Internet y los puercoespines

La persona que queda encerrada en su casa con el ordenador, con Internet, con todo eso, se comunica sólo con las máquinas, afirma el psicólogo social Erley Quinteros. La nueva tecnología brinda una perspectiva mayor «pero no sé si estamos instrumentados para abarcar todo lo que nos propone», sostiene. Y agrega:

«Nos propone comunicarnos con el mundo y sin embargo no sé si nuestra estructura está preparada para tanta información, para tantas relaciones diferentes. Si la usamos para nuestro propio desarrollo, creo que es buena, pero el mundo no pasa solamente por ahí. Debemos rescatar el valor de las cosas más chiquitas, como ir a tomar mate y charlar con un amigo, buscar el contacto con el otro. Necesitamos de los otros, pero también necesitamos una conciencia de hasta dónde estamos cómodos juntos.

Es como en el cuento de los puercoespines, que en un invierno muy duro se juntaban para darse calor pero se pinchaban, y así siguieron hasta que encontraron la distancia óptima para no hacerse daño.

Creo que en las relaciones humanas también hay una distancia óptima, que pasa por reconocer nuestros miedos, nuestras dificultades y potencialidades y reconocer al otro también no sólo en el afuera (alguien que hace cosas por allá) sino en el adentro, es decir cuánto ocupa el amigo en nuestro interior, cuánto lo necesitamos, o cuánto necesitamos pareja, y eso no se aprende en seguida, se va aprendiendo en un montón de tiempo». *

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