Habrá más patrullaje policial en barrios "calientes" de la capital
Si las medidas preventivas se concretan en las próximas horas, las unidades de transporte volverían a ingresar a los barrios Borro y Unidad Casavalle, donde el pasado viernes un coche de una cooperativa fue asaltada por delincuentes y su chofer herido de un disparo. Mientras tanto, los obreros del taxímetro que sufrieron cuatro rapiñas durante el fin de semana levantaron el paro parcial realizado ayer y están a la espera de las medidas que adopte la cartera del Interior.
Durante la tarde de ayer, la capital fue afectada por una paralización parcial del transporte, que realizaron los trabajadores nucleados Unión Nacional de Obreros y Trabajadores del Transporte (Unott). Muy pocas unidades circularon de 12 a 16 horas, mientras que en las paradas se agrupaban personas que aguardaban impacientes el arribo de algún coche.
A las 14.30 horas, una larga caravana marchó desde 8 de Octubre y Batlle y Ordoñez rumbo al Ministerio del Interior, previo pasaje por Casa de Gobierno y Palacio Legislativo.
En la sede de dicha Secretaría de Estado, una delegación de transportistas se entrevistó con el ministro, Guillermo Stirling y el Jefe de Policía de Montevideo, Nelsi Bobadilla, a fin de reclamar más medidas de seguridad. La movilización tuvo un imprevisto episodio trágico, cuando un taximetrista –en plena marcha– sufrió un infarto que le produjo la muerte. Los representantes de la Unott manifestaron su preocupación por los reiterados ataques que vienen padeciendo, que tuvieron su punto crítico el viernes, cuando cinco rapiñeros le dispararon al conductor de una unidad de la línea 405 en la zona del Borro.
Además, durante el fin se semana se registraron cuatro hechos de violencia contra trabajadores del taxímetro, lo que motivó ayer un paro de cuatro horas que contó con la adhesión de los transportistas. En la noche del domingo, en Menorca e Isla de Gaspar, un taximetrista recibió un disparo en la pierna. El otro agredido fue el chofer del coche 21.543. Dos hombres ascendieron en avenida Italia y Bolivia, haciéndose conducir hasta Trenta e Iguá, donde luego de apropiarse de la recaudación, golpearon al conductor.
El tercer taximetrista habría sido también víctima de los anteriores rapiñeros que tomaron el coche en avenida Italia y Candelarias. En esta oportunidad, los rapiñeros se hicieron llevar hasta Hipólito Irigoyen e Iguá, donde agredieron a culatazos al trabajador y le robaron el dinero. El empleado del volante se encuentra internado en el sanatorio BSE. Finalmente, el cuarto asalto fue consumado en la zona de Maroñas.
El ministro Guillermo Stirling se comprometió a intensificar las medidas de prevención, ejecutando un mayor patrullaje en los barrios más críticos. Asimismo, se realizarán controles directos en las unidades de transporte, por parte de efectivos que ascenderán sorpresivamente a los ómnibus.
La delegación de la Unott se manifestó conforme con las medidas proyectadas, aunque reclamó que sean permanentes.
Stirling aseguró además que organizará una reunión el próximo 26 de abril con la participación de representantes de la Jefatura, la Intendencia Municipal de Montevideo, la Junta Departamental y los propios transportistas.
Una delegación de los gremios del transporte, agrupados en el PIT-CNT, se entrevistó en la tarde de ayer con el secretario de presidencia, Raúl Lago, al fin de plantearle la inquietante problemática.
Por la noche, en la sede de la Unión de Trabajadores de Cutcsa, representantes del gremio del transporte, la Junta Departamental, del Centro Comunal Nº 11 y vecinos de los barrios Borro, Unidad Casavalle y Marconi intercambiaron opiniones sobre la problemática de la seguridad ciudadana.
En la mañana, ya se habían reunido miembros de Unott con el párroco de la Gruta de Lourdes, Rodolfo Bonci y vecinos del lugar, a fin de restablecer el servicio de ómnibus en barrios cercanos al cementerio del Norte, que fue suspendido el pasado sábado tras tras la agresión al conductor de la unidad de Coetc.
Durante los encuentros, hubo consenso en la necesidad de mejorar las condiciones de seguridad, así como de que los ómnibus vuelvan a circular por dichos barrios.
La suspensión de servicios afectó durante tres días a unas 100.000 personas, muchas de las cuales deben caminar hasta 30 cuadras o realizar una larga secuencia de trasbordos para llegar a su casa.
El pasado sábado, las unidades cooperativas que llegaba a los barrios Marconi, Borro y Unidad Casavalle, decidieron no ingresar a los mismos, medida que fue acompañada el domingo por Cutcsa.
Ayer, tambien el transporte fue nulo en dichos barrios, determinación que fue criticada por movimientos sociales y religiosos.
Cabe recordar que dos años, a raíz de un incidente de similares características –asalto a un ómnibus que provocó lesiones en sus ocupantes– los transportistas dejaron de circular por estos barrios, argumentando falta de seguridad. En esa oportunidad, hubo encuentros con autoridades del Ministerio del Interior, lográndose mayores controles policiales, aunque la medida tuvo carácter transitorio. En octubre del pasado año, se produjo otra ola de asaltos, disponiéndose el restablecimiento de los controles preventivos.
Según afirmó el gremialista del transporte, José Fazzio, «de nada sirve instrumentar los controles si los mismos no son permanentes». El padre Bonci propuso intensificar la educación en estos barrios y combatir el ocio en los jóvenes, «que muchas veces son quienes originan los actos delictivos».
Asimismo, el religioso se manifestó a favor del reclamo de los transportistas, pero discrepa con la medida adoptada «ya que toma de rehenes a unas 100.000 pesonas». Entiende que en la mesa de negociación además de la Unott y el Ministerio del Interior, debe estar integrada por representantes del Ministerio de Educación y Cultura. Llamó a construir más escuelas, denunciando que estos barrios son marginados de todo, refiriéndose a la falta de alumbrado, educación y transporte.
El sacerdote de la parroquia del Borro, Gaetano Testa, afirmó que de nada sirve que Primaria otorgue transporte gratuito a los escolares, si éstos no tienen bancos para sentarse debido a la superpoblación que tienen los centros de estudios de la zona.
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