Tienen la palabra
Carta a Sarandy Cabrera de una víctima del abogado «trucho» que el columnista defiende
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens:
Quiero referirme, en esta líneas, en primer término, al artículo firmado por el señor Sarandy Cabrera, publicado en LA REPUBLICA, de fecha 16 de abril de 2000, bajo el título: Reivindicación del doctor Sacchi.
El articulista sale con adarga y pica a la defensa irrestricta de Carlos N. Sacchi, el abogado «trucho» o el «usurpador de título», para no herir susceptibilidades, y al ataque furibundo de sus críticos.
Fierro, adelantándose a lo que sería la payada con el moreno, nos dice: «de entrada le pegó un rajido, era fantástico el negro…».
El articulista arremete de entrada contra quienes repudian lo actuado por Sacchi y en especial contra aquellos que ven la necesidad de un Código Penal más severo para estas cosas y se refiere a las personas que no comparten su punto de vista, como creadores de una especie de indignado escándalo barato, si no cretino, y pone por ejemplo «que muestran desconocer» que Le Corbusier nunca tuvo título universitario.
No creo que mayoritariamente sea conocido este hecho, ni que tenga mayor relevancia en el tema que nos ocupa y tampoco que aquellos que ignoran este detalle, puedan ser salpicados, aunque sólo sea de pasada, con una pequeña dosis de cretinismo.
También sorprende y duele el limitado y artificioso enfoque que el columnista elige para defender al procesado Sacchi. Nosotros, los ciudadanos de a pie, que no tenemos posibilidades, ni tampoco necesidad de utilizar nuestro intelecto para maniobrar con palabras, significados y conceptos en un nivel tan alto y rebuscado (solo hemos tenido acceso a un pequeño Larousse ilustrado), no alcanzamos a comprender en su vastedad las ideas manejadas por el disertante.
En nuestra realidad la calidad de abogado (lat abocatus) la tiene el abogado, que es la persona que estudió en la Facultad de Derecho, completando todas las materias, rindiendo todos los exámenes, y cumpliendo con todos los requisitos exigidos obtuvo su título, para de esta forma quedar habilitado para ejercer la profesión en todo el territorio nacional.
Ergo, toda persona que sin tener título correspondiente se haga pasar o ejerza como abogado, está cometiendo un delito.
Así lo entendió el juez actuante en el «caso Sacchi» y lo procesó por «usurpación de títulos».
Trataré en estas torpes líneas, carentes de armonía y en un todo acordes con mi alcance intelectual, de aportar al sesudo e ilustrado articulista otra faceta, evidentemente por él ignorada, que nos muestra un Sacchi diferente, no es el especialista de alto nivel (sabiduría), ni tampoco el Sacchi que sin título habilitante se batía denodamente por sus clientes, poniendo sus conocimiento al servicio de las causas justas (título) sino que me refiero al Sacchi que faltaba, el que recibía clientes en su bufete, ya vinieran por su meritoria fama o derivados por sus «pares», en algunos casos personalidades del derecho.
Me referiré únicamente a mi caso, aunque sé que hay otros por conversaciones que mantuve con otros damnificados, en las innumerables y largas esperas del Sacchi que no llegará (la razón de su no concurrencia era que teníamos concertada una entrevista con el mismo) los días martes y jueves por la tarde, en los pasillos o en la vereda del último estudio ocupado por Sacchi, en la Avda. 18 de Julio 871 escr. 101.
La primera entrevista que tuve con Sacchi fue a fines de 1989 en su estudio de la calle Guayabo 1718, yo concurrí por recomendación del Dr. Ramón Muiño, hoy fallecido, en ese tiempo Consejero Honorario de la Caja de Jubilaciones Bancarias.
Sacchi me atendió como abogado, estudió el caso que yo le presentaba y aceptó representarme. Se trataba de una demanda por una reparación económica ante una institución estatal de la que había sido funcionario.
En el transcurso de mi relación como cliente, le otorgué a Sacchi dos Poderes, uno para Pleitos y otro de Mandato General, para que pudiera representarme sin problemas extendido por dos escribanas distintas, personas de su conocimiento, que fueron otorgados al Dr. Carlos N. Sacchi, en la calle Guayabo y la otra compartía el Estudio de la calle 18 de Julio.
Sacchi me cobró Honorarios fijos adelantados (dólares) para una demanda que nunca pensó llevar adelante. A estos gastos hay que agregar las erogaciones correspondientes a los costos de los Poderes otorgados y recientemente los gastos por revocación de los mismos.
Es decir, que me engañó, se apropió con malas artes de mi dinero, casi con seguridad me ha hecho perder la posibilidad de llevar adelante mi reclamo de reparación económica, por vencimiento de los plazos legales para la presentación de esos recursos.
Yo presenté denuncia Penal contra Carlos Néstor Sacchi Scavino, con todos los comprobantes de sus actuaciones delictivas, a saber:
–recibos por adelantado de honorarios fijos, mencionando el motivo de los mismos (de puño y letra de Sacchi).
–Cálculo de los honorarios a liquidar de ganarse el juicio (de puño y letra).
–Documento firmado por Sacchi y el Suscrito, en el cual aquél (Sacchi) reconoce que hubo incumplimiento de su parte y ofrece reparación económica.
–Vales por la reparación económica acordada (no abonados a su vencimiento). Toda esta documentación puede ser vista en el estudio del abogado que patrocina mi demanda.
Me permito sugerirle al señor Sarandy Cabrera que le dé una mirada a estos antecedentes antes de seguir pensando en un doctorado «honoris causa» como desagravio para Sacchi.
Entiendo que hablar de Sacchi como «falso abogado» no es una tontería escandalosa, ya que repitiendo los conceptos vertidos por el señor Sarandy Cabrera, en el artículo al que me refiero al comenzar esta líneas, «el adjetivo falso conlleva un cierto matiz peyorativo, que evoca mala intención, hecho fraudulento, carencia de rectitud y todo es evidente en este caso referido a Sacchi».
Jacinto Leguisamo – C.I: 3.637.163-1
Pedido al juez William Corujo de un padre cuyos hijos están en el Comcar y que denuncia que confesaron un robo tras ser golpeados por la Policía
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Sr. Juez Letrado de Primera
Instancia en lo Penal de 21º Turno
Dr. William Corujo Guardia
Me dirijo a usted con el fin de interceder en favor de mis hijos: Miguel Emiliano Giménez García y Gerardo León Giménez García; ya que en sus manos está resolver esta injusta situación.
Como usted sabe, mis hijos se encuentran encarcelados en el Complejo Carcelario Santiago Vázquez, en el marco de un proceso decretado por el Juzgado en que usted actúa.
Mis hijos fueron salvajemente torturados el 27 de setiembre de 1999 en la Seccional 17. Y afirmo torturados porque no existe otra manera de expresar lo que fue la tremenda paliza que recibieron en dicha Seccional.
Mi hijo mayor (Gerardo León), de entrada, apenas ingresar a la Seccional fue golpeado por unos seis policías por llamarse Gerardo León. Ese nombre que mi hijo lleva con orgullo, con mi compañera se lo elegimos en honor a dos luchadores que fueron secuestrados por la acción represiva de la dictadura.
Mi hijo menor (Miguel Emiliano) hasta el día de hoy oye con dificultad de un oído porque en dicha Seccional un policía llegó a pisarle la cabeza porque quería que se arrodillara estando esposado y desnudo.
Ambos fueron golpeados porque eran «gringos». Para los policías de la 17 es un delito haber nacido en el exilio sueco.
T
odo ha sido denunciado ante la opinión pública y el gobierno sueco ya que mis hijos nacieron en Suecia cuando mi compañera y yo nos encontrábamos asilados en ese país que solidariamente nos abrió sus puertas.
El procedimiento fue el de una policía que arma cualquier cosa y que no repara en usar cualquier truco para confundir a familiares y amigos con tal de poder encarcelar a un grupo de muchachos.
Mis hijos no realizaron ninguna rapiña. No hay nadie que los reconozca y si hubiera habido careo con todos los comerciantes asaltados se hubiera aclarado desde el comienzo mismo. Pero la Policía afirmó que un comerciante estaba tan nervioso que no podía reconocer a los «asaltantes». Si hubiera existido ese careo podría haberlos reconocido como clientes y vecinos y no como asaltantes.
Si mis hijos firmaron una declaración que los inculpaba cuando fueron en primera instancia a su Juzgado es porque iban presionados y amenazados de muerte por la Policía. Sobre ellos pesaba la amenaza (cierta) de volver a la comisaría y no sabían qué les podía volver a pasar. El sistema les mostró una «máquina» que tenía que estar extirpada desde hace mucho tiempo en este país y el mundo entero.
Mis hijos fueron detenidos a dos cuadras y media del comercio que según la Policía dicen que asaltaron. Según la Policía, detuvo a una «banda» con «campana» y todo. Tomando cerveza sobre una avenida, en un barrio que conocen como la palma de la mano. Sólo cinco enfermos mentales hacen un asalto y se van a «esperar» a la policía a dos cuadras y media (casualmente a mitad de camino de los comercios que según la policía «asaltaron»). Un enfermo mental puede ser pero cinco… es raro ¿no?
Hay gente que ha estado con ellos el mismo día de su detención. Miguel, Gerardo y Alexander estuvieron en un asado con amigos y compañeros el día en que acusan a Miguel y Alexander de haber participado en una «rapiña». Hay varias personas (yo soy una de ellas) que pueden atestiguar la veracidad de esto. Hasta los policías que realizan la detención han declarado que no les encuentran nada que los asocie con los asaltos. Es en la Seccional 17 donde a fuerza de una dura «biaba» se arma toda esa farsa.
La Policía los ha presentado como muchachos de la calle, abandonados, sin perspectiva que salen a buscar tres pesos porque están muertos de hambre como muchísimos muchachos de nuestro país. Pero mis hijos cuentan con una educación, tienen trabajo, una familia atrás. Y sobre todo tienen ideas claras, al punto que realizan obras a nivel social, justamente para generar espacios para esa muchachada de barrio que hoy la sociedad margina.
Son muchachos «de la calle»según la policía, sin embargo, podían ir y venir a Suecia cuando quisieran; recibir becas de estudio de ese país; integran desde hace tiempo la dirección juvenil del VSU, un organismo con sede en Estocolmo, Suecia, por donde transita el apoyo financiero de ese país a proyectos de organismos no gubernamentales en el tercer mundo. Ellos se sienten y son uruguayos, quieren vivir y luchar aquí como cualquier joven uruguayo.
Hoy mis hijos se encuentran en el Comcar y realmente no sé, viendo lo que es la maquinaria carcelaria con que se trata a los presos sociales, si mis hijos saldrán sanos física y sicológicamente.
Hemos visto muchas barbaridades en el trato a presos y familiares, como para quedarnos con los brazos cruzados esperando noticias judiciales.
Las tareas que habían emprendido con otros muchachos del barrio hoy están trancadas y es que no tiene sentido armar canchas, restaurar piscinas o pensar en computadoras para la muchachada pobre del barrio si los principales promotores han sido torturados y se encuentran injustamente encarcelados. Estos muchachos que estaban tratando de crearse un espacio juvenil, propio.. en qué van a terminar si nada tiene sentido.
La Policía puede equivocarse. Pero cuando golpean a Gerardo por llamarse Gerardo León, eso no se está haciendo en ningún lugar, y no es sólo a Gerardo al que golpean. Cuando los golpean por «gringos», tampoco.
Cuando salen con fotos como en la dictadura, tampoco. Cuando los desnudan y hasta al menor le propinan tremenda paliza… Es un mensaje, el que hay atrás. Es un mensaje brutalmente represivo para los que apoyan a los estudiantes, a los jóvenes, a los trabajadores que luchan en serio, para los que buscan alternativas reales para los de abajo. Y golpean en donde más duele, en nuestros hijos.
Mis hijos y sus amigos no están solos. Hay un barrio que los reclama. Cientos de firmas reclaman su libertad. Y en Suecia muchísima gente también pide su libertad.
Hoy le escribo esta carta porque sé que en sus manos está resolver la situación de mis hijos.
Usted no es responsable de lo que pasó en la seccional. No sé quién es el responsable de que el primer abogado que nombramos para que los defendiera, lo dejaran sin poder hacer nada y le rompieran el papel que yo mismo había firmado en el mostrador del Juzgado el 29 de setiembre de 1999 nombrándolo como abogado de mis hijos. Eso obstaculizó e impidió que pudiera realizarse una apelación al proceso. No sé tampoco quién les tomó declaraciones en esos días, lo que sí le puedo afirmar es que vimos, desde la calle, cómo llegaron al Juzgado, y no se precisaba ser un «médico forense» para ver que estos muchachos venían destrozados por la tremenda paliza que les había propinado la Policía y sin embargo los enviaron nuevamente incomunicados a la misma Seccional… Lo que sí sé, es que hoy, en sus manos está resolver si les da crédito a los torturadores, o no.
Y asimismo le digo que vamos a recorrer todos los caminos y denunciar esta situación en el mundo entero, porque cada día que empieza no sabemos a qué atenernos y cuando vamos a visitarlos después de soportar todo el manoseo que se hace a los familiares no sabemos realmente cómo están o si algún oficial inventó algún nuevo «motín» y los mataron a palo. Encerrados, tratando de inventar cualquier cosa para hacer una manualidad, hacinados, calmándose el dolor de muelas con simples aspirinas porque si tienen «suerte» que los vea un «dentista» lo más factible es que terminen con sida… miguel, que hay veces que oye y otras veces no, reclamando atención médica desde hace tiempo (prácticamente desde que ingresó al Comcar) y no ha recibido ningún tipo de asistencia. Esperando «requisas» donde piquetes de uniformados les van a robar todo, a romper las pocas cosas que dejan entrar como «valores», a dejarlos sin agua, sin luz y apalearlos porque a ellos se les ocurre, como ha pasado en las dos que tuvieron desde que están presos; o como cuando salieron de la audiencia del 7 de diciembre donde en el traslado fueron apaleados. Así no se puede tener encerrada a la gente. Así nos tenían a miles de orientales cuando el fascismo imperaba y trataba de aniquilar a los que resistían. Esto no tiene sentido y hoy nuestros hijos no cuentan con mínimas garantías en ese depósito de gente que es la cárcel.
Por todo lo que antecede le hago un llamado a su conciencia y le pido que deja en libertad a mis hijos y sus amigos pues cada día que pasa es un día más de injusticia e impunidad.
Sin más, atte.
Luis Giménez – C.I. 1.391.039-7
Respuesta a Cotugno por los desaparecidos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
A modo de respuesta a Monseñor Nicolás Cotugno a propósito de sus declaraciones al Informativo de la hora 20.00 del Canal 5 el jueves 20.
Tu perdón, monseñor, tiene una mentira
No pongo en dudas tus intenciones, Monseñor. Saludo la búsqueda de soluciones que propones para mis amigos
detenidos-desaparecidos.
Pero la propuesta nace mal: tu perdón tiene una mentira.
En el análisis que haces frente a las cámaras de Canal 5 el jueves 20, a las 20.00 horas, dices que «cuando ya es materialmente imposible saber dónde están enterrados los seres queridos…» entonces acudes a la ayuda de Dios para encontrar en el perdón de los enemigos el equilibrio psicológico y emocional que se ha perdido. No. Definitivamente no.
Las jerarquías militares de la década del 70 y 80 lo saben. Los cuadros de inteligencia militar lo saben. Quienes participaron en los operativos de Orletti lo saben. Quienes traficaron con los hijos de mis hermanos, de mis amigos, de mis compañeros, lo saben. Y digo más. Las autoridades militares de hoy lo pueden saber porque lo pueden averiguar. La inteligencia militar de hoy lo puede saber porque lo puede averiguar. Entonces nosotros, todos, nos podríamos enterar donde ocurrió, cómo sucedió, qué les pasó y por qué.
¿Cómo va a recibir perdón alguno aquel que aún no ha pedido perdón? Los que torturaron y violaron y asesinaron ¿pidieron el perdón de Dios y el perdón de los humanos? No es materialmente imposible saber la verdad, es humanamente imprescindible saberla y hoy es absolutamente probable que se encuentren los mecanismos para destaparla y sacarla de las brumas y las incertudimbres.
Ayúdanos, monseñor, a saber la verdad, que del perdón divino y humano, hablaremos después.
Ignacio Martínez
Agradecimiento de UNICEF
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Para decirle MUCHAS GRACIAS
¿qué mejor que mandarle muchas Gracias?
Unicef en Uruguay y muchísimos de los niños, niñas y adolescentes a los que nuestros proyectos atienden, quisimos mandarle un sincero agradecimiento por los espacios publicitarios cedidos gentilmente para nuestra campaña del año 1999.
Queremos que sepan que la respuesta del pública fue todo un éxito, lo que permite que más programas de ayuda sigan mejorando la calidad de vida de miles de niños, niñas y adolescentes del Uruguay.
Ese éxito, también es gracias a usted.
De nuevo GRACIAS.
Muchas Gracias.
DE UNICEF Y DE MUCHOS NIÃOS, NIÃAS Y ADOLESCENTES DEL URUGUAY
Sonia Eljach – Representante Delegada
Pilar Perrier – Coordinadora de Comunicaciones
Virginia L. Martínez – Gerente de Marketing
UNICEF – Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
Sin luz pública
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Sin prisa y sin pausa, como las estrellas
Es el trabajo que debemos hacer
1. Como es sabido, el día 20/12/99, un camión que transportaba un contenedor tiró dos árboles y la columna del alumbrado público con su foco de luz, frente a mi casa de la calle Juanicó 3809 (La Unión).
2. Gracias a la intervención de la Intendencia de Montevideo y de la UTE, las cosas se han ido arreglando, incluso parte de la vereda que había sido deteriorada, con excepción de la columna del alumbrado público y su foco de luz.
3. Han transcurrido 4 meses y no hay miras de reponer la columna con su foco.
4. El otoño origina las primeras lluvias, lo que hace que las bocas tormenta se desborden enseguida en Cipriano Miró y Juanicó. Además, como es natural, oscurece más temprano.
5. Es necesaria la columna con su foco que le falta al barrio desde hace 4 meses.
6. Los camiones transportando contenedores siguen pasando por la calle Juanicó.
7. Las cosas no dan para ser muy optimista.
8. Además las estrellas son eternas y uno no lo es.
Alfredo Néstor Acosta – C.I. 394.737-4
El poder del cuidacoches
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Deseo a través del periódico que usted dirige realizar un llamado a la opinión pública, en relación al tema estacionamiento de vehículos en la vía pública y los «cuidacoches».
Al exponer mi caso, creo sin lugar a dudas, le sucede lo mismo a muchos montevideanos. El detalle es el siguiente: desde hace más de quince años me desempeño en la docencia en Instituciones Públicas de varias zonas de nuestra ciudad, debiendo trasladarme incluso hasta varias veces en el día a un mismo centro docente. Como el costo del boleto y salario docente es ya conocido por todos, no detallo la gran incidencia que tiene el primero sobre el segundo. El caso es que, con mucho esfuerzo y obligado por el costo del transporte, adquirí un viejo coche gasolero para paliar la situación. Evidentemente al llegar a un centro docente donde se acumulan varios vehículos, debo estacionar, donde casi sin excepción existe el «cuidacoches», lo escribo entre comillas porque en realidad no efectúan ningún cuidado, Pero esto no es todo, estos «cuidacoches» están al acecho y demuestran enojo si un conductor no abona de $ 5 a $ 10 por estacionar, expresando muchas veces «no deje su auto aquí que molesta». La pregunta es ¿qué debemos hacer, cuando nos es imposible pagar, en lugares que podemos estacionar?, ¿qué represalias tomará el «cuidacoches», cuando no estemos? Sabemos que existe en el país desocupación, pero este tipo de cosas no pueden ocurrir.
Le saluda a usted, esperando que alguna autoridad dé solución a este problema, muy atentamente.
REAC – 1.571.783-2
Pasividad frenteamplista para apoyar a Angel Spinoglio en Canelones
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En relación a las elecciones municipales del mes de mayo en el departamento de Canelones han surgido declaraciones y comentarios tanto del ex intendente Tabaré Hackenbruch como de algunos integrantes de su entorno que entiendo son dignos de reflexión.
Se ha dicho entre tantas cosas que este «Candidato natural del partido… sólo tiene una casa y un auto luego de cincuenta años de vida política». «Que después de cincuenta años en la vida política no van a permitir que cualquier pelotudo (sic) hable de corrupción». Estos son algunos de los dislates que parten tanto del ex intendente como de un entorno tan mediocre como genuflexo, que lanza cualquier tipo de afirmaciones de forma impune y sin ningún reparo ético, que no resisten la menor confrontación, lo que se confirma en el evitar todo tipo de debate público. El criterio es que todo lo dicho se convierte en verdad por el solo hecho de ser pronunciado desde el altar del poder.
Pero veamos un poco, qué significa eso «de que sólo tiene una casa y un auto». ¿Es ese el argumento por el que hay que votar a este candidato? ¿Es ello sinónimo de capacidad, honradez y de ausencia de corrupción? Si fuera así, ¿es el único que los posee? Por supuesto que no, la corrupción no es sólo el enriquecimiento ilícito mensurable en bienes materiales, llámense casas, autos o dinero. La corrupción en sus más vastos sentidos también alude a la alteración, al abuso y al vicio, a la rotura de vínculos, a la desorganización completa. Corrupción es el clientelismo político que desvaloriza y humilla a la gente en tanto trasmite la idea que al trabajo sólo es posible acceder mediante el favor y la «guiñada» y no por la capacidad individual y el conocimiento. Corrupción es también el nepotismo que reparte privilegios entre el círculo de amistades y familiares.
Corrupción es el uso arbitrario del poder, el abuso de los autos oficiales, de los celulares, pagar s
ueldos a quienes no trabajan.
Pero de nada valdrá cuánto se argumente, la respuesta ya es sabida. Quién diga estas cosas será «un enemigo, un traidor de la democracia, o un marxista leninista que no cree en la existencia del alma», como dijo el joven diputado Tabaré (h). Los sutiles mecanismos del poder le pedirán a las «víctimas» que investiguen, denuncien y presenten pruebas bajo apercibimiento de ser condenados. Lo obvio se torna inexistente, así de perversa es la cuestión. Ahora bien frente a esta realidad la actitud de la máxima dirigencia del Encuentro Progresista-Frente Amplio dista a mi entender de ser la más adecuada a la situación.
Se percibe una cierta «flexibilidad», no se aprecia un apoyo contundente y masivo al candidato encuentrista más allá de las declaraciones aisladas. Los diputados locales evidencian una asombrosa actitud de tibieza observable por ejemplo en la falta de respuesta a los disparates constantes y ofensivos que parten de filas foristas. Por más que no merezcan ser rebatidos en el plano de los argumentos racionales, aunque sea en forma de límite, no hay nadie que le diga al diputado «Tabarecito»: «No sea atrevido, no insulte, mire que Ud. ganó por azar, está ahí por el dedo de su papá y su amigo, disfrute las bondades de la democracia. Trate de ser Ud. por Ud. no se olvide que la (h) no suena».
Pero nada se dice, por el contrario se palpa cierta indiferencia que sería injusto calificar más duramente pero que no se corresponde con la situación. El mismo Tabaré Vázquez no está teniendo el protagonismo que debería tener en estas circunstancias. La izquierda no puede ignorar que por primera vez tiene posibilidades ciertas de obtener el triunfo en un departamento de la importancia de Canelones. Que en ello se juega además la perspectiva de un gobierno nacional. Esta elección municipal va a poner a prueba algo más que el caudal electoral que pueda concitar el candidato encuentrista (en este caso Spinoglio), va a medir la propia madurez de una fuerza histórica que se define progresista. Va a mostrar en qué medida somos distintos, –si es que lo somos–, si podemos anteponer el proyecto común a los mezquinos intereses personales o sectoriales que no por ser de izquierda están ausentes. Ese es el desafío, no entenderlo puede ser fatal. La izquierda puede perder la elección municipal, eso está dentro de las posibilidades. Lo que no puede es rehuir el compromiso, no jugarse a pleno por su candidato, «poner la pierna floja», ser tibia, marcar diferencias que permitan salvarse individualmente. El triunfo posible en mayo sería una buena noticia, pero si este es esquivo el gran derrotado no será el candidato sino el proyecto todo. No deberíamos olvidarlo.
Guillermo Muniz
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