Recuperar la fantasía
La gente está desilusionada porque los proyectos que se han hecho fracasaron y piensa que ya no hay lugar para la fantasía, que es el motor que impulsa a hacer cosas, juzga Quinteros. Por eso estima que es «bueno para la gente recuperar la fantasía» y llevar adelante ideas realizables, que no vayan más allá de lo que podemos abarcar, porque tenemos limitaciones que debemos conocer y reconocer.
Debemos aprender a disfrutar de lo que hacemos, aunque sean cosas chiquitas, dice. En ese esfuerzo hay que brindar espacios a los jóvenes y a los viejos: «Debemos dar lugares y valor a todos. A lo nuevo, a los gurises que se pintan el pelo –quienes según los prejuicios arraigados en nuestra cultura son seres extraños– y también a la gente que ya vivió una larga etapa de su vida, porque es falso que a determinada edad no se puede hacer o aprender». *
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