La empresa estatal dice que el equipo está bien conservado y no provoca ruidos

Una familia vive sobre una usina de UTE

Miguel Molto , compró con su familia en 1978 una propiedad en la calle Isla de Gorriti y Defensa sin imaginarse que unos pocos anos después UTE instalaría, debajo de su casa, una subestación, la número 2439.

Molto narró a LA REPUBLICA que bajo las viejas maderas del piso funciona un transformador de energía eléctrica que en los últimos tiempos aumentó su potencia a pedido de los duenos de la Quesería Helvética (propietarios del sótano de la casa de Molto) para permitir el trabajo de máquinas. La estación también abastece a una panificadora de la zona.

Molto se preguntó si es posible vivir sobre un transformador y manifestó su temor por recibir una fuerte descarga que le provoque la muerte, ya que a su entender, bajo su cama está funcionando una «bomba de tiempo.»

Nadie sabe lo que puede ocurrir «cuando lavamos los pisos y el agua que se filtra por las maderas puede llegar a mojar la usina», senaló. Por otro lado senaló que intentó vender la propiedad pero los compradores desistieron del negocio al enterarse de la existencia de la subestación en un recinto que estaría destinado solamente «para depósito o comercio», según consta en el título de compra de su propiedad.

Su madre, que sufre de un tumor uterino y una metástasis en la mandíbula según lo constató un informe médico de la Facultad de Odontología, se considera afectada por el aparato eléctrico de UTE, ya que a su entender, las radiaciones electromagnéticas pudieron despertar la enfermedad cancerígena.

En una carta dirigida a la oficina comercial de UTE de Villa Munoz, Angela Martín, madre de Miguel Molto, explicó que la usina le ocasiona grandes problemas por el hecho «de que soy una persona con problemas de salud que preciso de un control médico periódico, el cual no puede ser realizado, porque cada vez que viene el servicio médico, los equipos quedan totalmente nulos, aparte del ruido constante y molesto por las radiaciones».

Desde el departamento técnico de Instalaciones Eléctricas y Mecánicas de la Intendencia de Montevideo, se senaló que es probable que los equipos médicos se vieran afectados por una sobrecarga que podría existir en dicha casa por la proximidad con la usina de energía.

Un técnico de esa repartición comunal senaló no obstante que «no se puede comprobar si un generador despierta cáncer en una persona y, por otro lado, si la subestación se encuentra en buenas condiciones es poco probable que provoque un accidente».

La subestación de la discordia

Madre e hijo senalaron que en reiteradas ocasiones intentaron hablar de este tema con los propietarios de la quesería Helvética (ubicada junto a su casa) pero tuvieron como respuesta que la subestación, se instaló por convenio con UTE.

Según senaló Molto, los responsables de la empresa le habían ofertado, como solución la compra de la propiedad, pero esto nunca se concretó.

Mientras tanto, Federico Weil, uno de los propietarios de Helvética, rechazó que el sótano le perteneciera y deslindó responsabilidades porque entiende que su vecino debiera dirigirse al ente energético para reclamar.

En este caso, UTE, por intermedio del ingeniero Héctor González Bruno, indicó que la subestación, montada hace varios anos, tiene un buen estado de conservación. «El 28 de junio de 1982 se firmó un contrato de comodato con Helvética y en la inspección realizada por nuestros técnicos no se encontró ningún elemento perturbador que pueda incomodar a los vecinos, como por ejemplo ruidos molestos o falta de higiene», senaló.

Por su parte, el denunciante implicó a la subestación de afectar la salud de su madre por la emisión de ondas electromagnéticas que provocarían cáncer y tumores. Fundamentó su acusación sirviéndose de un informe de la Oficina de Evaluación Tecnológica del Congreso de los Estados Unidos de 1989 que afirma la existencia de una asociación entre la exposición crónica a los campos electromagnéticos y el cáncer, tumores y los procesos fisiológicos.

Citó además un estudio que había comprobado que las células cancerosas humanas se reproducen 24 veces más rápido cuando son expuestas a campos magnéticos.

Una opinión distinta tiene el oncólogo uruguayo Alvaro Longo, para quien «es casi imposible comprobar la alteración de la salud de una persona por parte de energía electromagnética».

En estos casos, no se puede comprobar científicamente la relación entre la disfunción orgánica y los campos de energía. Remarcó asimismo que en Estados Unidos se presentó una serie de denuncias y juicios por parte de personas que habitan debajo de torres de alta tensión que tendrían una mayor potencia a la usina instalada por UTE; «nadie pudo ganar un juicio, debido a la imposibilidad de comprobar científicamente la afección», concluyó Longo.

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