Estudio de la Universidad para el BID detectó carencias del sistema de salud

Modalidad laboral de los médicos atenta contra la calidad asistencial

El estudio realizado por la Universidad estatal fue entregado a la misión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), como parte de los análisis solicitados para otorgar el préstamo destinado a la reconversión del Hospital de Clínicas.

El informe final «Mercado de Trabajo de la Salud», del 27 de diciembre de 1999, elaborado por el economista Juan Manuel Rodríguez, concluye que una de los problemas del sector salud es el multiempleo en los dos recursos básicos del sistema: médicos y enfermeras.

«Este deteriora la calidad de la atención sanitaria, tanto en el caso de los médicos como en el de las enfermeras. Los médicos, por su parte, en una encuesta realizada por su Sindicato manifiestan su disposición a tener menos empleos de más horas, incluso perdiendo ingresos. Entre las motivaciones por las que tienen varios trabajos, no hay únicamente un objetivo de aumentar ingresos, sino que el principal es el de reducir el riesgo laboral que implica desempenarse en una sola institución, en caso de que ésta quebrara», indica el texto.

El origen de este fenómeno es, para Rodríguez, consecuencia de la modalidad del contrato de trabajo del médico, ratificado en el Consejo de Salarios, ya que tiene como base la remuneración por cargo en cada institución, y éste se realiza con la base de 26 horas mensuales, que corresponden a tres consultas semanales de dos horas cada una, en las cuales un médico puede atender un máximo de seis pacientes por hora.

La razón de esta modalidad fue un planteo –sostiene el economista– del SMU, «que pretendía de esta forma resolver la dificultad de los médicos de insertarse en el mercado laboral, dada la sobreoferta de profesionales. Es decir que desde su origen los contratos de horario reducido fue una estrategia que hoy podría denominarse como de ‘reparto de trabajo’, trabajar menos para dar oportunidades a más. Con las dificultades del sistema, que en forma cíclica ha llevado a su concentración o fusión de instituciones mutuales, se agregó un problema nuevo, el de la inestabilidad de los contratos. Los niveles de ingreso y la inestabilidad llevaron a que cada médico tomara varios cargos, anulando los objetivos iniciales de la resolución limitadora del horario de trabajo».

Las cifras

Actualmente el sector muestra un número de profesionales con varios empleos y a cerca del 20% sin cargos (la Encuesta Continua de Hogares indica que el 9% de los médicos está desempleado, es decir no trabaja ni en el sector salud ni en otro lado).

Al 30/6/92 en el Padrón Médico Nacional había 9.789 galenos en actividad, lo que representa un 84,9 % del total de egresados de Facultad, lo que indicaría que los médicos que no trabajaban en el sector eran una cifra cercana al 15%, afirma Rodríguez.

Hoy y desde 1980 a la fecha, cada profesional de la salud ocupa 2,6 cargos mientras que en 1962 era de 1,8 cargos por persona, es decir sustanciamente inferior. «Considerando que el número de médicos en 1980 era la mitad de los actuales, esto indica que el número de cargos desde esta fecha se duplicó. Comparando con 1962, el número de cargos habría aumentado más de 500%. Seguramente se redujo el número de horas por cargo», advierte el informe.

Para el economista, considerar el mercado de trabajo como un mercado de bienes o servicios corrientes, donde la oferta y la demanda determinan el precio, en este caso el salario, es dudosamente válida en este sector, donde no existe efectiva libertad de determinar salarios diferenciales para un determinado servicio que presta un profesional. Según Rodríguez, «en caso de que una institución pague menos que lo establecido por el laudo, se haría pasible de un juicio por parte del funcionario, que seguramente lo ganará. Esto explica, por ejemplo, que pese a la existencia de desocupación entre los médicos, por ejemplo, su salario no cae, pues su piso está fijado por el convenio colectivo vigente entre las asociaciones de funcionarios (técnicos y no técnicos) y las instituciones de servicios de salud».

«Con las enfermeras –continúa el estudio– ocurre una situación similar. En los primeros anos de la reinstitucionalización democrática, luego que el poder adquisitivo de los salarios se había reducido a la mitad, en los anteriores 15 anos de ausencia de libertades y de negociación colectiva, la Federación Uruguaya de la Salud propuso y así se resolvió en el Consejo de Salarios del sector, la reducción de la jornada de trabajo a seis horas, con mantención de los niveles salariales».

Al aumento de la remuneración por hora (se mantuvo el mismo sueldo con un 25% menos de horas de trabajo) se sumó la creación de nuevos puestos de trabajo. «Las empresas debieron crear un cuarto turno para mantener la atención durante las 24 horas y de hecho hubo una ampliación de los puestos de trabajo» sostiene el documento.

Sin embargo, y por motivos económicos y de estabilidad, muchas enfermeras –y auxiliares– tomaron un segundo empleo, aumentando sus horas de trabajo a 12. Lo que, según el texto, hizo «que las condiciones de trabajo y seguramente la calidad de la atención se deterioran con jornadas tan extensas, a las que hay que sumar los desplazamientos.

En conclusión, el multiempleo es una reacción ante la inseguridad laboral y los bajos niveles de remuneración, este último factor más para las enfermeras que para los médicos».

El documento es pesimista en cuanto a que esa corriente se revierta: «no es previsible que estas tendencias desaparezcan en el futuro, si el sector no tiene cambios más profundos, sobre todo hacia la estabilidad y mejora de las bajas remuneraciones. Sería posible, sin problemas mayores, reducir los excesos que senalan que algunos profesionales médicos acumulan hasta ocho cargos. En todo caso, una extensión de la carga horaria de los contratos de trabajo implicaría considerar el problema legal que supone la resolución del Consejo de Salarios».

Otro fenómeno ligado al multiempleo y a la cantidad de médicos es, según el estudio, la sobreespecialización.

«En la óptica de los estudiantes, la especialización es la mejor vía para ingresar en el mercado laboral, así como para aspirar a lograr mejores ingresos, o intentar iniciar un camino empresarial a partir de la creación de una empresa de servicios de salud basada en conocimientos o tecnologías nuevas. Estas tendencias no parecen indicar acercamiento hacia un sistema nacional de salud basado en atención primaria, como son las aspiraciones de la Universidad de la República y que encuentros de médicos y trabajadores de la salud (además de todos los partidos políticos) senalan como la vía para, en el largo plazo, reducir sus costos, pero sobre todo, mejorar el nivel sanitario de la población».

Desigualdad en los ingresos

Otro factor analizado en el estudio refiere a la disparidad de las remuneraciones. «Las cifras indican que en la década de los 90, la desigualdad en los ingresos ha crecido. La diferencia se constata entre los profesionales y no profesionales, por un lado, y entre los mismos profesionales por otro. En ambos casos una de las causas reside en la separación de las instancias de negociación salarial en el sector, ocurrida a partir de 1993, luego del conflicto entre las Sociedades Anestésico Quirúrgicas (SAQ) y las instituciones.

A partir de ese momento, con la introducción del pago por acto médico, más el establecimiento de aranceles hasta 11 veces mayores a los vigentes hasta el inicio del conflicto, se produjo una redistribución de la masa salarial entre los profesionales, en claro beneficio de los miembros de la SAQ.

El estudio advierte que «no hay un fundamento de esta desigualdad en las remuneraciones, que no sea el de la presió
n desarrollada por el conflicto de 1993″.

Asimismo, agrega que diferentes estudios indican que las retribuciones de salud pública son inferiores a las del sector privado, y «este hecho ha sido una de las causas de la ausencia de compromisos con la función, el ausentismo, el tarjeteo y la delegación del trabajo». Pero también el documento senala que la percepción del fenómeno ha llevado a los responsables de la asistencia estatal a implementar iniciativas para aumentar la flexibilidad del sistema de remuneración y elevar los niveles salariales, por ejemplo, los salarios de los «médicos de familia» y los incentivos al personal de los Centros de Tratamiento Intensivo de los hospitales públicos.

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