de la teoría de la evolución” en el sistema educativo. También dijo que “Los niños visten de azul y las niñas de rosa” cuando tomó poder de la sede ministerial.

El 9 de enero, los medios brasileños informaron que una licitación gubernamental para la compra de millones de libros de texto de escuelas públicas se había modificado para excluir los requisitos sobre la precisión y diversidad de su contenido. Los críticos dijeron que la omisión abriría la puerta al creacionismo y otras formas de pseudociencia o “hechos alternativos”. El Ministerio de Educación canceló la licitación unas horas más tarde bajo fuertes críticas. La administración de Bolsonaro dijo que la eliminación de los requisitos de precisión fue un “error” del gobierno anterior.

 

 

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