La Iglesia salteña reclama sus derechos sobre aguas termales
Por su parte, varios operadores de la zona denunciaron la presunta falta de equidad en el «trato» por parte de la comuna en la tarifa del suministro del agua termal, en beneficio del Complejo Médico Termal, ubicado en el Daymán y que fue instalado en la década del ochenta.
Estos empresarios, afectados por la aplicación de una tarifa más cara y que solicitaron reserva en su identidad, manifestaron que la Intendencia suministra el contenido de la fuente termal y arrienda un predio de 4.000 metros cuadrados por U$S 450 por mes, un precio considerado excesivamente bajo.
Las fuentes hicieron notar la coincidencia de que uno de los propietarios del Complejo Médico Termal, hoy médico y explotador turístico, Carlos Rattin, acompañó en las listas electorales al intendente Eduardo Malaquina y fue fundador de un Club de Amigos del jefe comunal colorado.
Cabe recordar que el actual dirigente político y empresario, cuando le fue aprobado el proyecto del Complejo Médico durante los años 80, no incursionaba en la práctica partidaria, aunque se conocía su ostensible partidarismo colorado.
El complejo está integrado por un conjunto de piscinas y de sistemas de hidroterapéutica de carácter privado.
La Intendencia comercializa el contenido de la perforación termal a varias empresas a U$S 2,87 más IVA el metro cúbico, de acuerdo a la informado por la fuentes consultadas por LA REPUBLICA.
En determinadas épocas del año, principalmente en los meses de invierno, este producto escasea y aparecen problemas en el suministro debido a la cantidad de compradores que tiene actualmente.
Ante las continuas negociaciones desarrolladas por la comuna con los 140 metros cúbicos de agua por hora procedentes de la perforación termal, la Iglesia de Salto decidió salir de su pasividad y reclamar lo que considera es suyo, que está establecido por contrato desde 1971.
Algunos agentes denunciaron que la comuna hace negocios con la parte del agua que pertenece a la Iglesia quedándose con esta parte, y que en estos negocios no queda claro si se trata de un explotador público o privado.
Sobre el particular, ediles departamentales argumentaron que la Intendencia ha venido realizando nuevas perforaciones y que los gastos corren por su cuenta.
La historia se remonta a treinta años atrás, cuando la diócesis de Salto donó a la Intendencia de ese departamento el pozo termal y el predio donde están emplazadas las termas del Daymán, a cambio de recibir el 50% del agua que emana de la perforación.
Debido a los cambios registrados en la zona y en la administración del líquido termal con la venta municipal del producto a hoteles y complejos y a la aparición de una nueva perforación privada, denominada Termal Kanarek SA, la diócesis exigió –a través de una carta– el cumplimiento del contrato.
Desde hace más de un mes, representantes de la Iglesia y de la comuna se vienen reuniendo a fin de llegar a un acuerdo, debido a que la institución católica pretende que se cumpla con el contrato, por lo que exigió su inclusión en el manejo del agua termal.
El ecónomo de la diócesis de Salto manifestó a LA REPUBLICA que en los próximos días se realizará un nuevo encuentro con el secretario general de la comuna, Carlos Orihuela, a fin de llegar a un acuerdo final. *
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