
Este médico de 68 anos es hijo de Rincón Artigas Yarce y Josefa Lucas. Su padre fue hijo de Felipe Artigas Cáceres y MarÃa Inocencia Yarce La Rosa. De Felipe y Rincón proviene directamente su parentezco con nuestro héroe nacional: “Mi abuelo Felipe –explica– “era sobrino tataranieto del prócer, del cual mi padre por lo tanto era sobrino chozno. Ese es también mi grado de parentezco con José Gervasio. Después del sobrino tataranieto, son sobrinos choznos todos los subsiguientes de la misma rama”.
Juan Antonio Artigas, nacido hacia fines de 1693 en Puebla de Albortón, Zaragoza, abrazó la carrera militar cuando tenÃa 16 anos y como soldado de caballerÃa peleó en la guerra de Sucesión de su paÃs. En 1716, tres anos después de finalizada la contienda, se radicó en Buenos Aires y una década más tarde integró el núcleo de las primeras familias que desde esa ciudad viajaron a esta orilla para fundar Montevideo, donde fue capitán del ejército, ocupó varios importantes cargos públicos, entre ellos el de alcalde provincial, y formó una extensa familia.
Su hijo MartÃn José, quien también fue capitán y alcalde, se casó en 1757 con Francisca Antonia Arnal. De este matrimonio nacieron una hija y cinco varones, uno de los cuales fue José Gervasio.
Otro de los hijos de Juan Antonio, Esteban, originó la rama familiar que llega hasta Felipe y sus descendientes. “Esteban fue padre de Luis Antonio Artigas, cuyo hijo Juan José Marco fue padre de Félix Teodoro Pedro, padre a su vez de mi abuelo, quien nació en 1857″, resena el doctor José Artigas Lucas.
Felipe se casó con MarÃa Inocencia en Cerro Largo cuando corrÃa octubre de 1884. La ceremonia religiosa se celebró el 13 de ese mes en la capilla de Santa Clara de Olimar y el matrimonio civil tuvo lugar el 26 en Isla Patrulla. Felipe tenÃa 27 anos y ella 16.
Felipe y MarÃa Inocencia procrearon ocho varones y cinco mujeres: Cruz, nacida en 1886, Pilar (1887), Félix (1888), Ramón (1890), AnÃbal (1892), Urbana (1893), Armida (1895), Sarandà (1897), Rincón (1899), Ceibal (1901), Yamandú (1903), Uruguay (1905) y Selva, quien vino al mundo en 1907 y murió un ano después.
Eran tiempos duros y no le fueron nada fáciles a Felipe, quien se ganaba la vida como tropero. Sin embargo, forjado a fuego en las duras tareas rurales, talentoso y trabajador incansable, Felipe sacó a flote a su familia y le dio buen pasar en el campo que logró arrendar en Rincón de RamÃrez, Cerro Largo.
En ese establecimiento, llamado Las Palmas, Felipe y MarÃa Inocencia criaron a sus descendientes y también a varios chiquilines ajenos, a los que dieron amparo y cuidaron como si fueran propios.
Salvo Félix, quien como su padre fue tropero, Pilar y SarandÃ, todas las hijas y todos los hijos de Felipe y MarÃa Inocencia siguieron carreras que les dieron tÃtulos universitarios o profesiones de importante nivel, algo que no era común en esa época. No obstante, Felipe con muchos sacrificios dio estudios a 10 de sus descendientes y fue un ejemplo que hoy subraya emocionado su nieto, José Artigas Lucas: “El abuelo Felipe no era un paisano cualquiera. Asà lo demuestra que un hombre como él, tropero, le haya dado carerra a la mayorÃa de sus descendientes en esa época. Tal vez sus contactos con Montevideo o algunas lecturas influyeron para que hiciera eso, pero no cabe duda de que tenÃa una visión del futuro de sus hijos nada frecuente en aquellos tiempos”.
José Artigas Lucas se rehúsa a opinar sobre José Gervasio. “Como pariente me comprenden las generales de la ley. De José Gervasio pueden hablar los historiadores, los estudiosos o cualquier persona que no esté condicionada por los nexos familiares que yo tengo con él”, afirma.
Pero subraya el papel que desempenaron Felipe y MarÃa Inocencia en la larga y fermental historia de su familia. “Mi abuelo y mi abuela merecen un reconocimiento por todo lo que hicieron por sus hijos y por sus hijas, incluyendo por supuesto a mi padre, que fue médico. Toda esa familia, mi familia, luchó mucho para lograr lo que logró, para superar las dificultades y los obstáculos que debió enfrentar y acceder a carreras y profesiones en una época en la que eso no estaba al alcance de la abrumadora mayorÃa”. Y agrega: “Yo no soy importante. Lo importante es esa familia, por lo que hizo y por lo que dejó como ejemplo. Subrayarlo públicamente es el modesto homenaje que yo quiero tributarle”.
Tal vez su propio padre, Rincón, sea también un ejemplo en varios aspectos: durante la dictadura de Gabriel Terra lo echaron del Hospital Militar y se fue a Melo sin nada, a trabajar por su cuenta, fiel a la tradición familiar de no doblegarse ante la adversidad. No tenÃa auto, de modo que lo iban a buscar, muchas veces en carro, para que fuera a atender a los enfermos, a cualquier hora del dÃa y de la noche. Entregado por entero a sus pacientes y a su profesión, no dejó dinero, pero sà un nombre respetado.
Según lo dispuesto por las Leyes de Indias, Juan Antonio Artigas recibió, por ser poblador fundador de Montevideo, el tÃtulo de hijodalgo, por el que recibió tierras hoy valiosÃmas. Ese tÃtulo sigue vigente. Jamás fue derogada la ley que lo instituyó y conserva como consecuencia su valor. Es además hereditario, trasmitiéndose de generación en generación. Por esa vÃa, el tÃtulo llegó a José Artigas Lucas, quien puede hacerlo valer porque es reclamable, al igual que las tierras que conlleva, que en un tiempo pertenecieron a Juan Antonio. Pero jamás lo hizo. Ese tÃtulo de hidalgo sigue siendo sólo un elemento más de la historia familiar de los Artigas.
José Artigas Lucas pasa la mayor parte del tiempo en su casa de Solymar, un gran paraÃso que él cuida con esmero nació solo en la arena del jardÃn. ” Voy a poner paneles de luz en esta casa. Eso te da más independencia”, dice.
Ya jubilado, preside la Asociación Uruguaya para la Solidaridad Mundial (Ausom).
La Ausom es una organización humanitaria que ahora está enviando ayuda a la gente de Venezuela afectada por las inundaciones del pasado diciembre.
En el futuro inmediato Ausom ayudará a otros pueblos, entre ellos el de Mozambique, también golpeados por lluvias torrenciales, tornados y catástrofes similares. Y no descarta auxiliar también a quienes por similares razones necesiten ayuda en nuestro paÃs.
El senala que entre las causas de esos desastres suelen estar presentes ciertas actividades humanas: “La deforestación masiva, por ejemplo, tiene consecuencias dramáticas.
En regiones vÃctimas de la deforestación es muy fácil que las grandes lluvias provoquen inundaciones y desprendimientos de tierra, porque sin árboles que la contenga, el agua corre libremente y de manera impetuosa.
Por otra parte, una de las funciones de los árboles es fijar la tierra y cuando se cortan y mueren los grandes torrentes de agua arrastran la tierra, provocan desprendimientos y deslizamientos y asà se producen muchas de estas catástrofes terribles, a cuyas vÃctimas queremos ayudar en todo lo que nos sea posible”.
Esta labor humanitaria centra la actividad actual de José Artigas Lucas. En ese esfuerzo está presente la tradición de entrega, fuerza y actitud solidaria de su familia. En su más amplia acepción, la palabra hidalgo significa generoso y le cae muy bien.
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