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La mujer que creó su propio páncreas artificial en casa

Dana, como muchos otros pacientes con diabetes tipo 1, espera un trasplante desde hace más de 15 años. Cansada de esperar, decidió fabricar su propio páncreas sintético, y funciona perfectamente.

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Dana Lewis lleva 15 años esperando un páncreas para que le sustituyan el suyo, que ya no funciona. Ella padece diabetes tipo 1 y los médicos le han insistido por años que “pronto” vendría el órgano que tarda en llegar, y su vida y su salud se iban complicando en el proceso.

“Cuando te diagnostican con una enfermedad crónica no tuve tiempo para prepararme, tienes que aprender a vivir con eso instantáneamente”, asegura Dana, quien entiende que la parte más difícil de su enfermedad es lo impredecibles que son los niveles de azúcar en el cuerpo, que fluctúan en relación a diversos factures, no solo necesariamente según lo que coma.

“Para algunos suena fácil, tomas insulina porque tu cuerpo no la fabrica, pero hay muchas cosas que hacen que el azúcar en tu sangre baje y suba, incontrolablemente”, dice esta mujer quien asegura que las inyecciones no son suficientes para garantizar una buena calidad de vida.

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Manos a la obra

Lewis tenía un monitor de glucosa bastante completo; medía los estándares del azúcar en su cuerpo cada 5 minutos- y un inyector de insulina –que le inyectaba durante el día todo lo que su cuerpo no producía-.

Si bien cuenta que se sentía afortunada por contar con aparatos a los que no todos tienen acceso, estos tenían muchos fallos y problemas. Su principal complicación era con el monitor de glucosa mientras ella dormía.

Dicho dispositivo muestra una serie de curvas y números en los que se reflejan los niveles actuales de insulina y un histórico de las últimas horas. En caso de detectar un descontrol, este suena una alarma para que el paciente reacciones y tome una medida. Pero mientras ella dormía, rara vez escuchaba el aviso, lo que le traía complicaciones a su salud a la mañana siguiente.

“Yo duermo muy profundo, el azúcar en la noche baja y sube como quiere, llegando a picos peligrosos que hacían sonar la alarma pero yo no la escuchaba”, contó Lewis, quien constantemente pidió a las empresas tecnológicas que aumentaran el volumen del pitido, pero nadie le puso atención a su reclamo.

Decidió entonces actuar y fabricar ella misma en casa su propio páncreas artificial. Con la ayuda de un amigo ingeniero en sistemas programaron un sistema operativo semejante al del monitor de glucosa. Enviaron toda la información a una aplicación de celular, y construyeron un sistema bastante sencillo por medio de una placa madre que se puede comprar en internet por unos pocos dólares.

La app, usando la conexión a internet del teléfono, puede notificar a terceras personas si los niveles de glucosa llegan a puntos críticos que pueden comprometer la integridad o la vida del paciente. Y por supuesto, el dispositivo emite una alarma suficientemente fuerte para que Dana y cualquiera que lo use pueda estar alerta las 24 horas del día.

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