LA REAPARICION DEL PUMA SE TRANSFORMA EN UNA AMENAZA PARA EL GANADO

Los felinos atacan

DANIEL MARTINEZ SOTO

 

Con epicentro en el sistema de altura de Cuchilla Grande, los avistamientos han aumentado. Decenas de ovejas muertas y algún vacuno se han transformado en víctimas de una renovada amenaza. La reaparición de los pumas es tangible. La del yaguatirica, otro gato nativo, también.

Aunque los estudiosos más audaces del tema justifican esta reaparición con el agotamiento del sistema de monte cerrado brasileño y una consecuente migración gatuna, otros técnicos aguardan mayores estudios.

Lo cierto es que, en el este-medio y este-sur del país, se ha incrementado el número de ovejas atacadas por animales cuyos patrones son absolutamente distintos al de los perros, zorros o cualquier otro predador que no responda a las técnicas de ataque identificables con la de los grandes felinos nativos.

En nuestro territorio, originalmente existían dos felinos de porte: el jaguar, extinguido, y el puma, hasta ahora en igual camino.

Aunque pueda resultar curioso, la aparición de pumas comiendo ovejas lejos estaba de entrar a los libros de historia: el último registro, es de diciembre de 1996. En Paso Aguiar, ruta 26, departamento de Tacuarembó, un puma fue muerto a tiros mientras se comía una oveja (la octava) de la misma majada.

Actualmente, además de esos inexplicables ataques nocturnos a las majadas, vecinos de estancias en un perímetro cada vez más afinado aseguran que los rugidos nocturnos han dejado de ser rareza y que ello nada tiene que ver con las voces de felinos más conocidos, incluso los silvestres.

Otros gatos que crecen

Catalogado como la más rara de las especies de felinos que habitan el país, el «yaguatirica»o Gato Margay, está camino de dejar de ser tan extraña: sus apariciones también se multiplican.

El yaguatirica recién fue identificado en Uruguay en 1935, cuando el director del Museo Nacional de Historia Natural obtuvo un cuero del animal proveniente de una barraca del centro del país.

Este gato gigante, que vive el mayor tiempo en los árboles y esquiva al hombre, reapareció recién en los años 70. En los últimos tiempos, las apariciones son cada vez más frecuentes.

Su dependencia del monte nativo, serrano y ribereño es total. Por ello hay quienes manejan la posibilidad que las intensas talas en el sur brasileño estén ocasionando la eventual migración de esos gatos. Las plantaciones de arroz en Río Grande del Sur, han sido denunciadas en reiteradas oportunidades por los ambientalistas como áreas devastadas por la agricultura intensiva. Efectivamente, los montes ribereños han desaparecido, y vestigios de los mismos aún existen cuando los ríos que nacen al norte ingresan a territorio uruguayo.

Las recientes y múltiples apariciones han sido en Isla del padre, Potrerillo de Santa Teresa, Río Yaguarón, Sierras de Rocha, alrededores de las ciudades de Melo y Treinta y Tres. Se han colectado también ejemplares en río Cebollatí, Lavalleja y Tacuarembó, varios de los cuales sobreviven aún en zoológicos locales.

Aunque apenas ganan espacio en la prensa, lo cierto es que el aumento de rastros de uno de los mayores felinos que habitó Uruguay es absolutamente real.

A poco más de un año de la muerte de un puma en Tacuarembó, se sucedió el caso del ataque a ganado por otro ejemplar en Rocha. En el primero de los casos, se entendió podía estarse en presencia de un animal que hubiera fugado de algún cautiverio ilegal.

En la revisión de garras, dientes y piel se estableció que el animal tenía gran cantidad de espinas en patas y vientre, lo que descartó dicha hipótesis.

En el segundo de los casos, en Rocha, la noticia fue adelantada por LA REPUBLICA en la edición del 27 de noviembre del año pasado.

El biólogo Alvaro Soutillo explicó que un bovino había sido hallado con marcas que revelaban el ataque de un puma.*

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