Con seis hijos a su cargo, una uruguaya desalojada reclama solidaridad

Sin techo ni esperanza

La mujer, que no tiene vivienda como tantos uruguayos, narró un episodio que la tuvo como protagonista, que constituye un fiel testimonio la grave situación de desamparo que padece. La noche del temporal, que calificó como la «más nefasta» de su vida, intentó ocupar una casa abandonada, pero fue detenida por la Policía.

Precisó que, a consecuencia de la tensa situación, uno de sus niños sufrió una crisis asmática en la comisaria y cuando todos recuperaron su libertad en horas de la madrugada, se sintió abrumada por la impotencia al observar a sus hijos hambrientos y empapados, acurrucándose bajo el techo de la Estación Central.

Alicia Hornos tiene actualmente 37 años de edad y sus hijos son Alicia, de 12 años, Daiana (10 años), Mauricio (9 años), Derex (8 años), Renzo (7 años) e Iván, de sólo 14 meses.

Narrando su odisea existencial a LA REPUBLICA, Alicia Hornos detalló como su vida cambió en poco tiempo. Cuando creyó que lo tenía todo –una casa, trabajo, un compañero y seis hijos que crecían en un ambiente de amor y armonía– su mundo de felicidad comenzó a derrumbarse.

Relató que «esta historia empezó cuando mi marido decidió dejarme por una muchacha más joven que yo, más moderna y sobre todo sin hijos, y se fue a vivir con ella a la Argentina». Alicia trabaja en el servicio de limpieza de una empresa que opera en el Puerto de Montevideo, cobrando 2.200 pesos de sueldo por mes.

Con ese irrisorio ingreso debe asumir el utópico desafío de alimentar, vestir y educar a sus hijos, pagarse el transporte para concurrir a su trabajo y abonar el alquiler. Precisamente, debido a los reiterados atrasos en el pago del arrendamiento de la vivienda que ocupaba y luego de varias prórrogas, fue desalojada el pasado 3 de marzo.

Intervención policial

Durante una semana, una hermana le dio alojamiento, pero la situación no se pudo prolongar durante más tiempo, ya que en la casa viven cinco personas, que junto a la familia se Alicia sumaban doce personas.

Luego, Alicia Hornos acudió al Ministerio de Vivienda, donde dialogó con una asistente social, tras lo cual le plantearon que realizara un depósito de mil pesos en el Banco Hipotecario.

A la espera de una respuesta del Estado a su problema habitacional, nuestra entrevistada acudió al centro Juan Pablo II, donde le dieron alojamiento por una noche.

«Una persona me comentó que una solución sería ocupar alguna casa de los cientos que se encuentran vacías en Montevideo. El día 23 de marzo a las 19.30 horas, en pleno temporal, llegué en un flete con mis cositas hasta una finca abandonada», recordó Alicia Hornos.

Sin embargo, sus expectativas se encontrar un techo aunque fuera en forma transitoria se esfumaron rápidamente, cuando arribaron al lugar dos camionetas de la Seccional 3ª con varios efectivos policiales a bordo. «Me esposaron y me llevaron detenida junto con mis hijos. Cerca de la medianoche el más pequeño sufrió una crisis asmática en la comisaria, por lo que debimos trasladarlo al Hospital Pereira Rossell. Allí, el médico le hizo una placa y dijo que, además de estar anémico, le encontró una sombrita en un pulmón. Después de esto retornamos a la seccional».

La trabajadora reconstruyó el momento en que recuperó la libertad junto a su familia. Era una madrugada fría y lluviosa y no tenía donde. ir. Con la ropa, las frazadas y los colchones empapados, optaron por refugiarse en la Estación Central de AFE.

«Creo que esa fue la noche más nefasta de mi vida. Me sentí impotente al ver a mis hijitos con hambre, muertos de frío y acurrucándose unos con otros».

«Nosotros no estamos acostumbrados a vivir así. Por eso, pido que alguien me brinde una solución o algún tipo de ayuda para salir adelante con mis hijos. No quiero separarme de ellos poniéndolos en una dependencia del Iname y tampoco los mandaría a pedir limosna», expresó la desamparada mujer.

Alicia tiene urgencia por conseguir un lugar para vivir. «Estas noches nos estamos quedando en el edificio del BPS, pero yo no quiero este tipo de vida para mis hijos.

Además, tengo el pase de la escuela a la que concurrían pero debido a esta situación, todavía no han podido ir a clase».

Alicia Hornos González solicitó cualquier tipo de ayuda que pueda contribuir a sobrellevar sus padecimientos, por el teléfono 3653567.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje