Paso a paso hacia el Carnaval 2001
Sí procuramos promover la realización misma de la fiesta y sus preparativos, así como estar atentos a todas las trabas que se antepusieran a su desarrollo para denunciarlas y en la medida de nuestras posibilidades neutralizarlas. La confrontación nunca fue nuestro estilo, por lo que siempre procuramos evitar enfrascarnos en estériles discusiones o torpes acusaciones con quienes, más allá de las discrepancias (a veces de fondo), reconocemos que definitivamente confluimos a la difusión del Carnaval. Esto es válido tanto para autoridades, carnavaleros y colegas.
Nunca leímos o escuchamos una nota de un colega con el afán de arrimar agua a nuestro molino, sacando partido de falencias, errores o simplemente disparidad de opiniones o criterios, como nos consta muchas veces hicieron con nosotros.
No somos –y la ética aprendida durante treinta años de ejercicio periodístico a diferentes niveles así nos lo grabó–, críticos de críticos.
Son criterios… ¿vio?
Nuestras opiniones en ningún caso se retacearon ni condicionaron. Expusimos nuestros acuerdos y nuestras discrepancias con las medidas que se adoptasen, vinieran de donde vinieran. A la hora de comentar procuramos dejar en claro nuestra opinión, tanto cuando la representación nos deleitó, como cuando pasó por nosotros sin pena ni gloria, a veces con más pena que gloria.
En el primer caso nos dejamos llevar conscientemente por la pasión y la alegría del buen espectáculo sin escatimar elogios. En el segundo marcamos nuestras diferencias lo más respetuosamente posible, intentando no herir la susceptibilidad de cada uno, sabedores en la mayoría de los casos del enorme sacrificio y empeño puesto en la causa, que en definitiva es la causa común de todos nosotros: el carnaval.
Al finalizar por lo menos estas entregas diarias debemos, nobleza obliga, manifestar nuestra satisfacción con lo realizado. Que no suene como un autobombo. Somos conscientes de que, en definitiva, la que pesa al respecto (y así debe ser), es vuestra opinión y no la nuestra.
La alegría pasa por la acogida que esta propuesta periodística tuvo en LA REPUBLICA y que me llena de orgullo.
Durante todo este tiempo fue destinada a esta cobertura todo el apoyo técnico para su mejor exposición, incluyéndola en las páginas de mayor destaque de la edición, destinándole todo el color y la luminosidad que la transformasen en lujosa y motivo de atracción, no solamente para los «carnavalófilos», (por favor, acepten el invento), sino para el público en general.
Este tratamiento me llena de orgullo, no por un reconocimiento personal, sino por una palpable adhesión empresarial a nuestra máxima fiesta popular, a su mejor difusión y a quienes la realizan y organizan.
Si bien estos encuentros diarios concluyen hoy, en los próximos días nos reencontraremos para compartir los números, puntajes, eventos más señalados de este Carnaval, a modo de balance final y procurando una plataforma de proyección del Carnaval 2001, para el que ya se ha comenzado a caminar y de cuyos pasos, uno a uno, pretendemos ser testigos y de ser posible, apoyo.
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