Sacerdote anglicano atribuye muerte del niño a falta de seguridad

"Esta es la crónica de una muerte anunciada"

A fines del año pasado, la Iglesia Anglicana radicada en el Templo Inglés denunció a LA REPUBLICA la situación de inseguridad que afecta a la zona de influencia de la Plaza España, debido a la concentración de los menores infractores, prófugos de la Justicia, personas con desequilibrio mental, ebrios y drogadictos.

En noviembre del año pasado, el padre Gilberto Porcal advirtió públicamente su alarma por la incidencia de la criminalidad en la rambla sur. Hoy el sacerdote, lamentando la pérdida del «niño de la calle» que se estaba encauzando socialmente, emitió un desesperado pedido de auxilio a las autoridades, demandando la urgente instalación de un puesto policial en la zona.

El religioso reiteró que los vecinos están cansados de no poder transitar con tranquilidad por la plaza a riesgo de ser asaltados o lastimados. Caminar por los alrededores del Templo Inglés es «suicida» y los residentes se quejan porque ni siquiera pueden pasear sus perros.

«Hoy (por ayer), los vecinos se reunieron en la Iglesia, para sumar esfuerzos con el propósito de bajar los niveles de inseguridad en una zona agresiva, que está abandonada por la Policía», indicó Porcal, quien estimó que la muerte de Nelson debe convocar a la reflexión de toda la sociedad.

El sacerdote acotó que la muerte del niño es una consecuencia directa de la situación imperante, señalando que la denuncia publicada en LA REPUBLICA, sirvió temporalmente para dar un poco de tranquilidad entre los habitantes, después de que el ministro del Interior, Guillermo Stirling, dispuso un patrullaje en Plaza España hasta diciembre.

Tras las declaraciones de Porcal en nuestro diario, denunciando que la iglesia estaba sitiada por delincuentes y que muchos cristianos ya no concurrían por miedo a ser atracados, el ministro lo llamó para comunicarle que dispondría medidas preventivas en materia de seguridad para la zona.

«En el tiempo que duró el patrullaje, los peligrosos marginados que se concentraban en Plaza España desaparecieron. Quienes asisten a nuestro comedor lo hacían con mayor tranquilidad ,porque no tenían que cuidarse de alcohólicos, drogadictos y enfermos psiquiátricos que realizaban un cóctel de medicamentos con vino», relató el sacerdote.

A fin de año habría disminuido la presencia policial, lo que permitió el rebrote delictivo.

«Ahora» –dijo el anglicano– «de nada sirve lamentarse por la muerte de Nelson, si no se hace nada». Propuso buscar formas para ayudar a los niños de la calle y centrar el esfuerzo en el trabajo con la familia.

El niño asesinado asistía al comedor de la Iglesia y a raíz de la tarea de la comunidad anglicana, estaba incorporando hábitos de higiene y abandonando conductas perjudiciales. «Es que hay muchos grupos trabajando en la recuperación de estos menores, por lo cual habría que decir que no todo es negativo».

El sacerdote acotó que las personas que pernoctan en el parque seguramente saben quién es el asesino del niño, «ya que en esta área se formó un campamento con personas que posiblemente sean testigos del hecho».

Por otra parte, el ministro del Interior, Guillermo Stirling, se reunió en la mañana de ayer con el presidente del Iname, Julio César Saetone, con el propósito de organizar un encuentro con la participación de jerarcas de la Dirección Nacional de Prevención de Delitos, del Instituto Nacional del Menor y representantes de organizaciones no gubernamentales que trabajan con menores en situación de calle.

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