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Berrondo busca su destino

La lluvia que llegó tras el largo período de sequía alegró los corazones en Berrondo. El agua fue como una bendición para la zafra de pasto, que aporta alimento al ganado lechero de este pueblo cuya economía descansa en los tambos.

Además, el tan ansiado fin de la temporada seca será un buen y merecido alivio para las chacras de la comunidad. La tierra ya no morirá de sed y los pequenos agricultores volverán a producir. «Si el tiempo nos sigue ayudando tendremos un buen invierno», dice Juan Centena.

Mientras tanto, Berrondo afina planes que pueden aportarle otras sólidas fuentes de subsistencia:

«Ahora estamos manejando la idea de cultivar muchas cosas en invernáculos –informa Roque García– Por ejemplo tomates, frutillas y morrones. Ya se estudió el asunto y estamos convencidos de que nos dará muy buen resultado. Tal vez pueda ayudar algo la Intendencia, pero sea como sea queremos sacar esto adelante».

Iniciativas como esta surgen a montones en Berrondo, donde si algo no falta es imaginación y voluntad para crear, poner en marcha y sostener fermentales proyectos, varios de los cuales inauguraron experiencias innovadoras a nivel departamental.

Por ejemplo, fue en Berrondo donde brotaron las tres primeras unidades comunitarias de ordene que tuvo Florida en toda su historia. Estos núcleos productivos están en pleno desarrollo y a la ocupación que generan agregan el valor adicional de haber sido modelos estimulantes para otros sectores lecheros en su región.

Techo para todos

Pero el emprendimiento más importante de esta activa comunidad ha sido la construcción colectiva y autogestionada de sus propias viviendas:

«Nos pusimos de acuerdo para hacer nosotros mismos nuestras casas y las hicimos. Un grupo de vecinos largó la idea en 1980 y finalmente logramos concretarla. Ahora tenemos casas dignas», dicen en Berrondo con legítimo orgullo.

Mirtha Gómez, integrante de la comisión que nuclea a los vecinos, subraya:

«Toda la gente trabajó. De otra manera no se hubiera conseguido lo que se logró. Nada hubiera sido posible sin el sacrificio que hizo la población de Berrondo durante largo tiempo».

Esta obra de apoyo mutuo, realizada con patrocinio del Movimiento para la Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural (Mevir), tuvo dos etapas, informa Gómez:

«En 1990 estrenamos 31 viviendas, que la gente hizo en 15 meses. En 1998 tuvimos otras 27. Cada familia se ocupó de hacer su propia casa pero todas se ayudaron. La población de Berrondo puso el trabajo y Mevir los materiales».

Los materiales aportados por Mevir se pagan en cuotas que por una casa de cuatro habitaciones no superan los 400 pesos mensuales, destacan Humberto Maciel Cora, Domingo Andrés y Cono Barreiro, para quienes este sistema es «una buena solución que le sirvió mucho al pueblo».

El mismo sistema se utilizará para construir más viviendas en una tercera etapa ya en preparación con la cual Berrondo seguirá mejorando impulsado por sus propios habitantes, dice Gómez, cuyo padre, Rogelio, integró el grupo que 20 anos atrás comenzó a impulsar este proyecto.

Además, la población de Berrondo podrá contar desde ahora con asesoramiento del conocido ambientalista Omar Medina sobre aspectos ecológicos vinculados con materiares de construcción potencialmente contaminantes, entre ellos el dolmenit.

Esta colaboración, poco frecuente en nuestro país, será un muy útil aporte a este proyecto habitacional que la gente de Berrondo viene impulsando desde hace dos decenios para mejorar su calidad de vida.

Mucho por hacer

La comisión vecinal de Berrondo se ocupa de todos los temas relacionados con las viviendas, los otros proyectos y varios asuntos más de interés común que se plantean cotidianamente en la comunidad.

No obstante, las familias ejercen el máximo poder de decisión:»Cada familia tiene un voto, no importa cuántos sean sus integrantes –explica Gómez–. Eso evita que las más numerosas tengan ventajas sobre otras. Se pide el voto de cada una y lo que decide la mayoría es lo que se hace».

Y para hacer hay mucho todavía, desde regularizar el funcionamiento de la policlínica hasta obtener el alumbrado público, dos de las necesidades más apremiantes que en este momento tiene Berrondo.

La policlínica está funcionando con una doctora, Luz Lobato, que sólo dos veces al mes envía Comef, institución privada de la capital del departamento, y no hay indicios acerca de si el Ministerio de Salud Pública piensa hacer algo para ampliar esa mínima cobertura.

Al respecto Gómez anuncia: «Vamos a pedir que el hospital de Florida refuerce la atención médica que tiene Berrondo, porque sólo con la doctora dos veces al mes no alcanza. La policlínica debe prestar un servicio más amplio y continuo y eso es lo que pediremos».

En cuanto al alumbrado público, Berrondo también espera noticias. Hay energía eléctrica en todas las casas, pero no hay luz en las calles y para obtenerla se está movilizando esta comunidad que ya logró, además de las viviendas, una plaza coqueta, capilla, centro comunal, destacamento policial y un buen servicio de agua potable. Las calles de Berrondo tampoco tienen nombres. Eso sucede porque la Junta Departamental de Florida aún no aprobó los que eligió el propio pueblo. La nómina de nombres propuestos incluye a los de quienes dieron el paso inicial para que se construyeran las viviendas. Allí figuran Luis Alberto Santarcieri, Rúben Rave, Rogelio Gómez, Domingo Sabattelle, Elbio Reyes y otros pioneros. «Esas personas quisieron construir un destino mejor para Berrondo y queremos homenajearlas poniendo sus nombres en las calles», dice Gómez.

Que pase el tren

Cada primer domingo de noviembre, Berrondo atrae seis mil visitantes a su festival La Yerra, que ofrece numerosas manifestaciones culturales del medio rural, desde música y canto a jineteadas. El dinero recaudado sirve para apuntalar a la escuela del pueblo, que cuenta con tres maestras y dirige María del Carmen Buglio.

Consolidar el creciente éxito de este festival es tarea prioritaria para Berrondo:»Queremos que las ninas y los ninos que van a la escuela, 60 en total este ano, dispongan de todo lo que se les pueda dar, incluyendo una buena alimentación. Por eso nos parece muy importante La Yerra».

Otras inquietudes asoman en el horizonte:»Sería muy bueno que AFE restableciera el servicio de ferrocarril, que siempre le dio vida al pueblo. Tenemos la vía a cuatro pasos y eso nos vendría muy bien. Ahora el tren pasa sólo de vez en cuando y es una lástima. Mientras tanto podríamos recuperar la estación, que puede servir para muchas actividades». Y en todo eso está Berrrondo, el pueblo que busca su destino.

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