Prohibido para nostálgicos

"Las almacenes del ayer"

LUIS GRENE

 

Ahora no existen. En ellas vivió el espíritu de una época. Cuando por los inicios del viejo siglo, el que compraba y el que vendía se conocían por su nombre. Cada barrio tenía sus almacenes, para donde agarraban los vecinos con sus bolsas «chismosas».

Con pisos de crujiente madera, llenos de estanterías atrás del mostrador, donde esperaba un siempre gallego con infaltable túnica azul. Una luz que nacía de amarillentas bombitas o un oxidado farol. Desde la entrada, en el suelo, bolsas con granos, maíz y alpiste. Al ingresar, un mundo de aromas recibía al cliente. Del sabroso grano de café y la dulzona vainilla de galletitas en cajas de hojalata. También el picantón olorcito de las especias, azafrán y canela en tarritos de colores.

Como una resaca molesta, el tufo del querosén que alimentaba aquellas cocinas, con tanquecito al costado, que marchaban «dándole bomba». Y también, medio entreverado, en el aire, el olor del tan popular alcohol azul cuya magia encendía los «primus» de los hogares más modestos.

Encima del agrietado mostrador, siempre había paquetitos de papel ya que las doñas compraban de todo un poco. Y, en el centro, la metálica balanza de dos platos y una hilera de pesas. Los fideos se vendían sueltos y estaban en un escaparate de vidrio. Asomaban las formas de los «cabellos de ángel», «fusiles» y «coditos», nombres de una pícara jerigonza practicada por el almacenero y las amas de casa. Arrinconadas las escobas y grandes plumeros. Cuando apenas quedaba «un toquito» se compraba una escoba nueva. De inmediato, a lucirla a la vereda y enterarse de las novedades del barrio. Se compraba poco al contado y la gente se arrimaba con una libreta, en la que el querido gaita anotaba sus garabatos que se pagaban religiosamente. Los botijas, siempre rápidos para los mandados, sin sacarse la túnica ni la moña. Es que en los bollones de vidrio, repletos de multicolores caramelos, estaba «la yapa».

Así era el calor humano de aquellos almacenes baratillos de la Vieja Capital. Los nuevos tiempos los dejaron de lado. Pero nunca derrotaron las emociones que aún ahora reviven los que estuvieron frente a sus entrañables mostradores.

Los esperamos los sábados y los domingos, a las 19 horas, en 1410 AM LIBRE.*

COORDINACION: ANGEL LUIS GRENE

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