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El vino de uva más antiguo jamás encontrado tiene unos 8.000 años

La cuna del vino podría estar en un lugar que ni nos imaginábamos. Según los arqueólogos, esta querida bebida tiene unos 8.000 años.

Excavación en la localidad de Gadacheli. Foto: Stephen Batiuk

Excavación en la localidad de Gadacheli. Foto: Stephen Batiuk

La región central de Georgia, un pequeño país que alguna vez formara parte de la Unión Soviética, podría ser la cuna del vino de uvas, de acuerdo a recientes descubrimientos arqueológicos ahí hechos.

Una copa de cerámica fragmentada hallada en un antiquísimo yacimiento contenía restos de vino (trazas de ácido tartárico), y según los arqueólogos, tienen entre 8.000 y 7.900 años.

Hasta hace poco, las muestras más antiguas que había de vino databan de hace unos 7.400 a 7.000 años, y correspondían a un hallazgo en una aldea neolítica en Haji Firuz Tepe en las montañas de Zagros en el territorio actual de Irán. En los contenedores ahí encontrados entraban cerca de 9 litros, seis estaban montados en el piso y por la cantidad total de lo que podrían contener, se presume que las poblaciones de aquel entonces ya habían dominado la producción del vino a mediana escala. No obstante, la fecha primera de ello no se conocía fehacientemente.

El recipiente neolítico, que se pudo haber utilizado para hacer el vino, fue encontrado en el pueblo de Khramis Didi-Gora (Mindia Jalabadze, Museo Nacional de Georgia / PNAS).

El recipiente neolítico, que se pudo haber utilizado para hacer el vino, fue encontrado en el pueblo de Khramis Didi-Gora. Foto: Mindia Jalabadze, Museo Nacional de Georgia / PNAS

Hace mucho que bebemos

En 2014, la Agencia Nacional del Vino de Georgia inició un proyecto de tres años para estudiar uvas locales y la cultura del vino en ese país. En dicho marco investigativo, especialistas de siete países, incluidos científicos de las universidades de Toronto y Pennsylvania, así como el museo de Georgia, exploraron los asentamientos neolíticos de Shulaveri Gora y Gadachryly-gora. Están ubicados a 500 kilómetros al norte de las Montañas Zagros, en la parte central de Georgia, al sur de Tbilisi.

En las montañas de Zagros y del norte de Mesopotamia, en el este de Turquía y el sur del Cáucaso, crecieron uvas silvestres que son ancestros de las cepas actualmente usadas en la vitivinicultura. De la investigación se desprendió que las variedades georgianas son genéticamente semejantes a las variedades que crecen en Europa Occidental, como Pinot Noir, Shiraz y Nebbiolo. Y algunas variedades de vino de Turquía son más genéticamente más similares a las de Europa occidental que las uvas forestales europeas.

En el momento en que las sociedades de los asentamientos de Shulaveri-gora y Gadachryly-gora crecieron y ocuparon un área de aproximadamente una hectárea, disfrutaron de un clima cálido y húmedo, adecuado para el cultivo de ciertas vides.

Entre los fragmentos de arcilla encontrados en Georgia, durante excavaciones hechas en 2012-2013 y 2014-2016, tras analizarlos con radiocarbono, descubrieron que los restos de vino tienen entre 8.020 y 7.890 años de antigüedad. Y con sistemas de espectrometría de masas y la espectroscopía infrarroja, se analizaron las sustancias orgánicas que quedan en la arcilla. Ácido tartárico y sales, biomarcadores de la presencia de uvas euroasiáticas (Vitis vinifera L.) en el Medio Oriente fueron detectados.

 

 

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