Una empresa de EEUU descifró el 99% del genoma humano

Cobra fuerza la creación de una comisión de bioética

Aunque la discusión está instalada en el resto del mundo, Uruguay continúa cumpliendo el rol de oyente y sin haberse expedido acerca del quid del Proyecto Genoma Humano.

La pregunta a responderse es: a quién le pertenece la información genética de nuestro cuerpo.

Durante 1999 se intentó crear, aunque sin éxito, una Comisión Nacional de Bioética. «En esta legislatura, a través de la Comisión de Salud de la Cámara Baja, se creará un proyecto para la formación de tal comisión», adelantó a LA REPUBLICA el diputado del Partido Nacional, Jorge Chaper.

Mientras tanto desde el Sindicato Médico del Uruguay, Mario De Pena, integrante de la Comisión de Bioética asesora del Comité Ejecutivo del gremio, reconoció que «no se ha discutido (en ese ámbito) sobre el genoma humano y su posible utilización», pero consideró necesario hacerlo en próximas instancias, al tiempo que comentó «la enorme presión que existe debido a las patentes del genoma humano».

La compañía norteamericana Celera Genomics Corp, patentadora de genes, perturbó ayer a la comunidad científica al anunciar que logró descifrar el 99% del genoma humano.

La empresa, con sede en EEUU, está encabezada por Craig Venter, quien estuvo en los albores del Proyecto Genoma Humano, a comienzos de 1990. La idea de patentar genes «es una simple locura», declaró su ex profesor y Premio Nobel, James Watson.

Venter y su empresa han cosechado aborrecimientos por parte de varios integrantes de la comunidad científica internacional que lo llegan a calificar de «traidor y oportunista», aunque una minoría lo tilda de «brillante y genio».

Genes tuyos, genes míos

Celera Genomics fue trabajando la secuencia genética sin divulgar en Internet sus descubrimientos como sí lo hace un grupo de investigadores del «ámbito público» estadounidense, explicó el científico argentino Lucio Castilla, quien trabaja en EEUU.

Los representantes de Celera Genomic, dieron un segundo paso e indicaron que las secuencias del genoma serán públicas, aunque cobrarán por leerlas en su banco de datos. Las empresas farmacológicas navegarán para conocer las posibles enfermedades que puede desarrollar el cuerpo y así, crear fármacos para el tratamiento de enfermedades que no se manifiestan a través de síntomas, sino en forma «virtual».

Cuando un hallazgo no sirve

El mapeo genético completo –donde tomó la delantera la empresa de Venter, y por el cual aumentó en Wall Street su cotización el jueves 6 en un 25%–, puede que no sea tan beneficioso para futuros tratamientos de patologías. El epidemiólogo del Centro de Control de Enfermedades, de Estados Unidos, Juan Acuña, señaló «por ejemplo, que en cáncer de mama, desde hace años se sabe que está relacionado con una serie de genes… Sin embargo –continuó– hay personas que, aunque posean el gen, nunca van a desarrollar la enfermedad, y personas que enfermarán sin que tengan una carga genética muy alta. Por ello, y por la relación costo-beneficio, en Estados Unidos, no se aplican pruebas genéticas a la población, sino que se continúa usando la mamografía y el examen físico para detectar futuros males», señaló el especialista.

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