Antel lanzó al mercado, hasta el momento, más de 20 millones de tarjetas hechas en Francia

Casi 100 uruguayos coleccionan tarjetas telefónicas como hobby

Marcelo Bustamante

Hace dos años que comenzó en Uruguay esta curiosa recolección, marcada por la masiva utilización de este instrumento que permite la comunicación telefónica. No son monedas ni sellos postales; son simplemente las tarjetas de chip y magnéticas, las que se convierten en piezas codiciadas por casi un centenar de coleccionistas que formaron un club con el propósito de fomentar la avidez por este elemento de la tecnología.

Sus socios se reúnen el último viernes de cada mes para intercambiar tarjetas, revistas y catálogos, y la ejecución de exhibiciones como la realizada el pasado 30 de marzo donde unas 1.000 láminas de Uruguay y el exterior fueron puestas a la vista del público con motivo de festejarse el 2º aniversario de la institución.

Se expusieron tarjetas de diversas temáticas como ser «Uruguay en el mundo», «Cine», «Trenes», «Disney, «Mariposas», «Fauna ibérica», «Publicidad», «Carnaval», «Navidad», «Cabinas telefónicas», «del Papa», «Lucha contra el sida», «Fútbol», «Tango» y «Personalidades».

Pudo apreciarse curiosos trabajos con la imagen del futbolista Alvaro Recoba, proveniente de la telefónica de Italia, que promociona a los deportistas que brillan en ese país.

También había láminas con el rostro del actor fallecido James Dean, Elvis Presley, Mick Jagger, The Beatles, y personajes de Disney como Donald y el ratón Mickey.

En la muestra una delegación de Antel, presidida por Gerardo Addiego (gerente de Teléfonos Públicos) , brindó una charla informativa sobre el desarrollo y funcionamiento de las tarjetas telefónicas del Uruguay.

Entre la basura y los tarjeteros

Giancarlo Cassanello, presidente del Club Uruguayo de Tarjetas Telefónicas (Cutt) y el socio Pablo Busanello describieron a LA REPUBLICA su afición por la colección de estas láminas, cuya adquisición es ejercida a través de múltiples vías, muchas de ellas muy ingeniosas.

El club de quienes tienen el hobby de coleccionar tarjetas telefónica se inició utilizando el «boca a boca» y con cierta mesura, ya que los aficionados sentían un poco de vergüenza hacer pública su pasión por este pasatiempo que a nivel general se tomaba irónicamente.

El 27 de marzo de 1998, quince personas fundaron el club y en poco tiempo fueron sumando socios hasta llegar hoy a casi un centenar de coleccionistas.

«Muchas personas entienden que nuestro hobby es cosa de locos», señaló Cassanello, quien explicó que el coleccionista de tarjetas telefónicas vive intensante su afición en forma similar a como acontece con la filatelia y la numismática. Dentro del club existen socios que tienen entre 3 a 80 años de edad y que pertenecen a distintos niveles sociales. La gran mayoría son uruguayos, pero también hay integrantes de Grecia, Andorra y España.

Mantienen intercambio de tarjetas con personas de Inglaterra, Argentina, Francia y Brasil, entre otros países, y tienen en común la casi «obsesiva» pasión de buscar tarjetas en donde sea. Según manifestaron los coleccionistas uruguayos, cuesta entender cómo un médico deja de lado el formalismo y se pone a revolver la basura a fin de encontrar una tarjeta telefónica.

Este sería uno de los métodos más eficaces para adquirir una «valiosa pieza» que pueda ser la que falta para completar la colección temática.

Están siempre atentos cuando transitan por la calle por si alguien tiró al suelo una que sólo sirve al coleccionista si está sana. Los coleccionistas las buscan también en las cabinas telefónicas y en las terminales de ómnibus y plazas. «Donde haya un teléfono allí estamos nosotros», acotó Cassanello. Al igual que en los álbumes de figuritas, los aficionados a la recolección de tarjetas practican el canje: se desprenden de las imágenes repetidas y adquieren las que le falta para completar una colección o simplemente porque le gusta al coleccionista.

Asisten a las ferias, fundamentalmente la de los sábados y domingos, para comprar tarjetas usadas en puestos que las comercializan especialmente para los coleccionistas. Otros contratan avisos clasificados en la prensa para conseguir las preciadas láminas rectangulares.

Proponen Centro del Coleccionismo

El coleccionista Pablo Busanello indicó que desde el año pasado está creciendo la avidez por obtener las diversas imágenes de las tarjetas favorecido por el lanzamiento por parte de Antel de una serie temática de fútbol, coleccionada principalmente por hombres.

«Al salir la tirada con la impresión de pájaros, las tarjetas fueron atracción para los niños, que las juntaban como si fueran figuritas, comentó. Después aparecieron otros tema como «edificios públicos», «playas del Uruguay», «Semana Criolla», «Faros» y «Campo», lo que motivó –según expresó Busanello– el interés por los coleccionistas extranjeros.

Uruguay es uno de los países pioneros en Sudamérica en utilizar las tarjetas telefónicas y se ubica segundo después de Venezuela, en la producción de este instrumento, en proporción con la cantidad de habitantes.

Antel puso al mercado hasta el momento unos 20 millones de tarjetas del tipo chip que son fabricadas en Francia. Anteriormente, el ente estatal utilizó las tarjetas magnéticas del tipo flexible que eran confeccionadas en Japón. En Uruguay, los socios buscan las láminas cuya tirada no superan en número las 200 mil. Cuanto menor cantidad de tarjetas tiene una imagen, mayor es su valor, de ahí que no fue de interés para los coleccionistas la serie emitida con motivo de celebrarse el 25 aniversario de Antel, cuando fueron puestas en el mercado 600.000 unidades.

Con el propósito de relacionarse con coleccionistas del exterior, Busanello tiene su página en Internet donde presenta un catálogo con todas las tarjetas emitidas en Uruguay. Este coleccionista a partir de su sitio en Internet (http../www. geocities.com/eureka/park/6910) puede comunicarse con países exóticos. Por esta vía obtuvo tarjetas de la Polinesia Francesa, Nueva Caledonia, Malvinas, Territorios Antárticos Franceses, Micronesias, Wallis y Futuna (Polinesia) e Islas Mauricio.

Nuestros interlocutores manifestaron la existencia de tarjetas con las imágenes de Francescoli y de los escudos de Nacional y Peñarol de circulación en Japón, del buque escuela Capitán Miranda en Finlandia y con la bandera uruguaya en Venezuela.

En este marco, los coleccionistas de tarjetas telefónicas reclaman a las autoridades del gobierno la creación de un Centro del Coleccionismo, con la promoción del Ministerio de Educación y Cultura, con el objetivo de agrupar tanto a nunismáticos, filatélicos y coleccionistas de tarjetas telefónicas, que podría funcionar en las instalaciones del Instituto Nacional de la Juventud. Aspiran además a la sponsorización de Antel para la realización de un «Catálogo Uruguayo de Tarjetas Telefónicas» que tendría un costo aproximado a los U$S 4.000, para lo cual se está a la espera de una respuesta por parte de las autoridades del ente telefónico.

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