Tienen la Palabra

 

Para ti, Juancho Pueblo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

Juancho amigo

compañero de los días,

de las noches, de las horas.

Tu mirada aún la tengo

registrada en mi fichero.

Viejo Juancho compañero

tus ojos veridiagua de silencios

coronados por matas de pestañas

brillantes y rientes camaradas.

Juancho Pueblo te han llamado.

Sos y serás

siempre nombrado

con amor

con afecto y simpatía

por ser el amigo siempre atento

al apremio del llanto

ser portador de una alegría.

Con arrojo y en paz

te has entregado

al último mandato que te atañe

esta mi oración

Querido Juancho

es que en la eternidad,

Dios te acompañe.

Elena Olivera

 

A la Presidencia de Fucvam

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Señor Víctor Fernández, quien escribe esta nota simplemente pretende recobrar al buen dirigente que usted fue. Y digo fue porque evidentemente se ha contagiado de la política de puertas cerradas y el «ahora no te puedo atender», que tantas veces supe ayudar a combatir acompañandolo por la causa de una vivienda digna.

Este tipo de actitudes de su parte, tal vez gestado por la influencia de su secretaria, con más de intrigas palaciegas que la correcta atención de sus representados, hacen que una persona tal visceral como yo, me sienta más cómodo, hablando de frente, a lo criollo con el señor Gustavo González, en el mano a mano, como usted solía hacerlo y le valió merecidamente el cargo que hoy ostenta.

Baje y vuelva a las fuentes Sr. Fernández, no le haga el campo orégano a la burocracia y al amiguismo. Que a opinión personal estarían de más en la Federación.

Luis Suárez

 

¿Quiénes cobran las comisiones?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Sabido es que los distintos Entes industriales y comerciales del Estado, necesitan –para el cumplimiento de sus fines– hacer en el extranjero las adquisiciones de materiales que emplearán luego. Esas compras en casi todos los casos ascienden a sumas millonarias en dólares.

Es práctica generalizada –que en esas transacciones las empresas vendedoras disponen siempre de un rubro determinado (siempre jugoso) para el pago de «Comisión de compra» para quienes efectúan y procesan el negocio. Nunca se ha hablado ni a cuánto ascienden esas «comisiones» ni a qué destinatario van. Preguntamos: van al Presidente de los Directorios, al gerente o se reparten entre los miembros del Directorio que hizo la compra? Si fuera cualquiera de estos supuestos, ello constituiría una regalía excepcional agregada al sueldo que perciben, así como un trato de excepción del que no participa ningún servidor del Estado.

La igualdad en el tratamiento a los funcionarios, debe ser de cumplimiento puntual y obligatorio sin discriminaciones. Por lo tanto una solución al hecho de las «comisiones» se nos ocurre: 1º que el monto de la Comisión se descuente del monto a pagar por el Ente saliendo el Estado beneficiado con ello. 2º Otra opción: que el monto de la Comisión sea para financiar una retribución extra a fin de año a todos los funcionarios en relación a su función, rendimiento, asiduidad y presentación de sugestiones que beneficien al servicio o al Ente.

Todo ello objeto de una reglamentación especial.

Sabemos de casos de quienes han contribuido para la elección de un candidato con XX miles de dólares con el compromiso de obtener –realizada la renovación– un cargo de uno de esos entes, que luego la «contribución» se rescataría ampliamente al llegar la «comisión por compra».

Estamos pues frente a una forma disimulada de «corrupción»… y aprovechamiento.

Sería conveniente el planteo por la prensa, de esta circunstancia, que se solucionara el problema, habría dado un gran paso hacia la honradez política y dejaría libre la elección de dirigentes, teniendo en cuenta la aptitud en lugar de cumplir con el compromiso generado por la «Contribución».

Veríamos así desaparecer de los directores a quienes nunca tuvieron la menor idea de los temas que deberían abordar. No basta con solo decir amen a lo tratado.

Néstor

 

Denuncian decapitación del busto de José Pedro Varela en Artigas

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Mi distinguido Director:

Me tomo la libertad de distraer su valioso tiempo, pretendiendo enterarlo de un hecho que, por su trascendencia, debe ser publicado para conocimiento de todos.

Hacen aproximadamente tres meses que el busto de José Pedro Varela, ubicado en la Plaza Batlle de esta Ciudad, amaneció «decapitado» por manos anónimas.

Sabemos que la Inspección de Escuelas Departamental, hizo la comunicación correspondiente al Codicen.

El acto de inauguración de cursos, en homenaje al reformador, debía realizarse en la referida Plaza Batlle ante el monumento en cuestión.

Ante la situación creada, se optó por hacerlo en la Plaza Artigas hasta donde se trasladó un busto de bronce, prestado por la Escuela Nº 43 José Pedro Varela.

¿Quién está omiso en este acontecimiento lamentable?

La Intendencia Municipal de Artigas o el Ministerio de Cultura?

¿Estamos frente a olvido, desinterés o neglicencia de la autoridad que debió disponer de inmediato la reparación de algo tan simbólico?

Aún esá a tiempo, no le parece?

Agradezco vuestra atención

Mi respetuoso saludo.

Juan José Píriz – C.I. 3.051.485-9

 

De los «gordos» a Figueredo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El Presidente de la AUF señor Figueredo, no tuvo más remedio que rebajar los precios de las entradas del match Uruguay-Bolivia. Para él (lo dijo en un Programa Deportivo) 8 o 9 dólares (precio inicial de las populares), «no son nada del otro mundo». A lo que el cronista (señor Rodolfo Pereira) le respondió que «en su barrio, con esa plata mucha gente se hacía una fiesta, dada la pobreza que reinaba».

El reportaje siguió y el señor Figueredo (que a sí mismo y sin modestia se definió como «un creativo»), dijo que él vivía en Buceo (falso, dado que reside en Los Angeles, USA) y que por Buceo, «todos estaban gordos».

Dijo también que por «Maná» o «Shakira», la gente paga fortunas y no chilla tanto (no dijo, eso sí, que el fútbol uruguayo es de muy mala calidad y por lo tanto, no se pueden pedir precios tipo Scala de Milán).

Pero volviendo a los «gordos» del Buceo, Figueredo (que hace años residió por allí muy concretamente en Comercio y Pérez Gomar), por lo visto no sabe que el barrio, con las «Cristalerías del Uruguay» en liquidación y ocupada desde hace casi un año, vive el peor momento socio-económico de su historia.

¿Gordos en el Buceo? ¡Vamos señor Figueredo, no se haga el vivo que no le sienta bien.

Y un consejo: si el ex colaborador de la dictadura y candidato a Intendente colorado salió el domingo a repartir ositos de peluche por Euskal Erría, lo mejor que puede hacer usted (que pronto festejará los 100 años de la AUF junto a gente del Proceso), es darse una vuelta por su viejo barrio, el del «Hura», llevando para los muchachos de Rivera y Comercio algunos refuerzos de mortadela.

Como en el viejo tango de Papávero, «la barra, completamente agradecida».

Atte.

Ernesto Irrazabal – 1.036.556-4

 

Egoísmo, falta de solidaridad e insensibilidad

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Esta es una carta abierta a la ciudadana Valeria Castiglione y dice así.

He leído su carta publicada en LA REPUBLICA el pasado sábado 25 del corriente; su lamentable carta. Más lamentable aún, porque quien la escribe tiene tan sólo 24 años.

Armada de un fuerte individualismo y no poca xenofobia, la emprende contra una actividad que el gobierno departamental ha designado para el centro de la ciudad, durante los días domingo por la tarde, de 17 a 23 horas. Y lo que se desprende de su, repito lamentable carta, es que a usted le molesta que la gente común, que no posee los medios económicos con los que usted cuenta, pueda contar con un esparcimiento y acceder a pautas culturales que, de otra forma, no podría solventar.

Vamos a intentar un repaso de su persona. Usted es una joven privilegiada, que no es la mayoría en este país; habita en el centro de la ciudad, precisamente en el km 0, que por supuesto no es un barrio obrero.

Trabaja y estudia, estudia en un instituto privado. ¿Cuántos jóvenes, en este dichoso Uruguay, pueden hacer lo que usted hace?

Las largas filas de los de su edad que buscan trabajo, sin hallarlo, o que han tenido que resignar sus estudios para trabajar, cuando tienen dicha suerte, por sueldos de hambre, no le están diciendo nada?

Pero, además, tiene vehículo propio; o sea que su posición, vuelvo a insistir, es de privilegio. Y todavía le molesta que aquellos que no poseen automóvil (para trabajar, mucho menos para pasear), ni tienen disponibilidad económica para acceder a un cinematógrafo, a un teatro, o a un concierto, puedan contar con la posibilidad de escuchar música en vivo, o de poder apreciar una obra teatral, o de que sus niños puedan disfrutar de una exhibición de títeres.

Tomando en cuenta que todo esto son sólo unas pocas horas en un día feriado, una sola vez por semana (sin tomar en cuenta las oportunidades en que el mal tiempo haya de anular este esparcimiento), su individualismo e insensibilidad dejan muy mal paradas las perspectivas de este país respecto a su generación.

No quiero pensar en cuantos jóvenes son como usted, porque me asusta.

Sabido es que se hace muy difícil el superar esa marea mundial que ha impuesto el egoísmo, la falta de solidaridad, la insensibilidad ante cualquier evento que interrumpa los dulces sueños individuales de los seres como usted. Pero no todos tienen el desparpajo de fundamentar públicamente, como usted, su insensibilidad, su desprecio y su inocultable mala intención respecto a lo social, al bienestar social. Enferma el espíritu tener que salir al paso de ciudadanos como usted; pero más lo entristece el hecho de que una persona de su edad piense así. En sus manos, en sus privilegiadas manos, está el solucionar la molestia que le causa la felicidad de otros. Váyase a vivir con su madre, o múdese a otro lugar de Montevideo, donde el solaz de la gente común no perturbe sus afanes personales. Y no joda más.

Carlos Calo – C.I. 584.281-3

 

LAS CARENCIAS DE CASA DE GALICIA

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Las carencias de la mutualista Casa de Galicia, donde fui operado el día 24 de marzo por un problema urológico, son tan importantes que he decidido. como socio N° 258969, C.I. 1.132.096-0 José Luis Barretto hacerlas saber.

Debí ser sondeado y lamentablemente la sonda se obstruyó. La enfermera de guardia solicitó una jeringa urológica al personal de enfermería la cual no pudo ser provista ya que el Sanatorio carece de las mismas, sólo se pudo ubicar uno en el block operatorio. El valor de la misma es de $ 2. Los pacientes del piso debimos bañarnos con una palangana con agua que acarreaban en ollas desde la cocina.

La institución funciona gracias al personal que aún sin cobrar en fecha, continúa trabajando con miles de privaciones, por ejemplo sin materiales adecuados, y cubriendo las carencias con amor y respeto a los pacientes. Los funcionarios no tienen respaldo de ninguna clase. La Sociedad cobra los recibos en tiempo y forma a los afiliados, y es responsabilidad de la misma brindarle el servicio por el que se está pagando, pero luego el dinero no aparece para el aprovisionamiento de medicamentos. Las sábanas se cambian cada día, en forma sistemática: la sábana que es hoy la de arriba, mañana se pondrá como sábana de abajo.

Es una falta de higiene total si se tiene en cuenta que el paciente lo que requiere es total cuidado, en que no se infecte y que no esté en contacto con material que no sea debidamente esterilizado. Las autoridades se mantienen sordas y los sindicatos se vendieron.

José Luis Barretto C.I. 1.132.096-0 Socio N° 258969, 2do. Piso Sala 235 Montevideo, 28 de marzo de 2000.

 

La prisión de Jorge Batlle, el Gral. Hontou, Michelini y muchas cosas

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Le pido apenas unos segundos para poder manifestarme, sabiendo que su actividad es múltiple y por demás emblemática en este país, haciendo descollante punta en periodismo y libertad. Friso ya los 72 años, y tuve y tengo la tristeza y la dicha de haber vivido esta historia ondulante del país, donde uno tiene la suerte de comprobar hechos al final felices.

LA REPUBLICA es –y no es lisonjería– porque no es mi perfil serlo como tantos lo repiten, «mi diario», al que irrevocablemente desde temprano salgo a requerir. Pero resulta que es su obra. Tan es así, que siendo joven, maduro y ahora algo provecto, lo he seguido por otros intentos periodísticos.

Lo que ha sentido el país y muchísimos de nosotros es inimaginable, y usted lo ha dicho inmejorablemente en esos editoriales. Y lo felicito porque usted, además de escritor, tiene una faceta que es resaltable; es valiente, y no en vano ha pasado por los estrados y la cárcel por ideales irrenunciables.

En mi modesto peregrinar, he tenido algunos hechos resaltables por lo menos para mí y mi familia, cuando los tiempos de la «barbarie» de facto. Como por ejemplo y al pasar: hice mi carrera en dos etapas, la segunda durante los comienzos de la dictadura por el 68 en adelante hasta el 74. En un semestral, en clase de Laboral, habían recluído a Batlle en un cuartel. La prensa toda era apabullada por el hecho. El profesor pasaba lista y en un momento dado oímos el nombre de un compañero que era de igual apellido que el juez militar que había procesado al Dr. Jorge Batlle. No me pude sustraer al hecho ni a quien estaba sentado delante (a quien no conocía), y le demandé si era algo del juez militar aludido por la prensa. En forma sumaria y en voz baja me explicitó: «Soy yo, después le explico…». No podía creerlo ni explicarlo dado el momento que vivía la Facultad y la Universidad toda y el país. Cuando terminó la clase se me acercó el requerido y me preguntó para dónde iba, coincidiendo, y me invitó a ir en su auto porque quería conversar conmigo. En el viaje, me explicó que era militar (coronel), que era juez (no necesitándose ser abogado) lo cual ignoraba, y me espeta de inmediato: «Fui yo quien lo procesé, por razones que las Fuerzas Armadas han resuelto y lamentablemente me tocó a mí por razones de turno. A propósito tengo la sentencia que dicté y me gustaría que la leyeras y me dieras tu opinión acerca de los fundamentos jurídicos…». «Mañana te la traigo…».

Nervios, temblor, sorpresa, no sabía qué decir. Los compañeros izquierdistas comprendí por qué me lo miraban de reojo y me advertían, aunque asent
ían, a no perder relacionamiento porque en definitiva ello sirvió para muchos otros hechos donde pudimos colaborar con numerosos compañeros. Al otro día la copia de la sentencia estaba en mis manos –me quemaba– y compartí con mi esposa el leerla y opinar que, mientras Batlle pagaba días en la Regional Nº 1, se le atribuía haber «deshonrado el honor de las Fuerzas Armadas en una intervención televisiva y/o por la prensa». Mi opinión no valdría nada, dado que del Código Militar no sabía nada y por razones jurídicas fue un invento para fundar un hecho que era el inicio de una escalada que sabemos cómo terminó.

Tuve sobrinos, hermano, compañeros, estudiantes internados en cuarteles de quienes no se sabía sus paraderos y su final. Pero lo concreto es que el coronel juez militar me solicitaba insistentemente que le prestara Resúmenes Sinópticos de la materia en dar sobre lo que parecía yo era experto. Y se los facilitaba y… al tiempo era una especie de canje por datos de recluidos (en forma verbal). Y la Facultad se cerró y por su intermedio se comenzó a abrir para algunas materias y tantos otros episodios que son dignos de intercambiar, aunque nada con el sufrimiento de los presos y desaparecidos, por favor.

Fui postergado en el Tribunal de Cuentas para asumir como abogado por mi militancia frentista; hasta que al final el propio suegro de Sanguinetti, el Cr. Canessa reparó el hecho y pasé a revistar como profesional de dicho organismo del cual después de 40 años, me retiré como director de Jurídica. ¡Si habrá hechos que pueden comprenderse hoy con las licitaciones cuestionadas!

Y me dediqué a escribir. Corresponsal desde joven del periódico de Carmelo –mi ciudad natal– donde hoy tienen a un amigo, Gabriel Monteagudo, me acercan lazos familiares. LA REPUBLICA y algunos colaboradores e integrantes que conozco a través del teléfono, han sido eminentemente cordiales y generosos porque a través de nuestra prédica ya desde Afindu (que integré como asesor y con la que aún colaboro) como de otros temas que analizo, la acogida es provechosa.

Intento ahora además de algunas colaboraciones, escribir un libro acerca de «Carmelo y sus raíces», la única ciudad fundada por Artigas, que al cumplirse los 150 años de la muerte del Prócer en setiembre espero culminar; como hijo de inmigrante en ese suelo hay un prodigio desde su fundación de innumerables orígenes extranjeros lo que pienso en parte revivir, esperando que fuera posible algún pequeño espacio para estas escaramuzas culturales y emocionales.

Como ésta de Gelman que es impagable, y que usted ha revivido al punto tal, que la foto de él emocionado y usted en el abrazo la he fotocopiado en mayor. Mi hijo que está en Italia ayer me decía que en ese país, la noticia y LA REPUBLICA son nota importante en todos los medios periodísticos. Vaya si lo es, como el desdoro de la imagen de Sanguinetti.

Un día, el coronel y general Boscán Hontou, que fuera estudiante de Derecho y compartimos un semestral de Finanzas, se portó muy bien con la clase porque grababa las clases magistrales del Dr. Gianpietro (no había fotocopias) y después se las llevaba al cuartel y las pasaba a copia en la pasta gelatinosa cuyo nombre no recuerdo, y nos la repartía a la clase siguiente.

Estaba después al par de años, de Comandante del Cuartel de Colonia cuando sucedieron hechos dolorosísimos en la represión. Se entregó el cuerpo sin vida a cajón cerrado (uno en Carmelo) y los familiares de un par de ellos requirieron mis servicios, porque al Dr. Shurmann lo habían recluido en el Fusna (¡cuánto para narrar!) y me presenté al cuartel donde no recibían a nadie. Me presenté y di mi tarjeta. Cosa inesperada, apenas llegó el soldado al edificio, volvió rápido y me pidió que pasara. Sorprendido cuando me recibió el Coronel y me saludara efusivamente como un recuerdo de la Facultad me espetó: «Te ví desde la ventana y te mandé a buscar». Después de saludar y recordar tiempos de Facultad, me preguntó a qué venía. Mi pregunta era: «Si estaban ahí y si estaban con vida XX, XXX y ZZ». En la pieza a mural de toda la pared estaba la foto de un jeep con 4 soldados muertos; escalofriante… Mandó a un subalterno y me dio la noticia que «estaban bien y con vida». Misión cumplida.

Con el juez militar del caso de Batlle obtuvimos algún otro servicio.

El profesor de Laboral, tenía la defensa de estudiantes y obreros en Justicia Penal Militar y alguno en turno del que hablaba letras arriba. Más tarde tuvo que asilarse en México, pero por otro juez. Con el del procesamiento de Batlle, intercambian algunas «providencias».

¡Cuánto para narrar! y en rueda con mis hijos y profesionales amigos hacemos recuento de tanta época vivida. Pude haber sido abogado coronel del Supremo Tribunal Militar y hasta la idea me fastidió aún cuando me mantenía como simple semitécnico en el Tribunal de Cuentas.

Un día en Buenos Aires, saludé con mi Sra. a un Michelini sólo y abatido en una mesa de café de la 9 de Julio. Emocionado, porque sin conocerlo me acerqué con los brazos abiertos en un saludo fraternal, al cual nos correspondió y entrecruzamos preguntas y noticias. A los pocos meses la muerte enlutó al país. En el mismo avión que se iba Erro y que no volvería ya más, se iba para Estados Unidos una prima. Cuando Erro se acercó a tramitar el pasaje y sólo, mientras los helicópteros a ras de pista amenazaban la partida, me acerqué al mostrador a su lado y murmurando le dije: «¿Nos vamos diputado?» Y él, sin levantar la vista y murmurando también: «No sé, anoche estuvieron reunidos la Junta de Comandantes y Coroneles y se discutió mi partida, veremos…». No volvió jamás. Yo milité en su recordada Unión Popular, donde Mujica hizo sus armas políticas. Tan luego Mujica, cuya madre es precisamente de Carmelo y de raíces italianas.

Don Federico, le pido que perdone este divagar y si le hice perder tiempo. Pero cuando hay algo para explicitar me siento más feliz al hacerlo y si un día le da tiempo, que no quiero robárselo por su actividad seria, me reconfortaría poder saludarlo personalmente.

Suyo muy atentamente y gracias,

Antonino M. Bombaci

 

Paciente denuncia falta de traumatólogo en el Hospital Policial

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Por la presente, solicito a usted tenga a bien publicar la presente nota.

La Dirección Nacional de Sanidad Policial está dirigida por un policía en actividad del grado de inspector principal.

Cabe expresar, además, que dicha institución cuenta con una oficina de relaciones públicas.

El día 16 de los corrientes, la suscrita, tenía fijada consulta médica para la hora 14.00 con el traumatólogo doctor Carlos Suero Scacela.

Al llegar al consultorio en cuestión, le fue informado que dicho especialista no vendría por estar fuera del país y que vendría un suplente a la hora 16.00, o sea dos horas más tarde, como que no atendió ya que dicho suplente recién llegó a la hora 18.00.

Según entiende la firmante, en casos como el manifestado, lo correcto hubiera sido tener un suplente designado para sustituir a un médico. En caso que no pudiera concurrir por cualquier circunstancia, debiera dar aviso a los pacientes anotados para esa atención.

La dicente hace constar además, que padece una fractura múltiple sumamente dolorosa, en una zona donde no es posible enyesar, y ello significa un verdadero tormento la espera por demás incómoda durante tiempo tan prolongado.

Agradeciendo desde ya la atención que preste a esta s
olicitud, le saluda muy atentamente:

María Raquel Sánchez de Cardozo

 

Respuesta a editorial

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

La última frase en la que con varonil prestancia da fin a mi indignada queja (del 9-3-99) me mueve a contestarle con otras consideraciones relativas a dicho editorial.

A modo de ejemplo, en el 3er. párrafo: acusar a la antigüedad judeo-cristiana de valores y pautas de conducta.

¿Me puede enumerar otras religiones o sociedades en las que la mujer está jerarquizada a la altura del hombre? ¿Quizás entre los griegos, los romanos, nuestras culturas indígenas; incaica, azteca? ¿Los musulmanes piensan que ambos sexos tienen idéntico valor?

Lo que yo creo es que a través de la historia el hombre siempre se ha sentido superior a la mujer y recién ahora la mujer está despertando a sus propios valores y sale a defenderlos con ahínco, lo cual me parece un grandioso despertar.

Dejo por acá el editorial y me voy a referir a su propia contestación (Nota que no se refiere a «un Concilio en la E.M.» sino a Sto. Tomás el cual precisamente, no menosprecia a la mujer).

Que el Papa haya pedido perdón por tantos errores a través de la existencia de la Iglesia, entre ellos marginar y humillar a las mujeres no es una confesión de que en un momento, la Iglesia pensó que la mujer podría no tener alma señor Director, en las enseñanzas de Jesús está el origen de nuestra Iglesia. El la formó y desde entonces hemos continuado pecando porque somos humanos.

Recuerde a Judas y a los propios discípulos de los cuales, sólo uno se mantuvo junto a la Cruz.

Si a 2000 años de ese inicio todavía está vigente y pidiendo perdón, es porque aún está con ella nuestro divino creador como mujer, esposa, madre y abuela me siento muy orgullosa de formar parte de esa Iglesia junto a la jerarquía los religiosos y demás laicos y como cualquiera de ellos no podría tirar la primera piedra contra nadie.

Ahora sí, ya calmada la indignación lo saluda atte.

María Aurelia, de Aires Puros

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