En la capital se pagan como acto médico y en el interior no

Más cesáreas en Montevideo

Los indicadores del mutualismo entre Montevideo e Interior reflejan diferencias notorias, algunas adjudicables –según voceros del sector– a la distinta forma de retribución médica entre ambas realidades del país (en el Interior no rige el convenio con la sociedad anestésico-quirúrgica que instauró el pago por acto quirúrgico). Ello explica –expresaron las mismas fuentes–los distintos guarismos entre las cooperativas médicas de la Federación Médica del Interior (FEMI) y las instituciones de la capital.

Un resultado del alto porcentaje de cesáreas es el aumento de los días de estadía promedio por paciente. En Montevideo es un 20% mayor que en el Interior (5,33 contra 3,99)

El «acto médico»

Una consecuencia del convenio firmado en 1993 (cuyos costos no se trasladaron a la cuota mutual) fue el aumento de tiques y órdenes, que de «moderadores» pasaron a ser «recaudadores». No obstante, las consultas de los afiliados de las mutualistas disminuyeron –por la barrera que los copagos significan para los socios de menor poder adquisitivo–, generándose un desfase entre ingresos y egresos, que aumentó el desfinanciamiento de las mutualistas.

Esta opinión fue recogida en el documento que el Plenario de IAMC presentó al MSP, en abril del año pasado. En el se sostenía que «en 1993 se renegocian los convenios salariales en forma desfavorable para los costos asistenciales en el sector IAMC. Particularmente el cambio del sistema de remuneración de los cirujanos y anestesistas, que luego de un conflicto importante obtuvieron un sistema de pago por acto, que generó presiones sobre los costos asistenciales que determinaron fuertes déficit en 1994 y 1995, ya que los incrementos de costos no fueron trasladados a cuota por el Poder Ejecutivo. Si bien se permitió por el PE incrementos en los tiques moderadores y éstos aumentaron fuertemente en términos reales, no pudieron absorber por sí solos los incrementos de costos antedichos».

Otras de las diferencias que indican, según la información del Sinadi, una mejor perfomance para las cooperativas de FEMI, es el menor crecimiento del pasivo frente a sus similares capitalinas.

El conjunto del sector contrajo un pasivo de U$S 350 millones, con un incremento de 160 millones desde 1992. La cifra se desagrega en U$S 75 millones para FEMI y 275 para las IAMC de Montevideo, con una gráfica muy acentuada desde 1993 para las instituciones capitalinas.

Según el documento citado, «los pasivos se incrementan a partir de 1992 para enfrentar los déficit existentes.

Del punto de vista del financiamiento, el sector actuando en condiciones normales no necesita crédito bancario para sus operaciones (no tiene que recurrir al endeudamiento financiero para su capital de trabajo, ya que no tiene necesidades de capital de trabajo como cualquier industria o comercio típico).

Cobra por adelantado un 80% de sus ingresos por cuotas, el restante 20% dentro de dos meses, y los copagos se generan en momentos de utilización de los servicios. Por otra parte, financia a tres meses gran parte de sus suministros. Por tanto, la existencia y crecimiento de la deuda bancaria se justifica por los déficit acumulados, que a su vez se crearon por desfases en los costos y en algunos ingresos que no fueron contemplados oportunamente por el valor de las cuotas asistenciales fijados por el Poder Ejecutivo».

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje