Tiene la Palabra
La flaca memoria y las nuevas generaciones
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Tengo 85 años y soy nacionalista por tradición y por convicción.
De niño, escuchaba a mis mayores relatar las andanzas de mi abuelo materno en las revoluciones de 1897 y de 1904. Aquella revolución de 1897, en que los blancos, los verdaderos blancos y no los «desteñidos» de ahora, reclamaban, entre otras cosas, la «Honradez Administrativa» –cosa esquiva a varios políticos de hoy día–. Un poco más acá en el tiempo, escuchábamos el reclamo del mayor de los caudillos blancos que ha parido la historia: Aparicio Saravia, quien luchó incansablemente para que hubiera dignidad arriba y regocijo abajo.
Ya joven, militábamos en la inolvidable y vibrante Juventud Nacionalista Independiente, que pregonaba: «Las frentes más altas, las manos más limpias», como estandarte de lucha y compromiso. Hoy, en el ocaso de nuestra vida, hemos debido reconocer, o mejor dicho, nos ha querido hacer creer que reclamar esos postulados y denunciar la corrupción, es cometer una «embestida baguala».
A este viejo y querido y vapuleado Partido Nacional, tenemos que reformularlo y para ello, hay que tener en cuenta algunas cosas que son fundamentales: Hay que decirle «sí» a la honradez administrativa. Hay que decirle «sí» a la dignidad arriba. Hay que decirle «sí» a las frentes más altas y las manos más limpias. Hay que tener como referentes siempre la conducta de Wilson Ferreira Aldunate, pero no para agitar por agitar su imagen en los spots televisivos y con ella lanzarse a la «caza de incautos», sino para imitarlo y seguir su ejemplo, hay que mirarse en la conducta de Javier Barrios Amorín, que cuando se jubiló nos dejó el inmaculado ejemplo de haber renunciado a los privilegios del artículo 383 de la Constitución, que privilegiaba a los legisladores.
Nada de esto hemos visto en esta campaña política de final de siglo como estandarte de los blancos. Qué flaca memoria y qué triste ejemplo para las generaciones venideras, nos han dejado los actuales dirigentes.
Para no desentonar con lo que ha sido el desolador panorama nacional de este Partido, citemos algunas perlas del collar de esta colectividad aquí en Río Branco. La fracción Herrerista comanda el gobierno local, desde 1962. Y decimos comanda, porque gobernar, lo que verdaderamente es gobernar, nunca lo hizo y prueba de lo que aquí afirmé, es la ausencia de obras, en 37 años. En 1973, sobreviene la dictadura y con ella, la intervención de nuestra Junta Autónoma. En ese período, el intendente interventor de turno, construyó el único gimnasio de deportes con que cuenta nuestra ciudad y un complejo de cabañas en el balneario Lago Merín, para poder así, fomentar el turismo en esta zona del país. En 1992, se celebraban los 200 años de fundación de Río Branco y los ocupantes del poder (los herreristas de siempre), incentivados y apoyados económicamente por el gobierno nacional de la época, del doctor Lacalle, se dispusieron a hacer «algo», entonces arreglaron la calle principal, porque por ella iba a pasar el señor Presidente de la República, en visita a la ciudad.
Para este progreso, fue vital la participación del personal del Regimiento de Caballería Nº 7, en la elaboración y colocación del adoquinado. Parece mentira, pero después de 30 años de «gobierno» y para festejar los 200 años de la ciudad, recién arreglaron una calle. ¡Qué vergüenza!
En 1994, llega a la Intendencia de Cerro Largo el hoy extinto Villanueva Saravia y en compañía del doctor Alzueta y de Basilio Morales, les dieron un sacudón que casi los tumba. La administración Herrerista debía 2 meses y medio de jornales a los funcionarios. La administración del doctor Alzueta pagó lo adeudado a los funcionarios y a los acreedores que pasaron la prueba del Informe Portillo y se dio el lujo de dejarle al Presidente entrante, el colorado Basilio Morales, alrededor de 280.000 dólares. Conocedor de «los bueyes con los que araba», cuando el Senado reglamentó los artículos de la nueva Constitución, y antes de entregarle la Junta a los «Herreristas de siempre» Villanueva se llevó 400.000 dólares que se habían logrado ahorrar hasta el momento y que se encontraban depositados en el Banco República de esta ciudad. Ahora bien, me pregunto cómo hizo Villanueva Saravia para hacer cordón cuneta en varias calles de la ciudad, bituminizar otras tantas, instalar alumbrado público, hacer obras de mejoramiento en todo el balneario Lago Merín y todavía ahorrar, en 3 años de gobierno local, 400.000 dólares, si los anteriores gobiernos no habían podido hacer «nada» por falta de recursos (en 30 años, sólo arreglaron una calle y no lo hicieron solos).
Pero cuando Villanueva les entregó la Junta, toda la plana mayor (y la menor también) del Herrerismo se subió al carro nuevamente. Estuvieron en carrera otra vez y varios de ellos (chicos y grandes) hoy construyen casas en el balneario Lago Merín. Y claro… la gente comenta.
Mucho he pensado y consultado con la almohada, pero a mis 85 años y cuando he llegado al ocaso de mi vida y al ver tantos desmanes, abusos de poder, corrupción y otras yerbitas, he llegado a la conclusión que debo votar en blanco, porque ese es el voto que mi alma pronuncia.
Mucho me ha dolido tomar esta decisión. Primero, por tener que negarle mi voto al Partido Nacional, pero mucho más por haber tenido que tocar temas que realmente me repugnan.
Sifredo Prieto Barrera – C.I. 4.064.928-4
No a la indiferencia ante el hambre y el dolor
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
¡Por Dios!, o por quien tu creas, cómo es posible que cosas como estas pasen. ¿Es que nadie puede hacer nada? Para mí sería mucho más fácil ver esta imagen y pensar que voy a hacer este fin de semana o charlar con algún compañero de trabajo y entre charla y charla olvidarme. Pero no puedo pensar de ninguna manera que dentro de 40 años o 2 horas me pueda morir y no puse un segundo de mi vida por esta gente que muere, sufre, siente, se lamenta se queja de dolor y hambre.
No puedo leer que padres ven morir a sus hijos como si fueran moscas.
Qué pasa con la plata que se junta para estos fines. Qué pasa con las comisiones de apoyo, qué pasa con las grandes potencias.
Cómo puede ser que diga que la comunidad internacional se moviliza a favor de Etiopía donde 8 millones de personas están amenazadas por morir de hambre, pero que la ayuda podría llegar demasiado tarde por la inseguridad y los malos caminos. Por favor, estamos en 2000, ya no existen los malos caminos, es una vergüenza.
Con esta carta sé que no arreglé el mundo, pero me siento mejor.
Gracias.
María Angélica Jourdan Romero – C.I. 2.963.381-0
Las polémicas internaciones domiciliarias y las demandas de los usuarios del sistema de salud
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Quienes somos asociados al sistema mutual de asistencia médica, desde hace varios meses nos vemos enfrentados a una nueva realidad: la internación domiciliaria. La novedad la constituye el hecho de que pacientes asistidos por enfermedades de distinto cariz, incluso algunas de carácter realmente grave –oncológicos, psiquiátricos, etc.– no permanecen ingresados a los nosocomios respectivos de su mutualista, sino que por indicación médica, son enviados a sus domicilios, donde tanto médicos como personal asistencial de apoyo, suelen visitarlos periódicamente manteniendo la atención como si estuvieran internados. Aunque resulta obvio señ
alar que para determinados pacientes, con familiares que deben trabajar sin permanecer todo el día en su casa, no resulta lo mismo estar internado «a domicilio» que en un nosocomio de nivel normal.
Hemos consultado facultativos de distintas mutualistas y todos coinciden en que el sistema «es bueno». Y que hasta en cierto modo resulta provechoso para el paciente, «habida cuenta de las infecciones intrahospitalarias que se ven de un tiempo a esta parte», problema que origina la mar de juicios contra las entidades mutuales, sobre todo ahora que muchos abogados se han especializado en el tema, siempre según los médicos consultados.
Las explicaciones, sinceramente, no parecen convencer. Que puedan existir sanatorios infectados, habla de la falta de asepsia en los mismos, que no es culpa de los pacientes sino de una mala administración. Lo de «provechoso para el enfermo», tampoco aparece como muy claro, más aún cuando deben ser asistidos largas horas del día, por personas no idóneas, y que por sus escasos recursos no pueden recurrir a un auxiliar de enfermería particular, lo que acarrea un supergasto que en los actuales momentos no todos pueden afrontar.
Curiosamente, mientras la moda de internar pacientes «a domicilio» se generaliza, lo que ahorra a las mutualistas mucho dinero, muchas empresas privadas siguen ofreciendo servicios de acompañante, ingresando también al mercado algunas de asistencia de urgencia poderosas, caso de la Unidad Coronaria Móvil, cuya publicidad ya se palpa en muchos medios.
El mentor de este tipo de asistencia en domicilio, al parecer fue un prestigioso Médico Psiquiatra, no hace mucho Premio Nacional de Medicina, según nos dijeron las mismas fuentes. Pero resulta evidente que hay gente que no sabe qué hacer con un familiar enfermo, cuando las cosas se complican, al no tener ni la más remota idea de como se maneja un paciente, de pronto con recientes intervenciones quirúrgicas tipo «mayor».
Consultado un prestigioso cirujano, sobre un paciente oncológico intervenido y con reiterado sangrado intestinal, cuyos familiares se las veían en figurillas para asistirlo, nos expresó muy suelto de cuerpo que ello se debió a que el paciente manifestó el deseo de «morir en su casa», por lo cual se accedió a la internación a domicilio. Insólito, pero absolutamente verídico, aunque increíble.
Que las mutualistas con un déficit global brutal quieren ahorrar gastos, no hay ninguna duda.
Que de un tiempo a esta parte proliferan (y generalmente se ganan) los juicios por mala praxis, también es cierto.
Pero que hay decena de pacientes que lejos de «estar bien» en su casa, mucho mejor lo estarían internados en nosocomios, para lo cual pagan toda la vida cuotas y tickets muy altos, resulta una verdad más grande que una casa de altos.
Por si todo ello fuera poco, también en el Ministerio de Salud Pública se anuncian «recortes» que, no se duda, redundarán en perjuicio de miles de pacientes indigentes a lo largo y ancho del país. Como ya tuvimos una vez un contador al frente del M.S.P., no queremos ni pensar en el futuro de la asistencia médica en el Uruguay. Un Uruguay maravilloso para los menos y tremendamente difícil para los más.
Saluda atte.
Lorenzo Pelfort
Los olvidos de Magurno: «¿Por qué ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el ojo propio?»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Estuve atento a todo lo dicho por el señor Oscar Magurno y, de verdad, estoy asombrado. ¡Qué desfachatez!
Magurno apoya a Sanguinetti. Está junto a él y a Jorge Batlle. Comparte su gobierno. Todo el mundo lo sabe.
Magurno apoya a Sanguinetti, que se ha enfrentado a los obreros, diciendo que a él nadie nunca le ganó un conflicto.
Es decir, se declara abogado empresarial, al servicio de los grandes capitales.
Apoya al hombre que gastó cientos de millones de dólares en armas. Sólo tres barcos de guerra comprados por Sanguinetti costaron al país novecientos millones de dólares. «Para renovar la flota», dijo Sanguinetti. ¿Y esto, el señor Magurno lo olvidó?
Gracias a Sanguinetti, pueblos enteros se quedaron sin ferrocarril, un medio de transporte que en todos los países del mundo se utiliza y que resulta ser el más barato.
Magurno pretende hacer una buena administración si llega a la IMM, diciendo que va a ayudar a todos los carenciados, esas personas que él dice «viven en condiciones inhumanas». ¿Cuándo lo descubrió? Porque ayer, hace muy poquito tiempo nomás, el Dr. Jorge Batlle ha dicho (palabras que fueron publicadas en «El País») que en el Uruguay no existen carenciados; que estos carenciados son personas que tienen auto en los que lucen las banderas del Frente.
Los amigos de Magurno, que lo acompañan, pintan las paredes con letras rojas, bien grandes, diciendo que «el Frente fundió al país». (?) Olvidó que quienes estuvieron gobernando en todos estos últimos años fueron los colorados, la gente de su gobierno.
Magurno afirma que la administración frenteamplista en Montevideo ha tenido una pésima actuación; que recaudan mucho dinero y que nada hacen por los más desposeídos.
Olvidó que la administración colorada estuvo mucho tiempo prometiendo hacer las cosas bien y haciéndolas tan mal que terminaron por ser desalojados del Palacio Municipal.
No sé de qué se jactan ni de qué se enorgullecen.
Si ellos quieren ver la paja en el ojo ajeno, ¿por qué, mejor, no ven la viga que tienen en el propio ojo?
¿De dónde les viene ahora tanta «santidad»?
¿Qué cumplimiento de promesas puede haber, cuando entre ellos mismos se traicionan?
Un ejemplo, nada más. Tomamos de «El País» (5/3/2000), esto que sigue: «La política del Presidente electo fue traicionada en su propio partido y antes de que comenzara el nuevo gobierno».
«Antes de irse, los senadores más confiables decidieron nombrar en el Palacio, a un grupo de «preferidos», por puras razones de amistad, parentesco y otras, incorporándolos a la planilla de los presupuestados inamovibles que disfrutan del Poder Legislativo».
¿A dónde, pregunto, nos puede llevar la corrupción?
¿A dónde, pregunto, se puede llegar con la mentira?
¿Por qué son tan generosos cuando llega la hora de pedirle a la ciudadanía que los voten? Sólo en ese momento se les refresca la memoria. Y entonces, hacen «promesas en el aire», para no cumplir después, haciendo, como siempre, «el juego de la mosqueta».
Parece que las necesidades de la gente humilde se ve sólo por unos días, antes de las elecciones.
El impuesto a los sueldos, que tanto afecta a los trabajadores activos y pasivos, ni blancos ni colorados tienen la intención de sacarlo, y así una vez más, violan lo que ellos mismos prometieron.
Ahora nos prometen transparencia y combatir con firmeza la corrupción.
Pero la hoja rosada del «SI» contra la corrupción, no la quisieron, no la ensobraron, no la recomendaron, porque finalmente, hay que decirlo, son corruptos; no se van a «poner la soga al cuello».
Tantas son las mentiras que ellos dicen, que no las pueden sostener por mucho tiempo, debiendo cambiar los argumentos, las patrañas, según las circunstancias y tratando de borrar con el codo lo que ayer escribieron con la mano, hasta que se les viene el andamiaje al suelo. Nos duele profundamente la mentira. Nos duele el olvido de nuestros gobernantes.
Nos duele que el señor Magurno olvidó los hechos de corrupción en que blancos y colorados se vieron comprometidos; argumentos tan falaces como el de las hormigas que se comían el azúcar por toneladas; «comisiones» millonarias que se cobraron algunos legisladore
s por ejercer sus «influencias» en asuntos que salen de la legalidad; inasistencias y abandono del cumplimiento de sus tareas en cámara por parte de legisladores que igual, pese a su actitud irresponsable, siguen cobrando su sueldo normalmente, como si nada hubiese sucedido; «clientelismo político», que hasta con la entrega de viviendas se lleva a cabo, para favorecer a los «amigos», pasando por encima de quienes debieran ejercer sus legítimos derechos.
Olvidó Magurno los gastos millonarios, innecesarios, que ha estado haciendo el gobierno del Partido Colorado; la torre de Antel; «los viajes faraónicos del señor Presidente de la República» (Sanguinetti), que han costado 25 millones de dólares; la costosísima propaganda electoral (solamente en las internas, Luis Hierro gastó veinte millones de dólares). Y así podríamos seguir.
Dice «El País», en la misma nota que antes mencionamos, que «el Poder Legislativo no le rinde cuentas a nadie, ni nadie lo controla.
Y abusa. «Se aprueban –dice– los presupuestos escandalosos», y «todos cuentan con la ocultación de los hechos y con la falta de memoria de los electores». ¿Así nomás?
Que el lector se tome el trabajo de analizar estas «perlas escondidas» que salen a la luz, como el hecho de ser acusado el senador Hugo Fernández Faingold, «por ser –dice la nota periodística– principal responsable de esta deslealtad anticipada contra la gestión del Presidente electo».
Nos duele que se pronuncie tanto la palabra paz, y que tan poco se hable de justicia.
Nos duele que mucha gente herida y subyugada, no se dé cuenta de que ha llegado la hora de un luminoso despertar.
Ajenjo
Un deuda bancaria que se multiplicó por tres
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Salí de garantía en el Banco República por un crédito familiar de $ 20.000. La persona no pagó y luego de 17 meses de atraso, el banco recién me comunicó; la deuda con intereses y recargos ascendía a 60.000.
De inmediato concurrí al banco y hablé con el señor gerente, quien me dijo que tenía que pagar, fijándome una cuota de $ 2.600.
Le escribí al señor Presidente, manifestándole que el banco era también responsable porque luego de 17 meses me comunica. El señor Presidente no me respondió y tampoco lo hará, pues será presidente del Bco. Central.
¿Será que el Bco. República deja que las deudas aumenten para tener mejor recaudación?
Si fuera así, cobrar el triple por una deuda, es un agio. Será el banco agiotista –¿Quién toma medidas al respecto.
Hay una Ley sobre el Agio –hago la denuncia–. ¿Quién aplica la Ley si el Gerente y el presidente no toman medidas al respecto?
¿Puede el señor director como abogado informarme el respecto?
Agradecido desde ya, lo saluda muy atte.
Humberto Asplanato Isasa
Alerta: hay tuberculosis
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Por intermedio de su prestigioso periódico quiero exhortar a las autoridades del MSP y a «La Lucha Antituberculosa» una inmediata y urgente campaña para prevenir la tuberculosis en nuestro país. Sé por experiencia propia que no es una enfermedad escasa, como nos informan los medios de prensa. Viví un caso muy cercano. Hace 3 años mi pequeña hija de 3 meses, en ese tiempo, contrajo tuberculosis. Los médicos me daban poca probabilidad de vida, ya que cuando optaron por hacerle las placas y los análisis pertinentes estaba muy avanzado. Pero gracias al «Barba» de arriba me devolvió a mi hija en un lapso de un año de tratamiento. Luego de 30 días de internación, 15 de ellos en CTI pudo superar esta enfermedad tan cruel. Exhorto a las autoridades a que hagan campaña.
Es muy fácil publicar frases televisivas y en prensa escrita; «si usted tiene tos por más de 15 días, flema, fiebre y decaimiento, consulte en las «Lucha Antituberculosa». (18 de Julio 2175. Tel. 400 1444 – 400 1622).
Es totalmente gratuito; una placa, un pinchazo en el brazo o un examen de saliva, puede salvar la vida de muchas personas ya que es sumamente peligrosa y sumamente contagiosa.
¡El 3 de abril del año 2000 murieron 2 jóvenes! ¿No será más la gente que muere de tuberculosis en nuestro país y no lo sabemos? Por favor, señores políticos, creo que al pueblo le serviría una campaña que erradique esta enfermedad.
Desde ya agradezco su publicación.
Patricia Pallas Martínez
¡Salve Cubilla en tus 60!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Mientras un par de excelentes periodistas argentinos de Radio «Continental» de Buenos Aires (Apo y Lluch), realizaron el sábado una estupenda y muy emotiva nota a Luis Cubilla, que hace pocos días cumplió 60 años, por aquí muchos se olvidaron del genial deportista compatriota (¿o los hicieron olvidarse?), una gloria auténtica de nuestro fútbol.
Luis Cubilla, que brilló en Peñarol, Nacional, Defensor, River de Argentina, teniendo también un fugaz paso por el Barcelona de España, fue campeón de todo en su brillante trayectoria nacional e internacional.
Es el único jugador que en Uruguay, salió campeón con tres equipos distintos. (Peñarol, Nacional y Defensor). Es el primero, junto a sus ocasionales compañeros, en salir campeón por primera vez en la historia, con un cuadro chico. (Y que nos perdone la gente de la Farola, dado que por ese entonces la entidad violeta lo era.)
En River argentino, es un ídolo.
Como jugador celeste, quién no recuerda aquella jugada en la punta, engañando a un back ruso una y otra vez, hasta evitar el magistral centro que le permitió el gol a Espárrago y la victoria ante la Unión Soviética en el Mundial México 70.
Dijo muchas verdades cuando le tocó dirigir a la Selección de Uruguay. Y ya se sabe qué suerte corren los que dicen muchas verdades en este país.
Pero por estos lares, poco o nada se habla del mejor puntero derecho de todos los tiempos en el paisito cuatro veces campeón del mundo, al que hoy, sin tipos como Cubilla, hasta cuesta ganarle a Bolivia en el llano.
¡Salve, Negro, maestro en tus sesenta!
O. Piedrahita
El cristianismo desde una nueva perspectiva
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Con el mayor respeto:
Por medio de esta vía de comunicación tan interesante y variada como lo es LA REPUBLICA, manifiesto el profundo interés de que la gente que le acerca a las columnas de opinión de lectores, conozca mi propuesta.
Le explico: hace ya un tiempo que deseo apostar a un cambio en la mentalidad tradicional en cuanto al catolicismo, pero lo extendería también al cristianismo por entender que ha significado –y continúa significando– un modo de restricción de la conciencia, del sentir individual y colectivo, pues también se extiende a organismos nacionales e internacionales.
Debido la largas lecturas sobre ética cristiana, así como también a charlas mantenidas con representantes de la Iglesia Católica puedo señalar que los preceptos de tal credo resultan muchas veces contradictorios con el desarrollo pleno a nivel personal y social, generando importantes choques a nivel interno que se traducen en malestar, rebeldía y otras manifestaciones de frustración. Una de las herramientas con las que cuenta el ser humano es la adaptación al medio para vivir feliz. Mas si ese entorno está enfermo, la adaptación es inútil y sin sentido, por tanto, la inteligencia debe conduc
ir hacia su modificación.
Esto último es precisamente lo que trato de hacer: difundir el interés de pensar sobre lo cristiano desde una nueva perspectiva, con el aval de literatura específica sobre el tema, contando con la incorporación de elementos de individualidad, trabajando con el sentir de los propios creyentes, católicos o no, que tratan de promover transformaciones que, sobre una base más racional conduzcan a la autonomía moral y no dependen de absolutos irrefutables. El llamado a la conciencia es para toda persona, de cualquier clase social, con un mínimo de sentido común, pues no es necesario que posea especialización en el tema, sino solamente el afán, la voluntad de reflexionar, de unirse con otros a la propuesta planteada.
Atte.
María Magdalena Pérez – C.I. 1.987.400-0
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