Católicos recaudarán fondos para salvar a Cristalerías

Hoy, el Encuentro de Trabajadores Cristianos (ETC) propondrá una solución para reactivar a Cristalerías del Uruguay, mediante la creación de un fondo económico que será sustentado con el aporte de la comunidad católica. Antes de realizar la misa previa al 1º de Mayo, cientos de católicos visitarán a los obreros del vidrio y les entregarán una donación monetaria para colaborar con las 120 familias que hace más de un año están sin empleo.

A partir de las 16 horas, centenares de católicos marcharán por las calles de Montevideo, reclamando fuentes de empleo y alentando a la esperanza de los miles de uruguayos excluidos que no tienen acceso al trabajo, la vivienda, la salud y la cultura.

Organizado por el Encuentro de Trabajadores Cristianos (ETC) está marcha se enmarca en la conmemoración del Día Internacional del Trabajo.

La demostración partirá desde las proximidades de la parroquia San Cayetano, en avenida Italia y Solano (ex Comercio), pasando frente a la puerta de la fábrica Cristalerías del Uruguay, donde se solidarizarán con los obreros.

Luego, se dirigirán a la capilla Santa Elena, donde se realizará una celebración con la participación de obreros de Cristalerías, vecinos del buceo e integrantes de iglesias cristianas.

Mensaje de los obispos

Por su parte, los obispos católicos del Uruguay enviaron desde Roma un saludo en el Día de los Trabajadores, alertando sobre los nuevos desafíos de solidaridad y productividad en una situación globalizada. En relación a la inminente instancia electoral, convocaron a optar por programas que favorezcan la generación de fuentes de trabajo genuinas, frente a una creciente inestabilidad laboral.

Los prelados apoyan las iniciativas y emprendimientos públicos y privados, tanto en la capital como en el interior, que intentan y logran gestiones productivas, creativas y solidarias: «Son expresiones de una mejor calidad de vida que, en definitiva, buscamos todos».

Anhelaron que, junto con la necesaria eficiencia y rentabilidad económica, no falte la solidaridad indispensable para integrar laboralmente a los que de hecho quedan excluidos por múltiples motivos.

Finalmente, aguardan que la «cultura globalizada de la solidaridad» que el papa Juan Pablo II presenta como clave de una sociedad nueva, comprometa a las personas en un renovado empeño por lograr el bienestar y la justicia social.

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