Niños con discapacidades irán a la escuela común
El Instituto Nacional del Menor, junto a Unicef y al Instituto Interamericano del Niño (IIN) comenzó la tercera etapa del Proyecto Siapsi (Sistema de Apoyo y Promoción Social e Integral) para niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad y/o con capacidad diferente.
La misma consiste en la ejecución de una campaña de sensibilización con el propósito de evitar la discriminación de esta población, y para ello se distribuirán 7.000 afiches en las escuelas del país cuyo contenido propone la igualdad en los derechos de todos los niños y la no segregación de los menores con capacidades diferentes.
La directora del Iname, Stella López, indicó a LA REPUBLICA que el lanzamiento de la campaña está acorde a lo establecido en la Convención Internacional de los Derechos del Niño y expresado en el principio de No Discriminación. La propuesta cuenta con el apoyo de Primaria y se relaciona con la reciente resolución del Codicen –acta 40 del 16 de marzo de 2000–, en la cual se establece y se dan las pautas para la incorporación de dichos alumnos con discapacidad en los currículum formales donde se establece que el ingreso debe darse desde temprana edad.
López considera oportuna la entrada prematura de los niños con discapacidades a los centros de educación oficial, «porque es importante que se traten como iguales, es un período de la vida donde se forma la verdadera personalidad de estos niños. En la adolescencia se hace más difícil evitar la segregación por las características de esta etapa que vive el menor».
La normativa expresa que la incorporación del discapacitado a la enseñanza formal deberá efectuarse siempre y cuando sea en su beneficio.
Para garantizar que el niño con capacitades diferentes no sufra discriminación, las autoridades fiscalizarán en esas escuelas, tanto su aprendizaje como su adaptación en el medio, ya que consideran esencial que el niño se sienta contento con el ingreso a los centros de enseñanza común.
Este control será llevado a cabo por la Gerencia de Programas Especiales y Experimentales de la Anep con el servicio de apoyo de equipos multidisciplinarios y en determinadas circunstancias, se le prestará al niño con discapacidad un servicio educativo complementario en las propias escuelas.
Si la discapacidad del niño tiene un alto grado de gravedad, se lo derivará a centros educativos especiales del Iname.
Las dos primeras etapas del proyecto Siapsi estaban dirigidas a reglamentar el área educativa y orientadas a todos los equipos técnicos y educadores que trabajan con la discapacidad, tanto del Iname, como en convenios, y organizaciones no gubernamentales, con el propósito de mejorar las condiciones de estos niños. Stella López definió a la tercera etapa del programa como de sensibilización de la población para luchar contra la discriminación que «existe en Uruguay y que muchos practican hacia aquellas personas consideradas diferentes».
El Iname en todo el país presta apoyo a unos 1.200 niños con «capacidades diferentes», a través de ocho hogares oficiales y una serie de convenios con organizaciones no gubernamentales. «De esta población existe un elevado porcentaje de menores con discapacidad intelectual y psíquica», comentó la jerarca. «La hipótesis nos lleva a plantear que la aparición de este problema es fruto, muchas veces del maltrato infantil en el seno del hogar», indicó López.
«Cara linda, cara fea»
El representante del Instituto Interamericano del Niño, Gastón Pioli, manifestó, citando a Pichón Riviere, que «no siempre detrás de una cara linda se encuentra una persona inteligente, y no siempre detrás de una cara fea hay una persona con discapacidad diferente». El defensor de los derechos de los menores resaltó la importancia de extender el mensaje no discriminatorio a todos los rincones del país, principalmente a los medios de comunicación, los maestros y los niños.
Por su parte, el presidente de Primaria, Sirio Nadruz, se remontó en el tiempo para recordar los «tiempos duros» que pasaron las personas con discapacidades diferentes cuando se las abandonaba y segregaba. Explicó que a estos niños se los caratulaba con palabra dura, haciendo mención de que a asistían a «escuelas de …».
El jerarca propuso como forma de mejorar la integración en los centros de enseñanza normal, compartir algún tiempo, con los niños discapacitados, en actividades lúdicas o de aprendizaje, «ya que el trabajo no se agota en universalizar la escolarización de 4 y 5 años sino que debemos ampliar la sensibilización y concretarla en acciones», enfatizó Nadruz.
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