EL SALVADOR

Alan Turing: El hombre que salvó al mundo pero murió en desgracia por ser gay

El genio matemático de Turing ayudó a descifrar los códigos de los nazis y a terminar definitivamente la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la presión religiosa y social lo llevaron al suicidio.

Alan Turing
Alan Turing

La historia de Alan Turing es uno de los episodios más vergonzosos de la historia moderna. Un hombre que debería haber sido un héroe e idolatrado al lado de Einstein y Newton en los libros de historia, fue asesinado a causa de la homofobia y los prejuicios sociales.

En la Segunda Guerra Mundial, el genio de Alan Turing logró descifrar los códigos y mensajes encriptados de los nazis, haciendo que los Aliados tuvieran acceso a todas las comunicaciones secretas del tercer reich.

El trabajo de Turing era tan bueno que las tropas aliadas no podían solo interceptar y detener todos los ataques porque develaría que estaban siendo espiados. Hubo que emplear todo tipo de trucos para ocultar su éxito. Todo su trabajo se narra detalladamente en el libro semificcional “Cryptonomicon” de Neal Stephenson, la historia del auge de la criptografía moderna.

Alan Turing literalmente salvó al mundo de la dominación nazi. Sin su trabajo, la Segunda Guerra Mundial habría terminado de manera muy diferente. El régimen nazi podría haber permanecido invicto, hubiese mantenido indefinidamente el control del norte de Europa y Asia occidental. Los japoneses podrían haber mantenido el control de Asia oriental. Nuestros mapas del mundo se verían muy diferentes hoy. E incluso si se les hubiese ganado la guerra, sin el trabajo de Turing, es probable que millones de soldados y civiles más hubieran muerto en la lucha.

Además, se le conoce hoy en inventor de la computadora moderna, algo que -de nuevo- cambió al mundo para bien. ¿Qué casa no tiene una computadora y quién no ha hecho uso de algún dispositivo que no sea resultado de la aparición de las computadoras en la vida diaria?

Pero Turing tenía algo que la sociedad del momento consideraba inaceptable e, incluso, ilegal: era homosexual. 

Alan Turing representado en una escultura de Stephen Kettle. Foto cortesía de Steve Meddle / REX / Shutterstock
Alan Turing representado en una escultura de Stephen Kettle. Foto cortesía de Steve Meddle / REX / Shutterstock

Humillación y desgracia

Si Alan Turing no hubiera sido homosexual, su nombre podría sonar tan familiar para todos nosotros como Einstein, Newton o Galileo. Todo lo que tenemos hoy en día en cuanto a tecnología trabaja en función a las investigaciones, invenciones y descubrimientos de Turing.

La caída de la gracia de Turing llegó a manos de la derecha religiosa, el equivalente británico del McCarthismo estadounidense. En 1952, un amante gay del científico ayudó a un cómplice a robar en su casa, llevándose todo tipo de objetos de valor. Durante la investigación policial, trascendió que Turing era homosexual. Fue arrestado y condenado por indecencia, y se le dio la opción de prisión o castración química. Turing eligió la castración.

En ese momento, en Reino Unido la homosexualidad era un delito, además de que era algo rechazado en una sociedad mayormente conservadora y sumamente religiosa.

El 7 de junio de 1954, a la edad de 42 años, Alan Mathison Turing se suicidó tragando cianuro. Una de las mentes más grandes en la historia de la humanidad se perdió para siempre, y uno de los héroes más grandes de la Segunda Guerra Mundial murió en vergüenza y desgracia por el simple hecho de ser homosexual.

 

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