Emanación peligrosa
El Instituto Técnico Forense (ITF) realizó un estudio en 1995 y concluyó que en una década se registraron 15 muertes al año, a causa de intoxicación de monóxido de carbono. Las fuentes pueden ser pérdida de gas de cañería, mala combustión de estufas y otros artefactos.
Al Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) que funciona en el séptimo piso del Hospital de Clínicas, «llegan consultas por pacientes intoxicados, pero las mismas existen en un número inferior en relación a las fuentes de calefacción», dijo Alba Negrín, médica de ese centro.
De 1996 a 1999 se reunieron 434 historias de casos graves, moderados y leves.
Su colega Darío Pose agregó que el «75% de las consultas fueron por causas accidentales y sólo 5% intencionales, por ejemplo autoeliminación, y 20% en ámbitos laborales». Tanto Negrín como Pose destacaron que «se trata de una intoxicación grupal y familiar, y la mayoría de las consultas se concentra de mayo a agosto». Las fuentes más importantes –continuaron– son los aparatos de calefacción, ya que el monóxido de carbono se genera cada vez que se combustiona materia orgánica, siendo la combustión incompleta, es decir, generada en ambientes con bajo contenido de oxígeno, estufas a querosén, a supergás, leña y calefones a gas.
Negrín añadió que «en los incendios la mayoría de las muertes se debe a intoxicación masiva de monóxido», al tiempo que ambos médicos subrayaron que «otra fuente es cuando se viaja en autos muy cerrados y sus motores desprenden monóxido: la familia puede intoxicarse de esa manera». Pose indicó que «el gas de cañería de Montevideo no genera monóxido sino que lo contiene en su fórmula, así que puede existir intoxicación a partir de pérdidas».
No se reconoce
Negrín y Pose dijeron que «los síntomas de la intoxicación leve es la que menos se reconoce: náuseas, mareos, vómitos y cefalea, se confunden con cuadros gripales o intoxicaciones alimentarias». Resaltaron que «hay que pensar en esta intoxicación para poder identificarla, y por ello queremos tener impacto en la comunidad médica. Es, pues, en ese porcentaje de intoxicaciones leves que puede ubicarse esa cantidad que se piensa es parte de un subregistro». En cuanto al tratamiento, Negrín respondió que se basa en «la administración de oxígeno en altas concentraciones». Luego de alejarse de la fuente de intoxicación «mucha gente no muestra los síntomas porque al ingresar oxígeno el monóxido se desprende de las moléculas de hemoglobina». El CIAT recibe 8.000 consultas al año y el 3% –según un estudio realizado de 1996 a 1999– corresponde a intoxicación por monóxido de carbono. Dentro de ese 3% se notifican 2 muertos y 3 personas resultaron con secuelas neurológicas invalidantes.
«Estas cifras nos movilizaron para realizar un proyecto que logre diagnosticar la intoxicación. Para ello uno de los exámenes que se solicitan es la carboxihemoglobinemia, que es el nivel de monóxido de carbono que puede estar unido a la hemoglobina», relataron Negrín y Pose quienes dijeron que «se compró un carboxímetro con el apoyo de la Fundación Manuel Pérez y Gaseba Uruguay, que se encuentra en el CIAT a disposición del resto de los centros de salud, las 24 horas del día.
Este equipo permite hacer el diagnóstico rápido, «incluso en intoxicaciones leves para saber el nivel de monóxido en la sangre».
Pose subrayó que «la idea es buscar la fuente generadora de monóxido, hacer la consulta al CIAT y de esa manera puede evitarse que existan otros intoxicados con la misma fuente, porque es una intoxicación que puede prevenirse».*
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