Natalio Blankleider discrepa con el ex ministro de Economía

Planteo de De Posadas llevaría al cierre de varias mutualistas

El 21 de febrero, De Posadas cuestionó las posturas de los distintos actores de la salud, defendió el papel exclusivo del mercado, planteó el cierre del Hospital de Clínicas, reclamó la desregulación total del subsector privado y depurar al mutualismo de las instituciones deficitarias. El ministro de Economía del gobierno de Luis Alberto Lacalle observó, además, que en las deficiencias y las regulaciones existentes (el Estado fija el precio de las cuotas, la canasta de prestaciones y el salario de funcionarios médicos y no médicos) «se esconde mucha mula».

Por el contrario, Blankleider afirma que «el paradigma del mercado en salud podrá asegurar la eficiencia pero en ningún caso garantizará la equidad. Los ideales de justicia que predominan en la sociedad uruguaya obligan a que el Estado intervenga para garantizar un nivel de cobertura mínimo a todos los ciudadanos, más allá de su capacidad económica o situación de enfermedad».

En cuanto a la situación de las mutualistas en crisis, el presidente del Plenario advierte que de aceptarse el planteo del ex ministro de Lacalle se produciría «el cierre de siete IAMC, la redistribución de medio millón de afiliados y la pérdida de casi 190 millones de dólares por parte de los acreedores. Si además consideramos inviables a las tres IAMC con un déficit del 6%, tendríamos el cierre de diez IAMC, la redistribución de casi 750 mil afiliados y la pérdida de casi 230 millones de dólares por parte de los acreedores».

El siguiente es el texto íntegro de la carta censurada.

Acerca de chubascos, tormentas y ciclones

Ignacio de Posadas tiene el mérito de decir lo que piensa. Y lo hace cortito y al pie. Es valiente; arremete con el sistema de salud, un tema complejo y difícil. Clasifica los problemas y propone soluciones.

Debido a las responsabilidades que he asumido en la medicina colectiva de Montevideo considero mi deber expresar mi opinión sobre el tema. Me limitaré al mutualismo de Montevideo, sector donde trabajo y que conozco en profundidad, del resto callo.

Antes que nada el diagnóstico. ¿Los problemas del mutualismo de Montevideo son reales?, o acaso, ¿no será una mentira útil a la que recurren los insaciables médicos para aumentar la cuota y así vivir mejor a costillas del resto de la población? O si nos ponemos paranoicos, ¿no será una maniobra política para atacar a un gobierno recién instalado?

Hace un año que denunciamos la situación de crisis en el sector y el agravamiento de la situación económica de las IAMC de Montevideo. Vayamos a los números, que son porfiados. Pero además, hagámoslo desde los afiliados. En Montevideo hay aproximadamente un millón de personas afiliadas al mutualismo. La mitad de ellas –505.565– pertenecen a 7 IAMC con un déficit promedio del 10% y que deben 370 dólares por afiliado; 223.320 montevideanos pertenecen a 3 IAMC que tienen un déficit promedio de 5,8% y que deben 192 dólares por afiliado; otros 195.259 están afiliados a 5 IAMC con un déficit promedio del 3% y que deben 188 dólares por afiliado. ¿Cómo evalúa un economista estos resultados? ¿Y el ciudadano de a pie?

Estos números expresan los problemas que tiene el mutualismo de Montevideo: fuerte déficit y pérdidas patrimoniales; sobreendeudamiento; altos costos financieros; incorrecta aplicación y vigilancia del marco normativo por parte del Estado y creciente riesgo de cierre de instituciones.

¿Las causas? Son muchas: envejecimiento de la población afiliada al sistema, los adelantos técnicos de la medicina; problemas de gestión, de financiamiento y en el marco regulatorio del sector.

¿Soluciones? Son complejas y difíciles. Antes que nada se requieren análisis serios y técnicamente fundados. Un ejemplo de lo que se precisa: el artículo del economista Claudio Sapelli publicado en esta misma columna, el 14.02.00. Lo que enturbia la búsqueda de soluciones: las visiones superideologizadas –del signo que sea– que sólo conducen a simplificaciones maniqueas de los problemas y al agravamiento de los conflictos.

¿Responsables? Existen y muchos. Los primeros, nosotros mismos: los médicos con responsabilidad de conducción en las organizaciones; todavía hay mucho para hacer y mejorar en la gestión de las IAMC. También tienen su cuota parte de responsabilidad, los intereses corporativos médicos y no médicos. Pero en un sector hiperregulado, la responsabilidad del Estado es ineludible. Tenemos los precios, los salarios, las prestaciones, las inversiones reguladas por el Estado. Además, curiosamente, muchos de los problemas que hoy eclosionan se originan cuando Ignacio de Posadas era ministro de Economía. No es el tema de hoy, pero tenemos buena memoria.

¿Soluciones? Existen. Pero antes, el objetivo. El nuestro: mantener la vigencia de los principios de solidaridad, integralidad en las prestaciones, calidad y equidad característicos del mutualismo. El de otros: diferenciar precios según riesgos o edad de los afiliados, limitar las prestaciones, crear múltiples planes de salud; en definitiva, lucrar con la salud.

¿Quién garantiza los objetivos: el mercado o el Estado? Una mezcla de ambos. El mercado y la competencia deben estimular la búsqueda de la eficiencia en las IAMC. El Estado debe intervenir para garantizar la equidad, la calidad y los derechos de los usuarios. Existen fallas en el mercado sanitario –información asimétrica médico-paciente, incertidumbre en cuanto a la incidencia de las enfermedades, externalidades y bienes públicos, la equidad, los bienes tutelares, etcétera– de las que debe encargarse la regulación. Regular es ajustar el funcionamiento del sistema con el propósito de mejorar la eficiencia con que el mercado asigna los recursos o de aumentar al bienestar de dicha asignación. Promover una regulación adecuada no es promover una política de defensa de la competencia. El paradigma del mercado en salud podrá asegurar la eficiencia, pero en ningún caso garantizará la equidad. Los ideales de justicia que predominan en la sociedad uruguaya obligan a que el Estado intervenga para garantizar un nivel de cobertura mínimo a todos los ciudadanos, más allá de su capacidad económica o situación de enfermedad.

Ahora sí, las soluciones de fondo: adecuar el marco regulatorio y modernizar la gestión de las IAMC. Las urgentes: implementar una política de salud liderada por el MSP y corregir los desequilibrios económico-financieros de las IAMC.

La crisis del mutualismo de Montevideo se resuelve en corto plazo. Una alternativa es –como propone Ignacio de Posadas– depurar el mercado, liquidando a las instituciones inviables que «operan como plomada», aunque tengamos alguna «tormenta». Esto supone, siendo optimista, el cierre de 7 IAMC, la redistribución de medio millón de afiliados y la pérdida de casi 190 millones de dólares por parte de los acreedores. Si además consideramos inviables a las 3 IAMC con un déficit del 6 % tendríamos el cierre de 10 IAMC, la redistribución de casi 750.000 afiliados y la pérdida de casi 230 millones de dólares por parte de los acreedores. ¿Quién levanta una plomada de este peso? El que lo intente, ¿no se hundirá con ella? Pero además, ¿se resuelven los problemas de fondo del marco regulatorio y del modelo de gerenciamiento?

El otro camino. Admitir las dificultades y los riesgos. Aprovechar la coyuntura para resolver los problemas de fondo del sector, adecuando el modelo organizativo de las cooperativas médicas de Montevideo, modernizando su gestión y actualizando el marco normativo para que exista un apropiado sistema de incentivos para la provisión de servicios médicos eficientes y de calidad, sin afectar la equidad.

DependerÃ

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