IGUALDAD

Niños criados en hogares con padres gays crecen igual de sanos que los de hogares heterosexuales

A pesar de las creencias populares sin asidero científico, aquellos niños que crecieron en un hogar formado por padres homosexuales no tienen desventajas en la crianza respecto a aquellos criados en hogares conformados por un papá y una mamá.

Foto: Wikimedia Commons
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Un reciente estudio publicado por el New England Journal of Medicine acaba de derribar mitos sobre la crianza de niños en hogares homoparentales.

La semana pasada, la mencionada revista científica publicó los resultados del estudio que confirmaron que la efectividad de la crianza de los niños no depende de la orientación sexual de los padres que lo críen.

Los investigadores compararon un grupo de jóvenes de 25 años de edad, que habían crecido en hogares formados por parejas del mismo, con un grupo semejante de personas de la misma edad que habían sido criados por parejas de gays o lesbianas.

Descubrieron que aquellos del primer grupo se consideraban a sí mismos igual de felices que los del segundo grupo, y que no había diferencia en la integridad y salud mental de estos más allá de particularidades de cada uno que no tenía relación con la sexualidad de sus padres o madres.

Estudio a largo plazo

Según publicó el diario LA Times, la autora principal del estudio, Nanette Gartrell, comenzó a reclutar futuros padres en 1987 a fin de recabar información científica debido a la falta de evidencia existente sobre el tema, que era necesaria para que los jueces decidieran sobre casos de adopción infantil.

Muchos de los padres -especialmente las parejas homosexuales- se mostraron reacios a participar del estudio en un comienzo, debido a temores de que “se llevaran a sus hijos”.

Aunque los resultados de los estudios que se revelaron en estos días corresponden a los hijos en edades de 25 años, ya se habían analizado datos previos de cuando estos tenían 17 años, y para entonces no habían encontrado diferencias entre los de ambos grupos.

Este estudio viene a sumarse al consenso científico de que “los niños de familias LGBTQI no experimentan diferencias en relación con los niños criados en familias heterosexuales en los resultados relacionados con el bienestar mental y emocional y la educación, entre otros”, explicó Ryan Light, sociólogo de la Universidad de Oregón.

A pesar de la abundante evidencia científica, la mayoría de países del mundo han zanjado un abismo que impide o dificulta que las parejas homoparentales adopten tan fácilmente como aquellas heteroparentales. En Estados Unidos, por ejemplo, el bienestar emocional, sexual y mental de los niños suele ser argumentado como una razón para rechazar la petición de gays de adoptar.

 

 

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