Las cifras del dolor

En Uruguay, casi 50.000 niños son víctimas de violencia es sus propios hogares –según un informe realizado por Unicef–, mientras que el 79% de las mujeres inmersas en esta problemática registra antecedentes de progenitores violentos.

En el caso del teléfono de ayuda para víctimas de violencia doméstica puesto en funcionamiento por la Intendencia Municipal de Montevideo en convenio con el Plenario de Mujeres (PLEMU), durante 1997 se registraron 4.632 llamados, mientras que en período enero-julio del 98 se recibieron 2.668 pedidos de ayuda.

Por su parte, el Instituto Nacional del Menor informó que en el quinquenio marzo de 1993 y marzo del 98 se atendió a 1.112 jóvenes víctimas de violencia física; 241 víctimas de abuso sexual; 290 casos de explotación; 1.753 casos de maltrato psicológico y 798 víctimas de otras formas de violencia. Las cifras resultan «alarmantes», según las instituciones que elaboraron estos registros, teniendo en cuenta que muchos de los casos de violencia doméstica no son denunciados por las víctimas por temor a las represalias del agresor que, en la mayoría de los casos, es un familiar directo (cónyuge o padres) que viven bajo el mismo techo con la víctima.

Ante esta preocupante realidad, el Ministerio del Interior comenzó en 1998 a implementar el Programa de Seguridad Ciudadana, que tiene como objetivo global la prevención de la violencia interpersonal y disminuir el riesgo y la percepción de inseguridad en la población.

En diciembre de 1997, en el marco de la preparación del Programa, se realizó una investigación en Montevideo y Canelones –donde habita cerca del 80% de la población total del país– para determinar la dimensión y las características de la violencia hacia la mujer en el hogar.

Las mujeres encuestadas fueron consultadas sobre el tipo de reacción de su pareja en situaciones de discusión como forma de establecer las características y frecuencias de estos hechos.

Según los datos registrados –publicados en el libro «Violencia familiar. Una aproximación multidisciplinaria»–, el 52% de las mujeres encuestadas no reportó ser maltratado en su hogar, mientras que el 48% restante señaló que su pareja ejercía algún tipo de violencia hacia ellas.

En el 25% de estos casos, la mujer fue agredida psicológicamente por su pareja entre una y cuatro veces en el año que se realizó la entrevista. En el 23% de los casos, este tipo de agresiones se repitió al menos en cinco oportunidades en doce meses.

Si se analizan únicamente los hogares donde la mujer es maltratada físicamente o es víctima de otro tipo de violencia, se observa que en el 53% de las casas la violencia es de tipo psicológico, en el 24% es física severa, en el 20% es física moderada y en el 3% es sexual.

En cuanto a la incidencia del alcohol o drogas en estas situaciones, el Estudio de Prevalencia sostiene que la ingesta de esta sustancia por parte de los cónyuges de las mujeres víctimas de violencia familiar es ostensiblemente más alta (29.7% a 11.1%) y es consistente con la información disponible acerca de la incidencia de esa variable en la violencia intrafamiliar.

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