Negó que la aparición de la nieta de Gelman sea sólo un tema afectivo

Metodista convocó a pedir perdón por desaparecidos

Araceli Ezzatti disertó el jueves, en el marco de una jornada destinada a analizar la relación entre el Jubileo y los derechos humanos, que abordó el tema de la exclusión social y la necesidad de alcanzar la equidad mediante un espíritu revisionista.

Interpretó al Jubileo como un relacionamiento económico de la vida regida por la justicia divina, precisando que se concepto contiene una filosofía distributiva y restauradora.

Con el tiempo jubilar se asegura –según Ezzatti– la no apropiación indebida de la tierra en forma individual, argumentando que ésta pertenece a Dios y los hombres son sólo administradores de las mismas. En el séptimo año había el mandato de reconversión de situaciones de injusticia. Según el texto bíblico, se trabajaría 6 años la tierra y en el séptimo se descansaría. En este tiempo, quien perdió las tierras podrá recuperarlas y las personas obtendrán una exoneración por las deudas contraídas.

Explicó que la práctica de la redistribución, el rescate de la tierra y del endeudado son expresión de la obediencia a Dios, bajo cuyo señorío no puede haber esclavitudes ni exclusiones.

«Cada tanto hay que hacer el duro ejercicio de revisar las políticas con sus costos y consecuencias, a fin de sanear y restaurar las relaciones rotas a todos los niveles», acotó Ezzatti, añadiendo que la esencia del Jubileo, que es revisar las acciones pasadas, es el ejercicio que no le gusta hacer a los opresores.

La pastora metodista afirmó que muchos gobernantes no mencionan que apareció una desaparecida, aludiendo a la actitud de Jorge Batlle, quien manifestó que entendía la alegría de Gelman porque él mismo tiene nietos.

A juicio de la religiosa, «esto es mucho más que una simple nietita. Se pasa al plano afectivo y se niega el paradigma que es posible revisar, restituir y encontrar, cuando se quiere. El tema de haber encontrado a la nietita perdida es meramente emocional. Esa esencia revisora del Jubileo la tenemos que tener presente en este momento, si queremos seguir capitalizando el acto de encontrar a la nieta de Gelman, que puede ser mal utilizado y aislado como un hecho afectivo», explicó Ezzatti.

En referencia al tema de los desaparecidos, propuso aplicar de las enseñanzas jubilares los conceptos de humildad de la revisión, del arrepentimiento y de la grandeza del perdón.

«Estas afirmaciones nos hacen sentir que hay un manoseo en nuestros derechos y el de la Constitución, por lo cual sí se hace necesaria una legislación paralela y complementaria en el tema derechos humanos», afirmó Ezzatti.

Sobre el Jubileo rescató la necesidad periódica de revisión que tienen los países democráticos y particularmente Uruguay, con el tema de los desaparecidos.

Dicotomías políticas

La metodista Ezzatti propuso la creación de una legislación paralela a la constitución nacional y al derecho internacional, para asegurar un efectivo respeto de los derechos humanos.

La religiosa trabajó durante muchos años en la pastoral de la cárcel y en sus visitas percibió que los presos recurrían muchas veces al tratado internacional de Costa Rica, para hacer cumplir las normas que regían su vida cotidiana tras las rejas. Entonces se preguntó por qué los uruguayos deben utilizar una legislación complementaria para asegurar que se cumplan las normas democráticas, si en el país no se vive en un estado de emergencia donde los derechos constitucionales se ven interrumpidos.

Dijo: «En nuestro país la ley no se respeta y se interpreta en forma arbitraria por quien está en el gobierno». Ironizó sobre la existencia en el Parlamento de una comisión de derechos humanos, considerando «que debería ser el garante de que se legisla correctamenente.»

Afirmó que en algunas ocasiones nuestros gobernantes interpretan la realidad uruguaya en forma dicotómica, citando dos ejemplos concretos del problema.

El primero de ellos está relacionado con la actitud de un ex presidente uruguayo, que se manifestó asombrado por la pobreza observaba en vastos sectores de la población, ante lo que afirmó que cuando podía les daba una mano. La segunda controversia está relacionada con la declaración de un senador, que negó que la aparición de la nieta de Gelman suponga una revisión del tema de fondo.

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