
El vicepresidente de Antel, Simón Erlichman, en diálogo con LA REPUBLICA, se refirió particularmente a la evolución de las tarjetas chip y a la nueva emisión del año 2000, que alcanzará los 12 millones de unidades, con nuevos diseños y valores nominales redondos.
Estas tarjetas, que no invalidan las anteriores y que estarán en el mercado a mediados de este mes, darán al usuario –en la pantalla del teléfono– el saldo en pesos y no en cómputos como las actuales. También podrán encontrarse en agentes oficiales de distribución, como Abitab, con lo que se procurará impedir su reventa a valores superiores al oficial.
Cabe recordar que Antel desarrolló la telefonÃa pública en forma creciente a partir de 1997, cuando se debió cambiar de tecnologÃa ya que las tarjetas magnéticas utilizadas hasta ese momento en los teléfonos públicos, llegaban a la culminación de su vida útil.
Como resultado del estudio comparativo con las otras tecnologÃas disponibles, como la inductiva de origen brasileño, la magnética japonesa, la óptica británica, y la chip, se optó por esta última por ser la tecnologÃa de mayor seguridad contra fraudes y más confiable para el cliente.
La tarjeta chip, explicó Erlichman, no tiene movimiento dentro del lector y queda a la vista del usuario, por lo que se reducen las fallas. Por otra parte, el aparato no requiere alimentación adicional, por lo que se puede instalar en exteriores.
“Eso tiene como consecuencia que los teléfonos se puedan instalar en cualquier lugar de la vÃa pública, cuando antes debÃan ser colocados en lugares donde hubiera una fuente adicional de energÃa como 220 voltios”, destacó el jerarca del ante telefónico.
Si bien las tarjetas chip son las que presentan menos fallas dentro de productos comparativos, a cada unidad reclamada se le realiza un seguimiento a fondo. Antel aproximadamente 300 reclamos desde que se instaló el primer teléfono en abril del 1998, cifra considerada baja por los técnicos de la empresa, teniendo en cuenta que, según su certificación ISO 9001, debe tener una tasa de falla menor a 200 por millón y se han registrado. En este caso, sólo fallaron 300 en un total de 18 millones de tarjetas comercializadas.
El ente, que tiene hoy instalado en todo el paÃs 8.500 tarjeteros chip, emite tarjetas en forma permanente: 3 millones en 1998, 9 millones en el 1999 y las previsiones para el 2000 alcanzan a los 12 millones de tarjetas.
“El pico lo tuvimos en esta temporada, donde se consumió en enero 1 millón 100 mil tarjetas. Eso nos da una tasa de 10 tarjetas por hogar al año, cantidad considerada muy importante. Hay un crecimiento anual de la demanda tanto en tarjetas emitidas como en tráfico consumido por la población en teléfonos públicos”, comentó Erlichamn.
En 1999 se registraron 219 millones de pulsos consumidos en telefonÃa pública contra 92 millones de 1997, lo que supone que en dos años se duplicó el consumo de telefonÃa pública.
El jerarca subrayó que los diseños de las tarjetas elegidos por los técnicos de la empresa son mayoritariamente de difusión cultural abarcando diversas temáticas, como flora y fauna de nuestro paÃs, edificios destacados, tradiciones uruguayas y glorias del fútbol.
También se han emitido diseños de apoyo de actividades de Antel, campañas sobre el cuidado de los aparatos y de apoyo a otras instituciones como Unicef.
No obstante, los servicios técnicos de la empresa evalúan la utilización del espacio como medio publicitario.
En la cara frontal se encuentra el chip, ubicándose el arte visual o imagen principal. Sobre el borde opuesto se ubica una franja colorida con el precio y logo de Antel.
En el reverso se observan dos zonas: la de mayor tamaño contiene generalmente más información sobre el arte visual de la cara frontal. La zona de la derecha se reserva para la identificación. Allà se encuentra impreso el número de serie de la tarjeta, mensajes al usuario y la información de tiraje, lo que resulta de sumo interés y utilidad para los coleccionistas de tarjetas de teléfonos, afición que ha ganado espacio en el mundo entero.
Consultado sobre un posible auspicio que permita abatir costos, Erlichman sostuvo que la venta de espacio publicitario en las tarjetas ayudarÃa a mejorar el volumen general de la ecuación del negocio, equilibrando los costos del servicio. Explicó que Antel vende una tarjeta por valor de 5 pesos, con la cual se puede hablar hasta 10 minutos (llamadas locales), que cumple un fin social para la población más carenciada y es subvencionada por el organismo.
De los 9 millones de tarjetas consumidas, en el 99 más del 50% fue de 5 pesos. El resto de las tarjetas comercializadas tienen los siguientes valores: $25, $47, $83, $203 y $316.
En tal sentido, Erlichamn anunció que a mediados de este mes se establecerán valores “redondos” de las tarjetas, pasando a costar $25, $50, $100 y $200. Si bien existirá un incremento, las tarjetas durarán un poco más de los pulsos que contenÃan las anteriores.
Por otra parte, el usuario podrá ver en la pantalla del teléfono, el saldo que le queda en pesos y no en cómputos.
Ello no invalida las tarjetas anteriores, sino que todas tendrán vigencia.
Si bien las tarjetas se venden hoy en todos los telecentros de Antel, en agencias telefónicas y centros públicos de telecomunicaciones, existe gran variedad de comercios que las comercializarán.
Cada tarjeta tiene impreso el precio al cual debe venderse al público, lo que garantizará que los comerciantes minoristas respeten el precio oficial, ya que en algunos casos se han detectado abusos.
El vicepresidente de Antel, Simón Erlichman, informó que Antel ha establecido un régimen especial de comercialización a través de agentes oficiales de distribución, el cual comenzará a funcionar en breve siendo la cadena Abitab la primera en comenzar a trabajar bajo esta modalidad en los próximos dÃas. Los puntos de venta oficiales tendrá a la vista carteles identificatorios.
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